El 27 de octubre, doce millones y medio de argentinas, argentinos y habitantes de esta república votaron a Todxs, consagrando con un 48% en primera vuelta a Alberto Fernández como presidente, a Cristina Fernández de Kirchner como vice y, con un 52%, a Axel Kicillof como gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
Así comienza el fin de cuatro años de infierno macrista. Así se derrumba el proyecto reeleccionista de Macri-Vidal, con el que soñó hace dos años Cambiemos tras la derrota bonaerense de CFK en manos de Esteban Bullrich y un triunfo que entonces abarcó buena parte del universo provincial, además de CABA.
Luego, envalentonado el macrismo, avanzaría con las reformas fiscal, laboral y previsional, y recibiría uno de los golpes que lo dejarían marcado aquel 14 de diciembre de 2017. Solo unos días después, el 28 de diciembre, comenzaría la carrera del dólar de $17,5 a $64 (o a $71 blue) en estos días. Un proceso inflacionario que ha licuado los salarios y multiplicado el precio de los alimentos trayendo de vuelta el hambre a la República Argentina y paralizado a toda la industria y el comercio.
La crisis económica
Desde entonces a hoy, hubo dos picos de crisis económica y política que se hubiesen llevado puesto al gobierno si no fuera porque el FMI, alentado por Trump en las vísperas de las definitorias elecciones en Brasil, aprobó el desembolso más grande de su historia, incluso violando su propia carta: ¡54 mil millones de dólares!
No fue fácil derrotar a Macri, que con todo logró a fines de 2018 que el presupuesto del FMI tuviera aprobación parlamentaria. Porque además, hasta hace pocos meses, el peronismo estaba dividido y Pichetto, Schiaretti y Urtubey organizaban Alternativa Federal para probablemente votar por Macri en un seguro ballotage. Estaba claro que la pieza clave era la provincia de Buenos Aires; y derrotar a Vidal la condición para ganarle a Macri.
Hace un año nomás, los intendentes peronistas del conurbano ungían a CFK como la candidata que les garantizara su reelección. Nacionalmente sin Cristina no se podía, pero a la vez no alcanzaba. Y Macri, con Marcos Peña y Durán Barba, seguía jugando a la polarización, mientras Pichetto, Schiaretti y Urtubey trataban de atraer a más gobernadores. No fue fácil derrotar a Macri con el 48%.
La polarización
Pero el desastre económico y el juego de la polarización de Macri y Durán Barba ahuyentaron a los radicales y demás aliados de Cambiemos, que desde sus gobernaciones desdoblaron las elecciones provinciales. Solo quedó el PRO atando el destino de las reelecciones de Vidal y Larreta a la reelección de Macri. Pero así, para derrotar a Macri, había que derrotar a Vidal que encabezaba las encuestas. A tal punto que la interna de Cambiemos se puso al rojo vivo, y en medio de la pendiente económica no faltaron las presiones por un “plan V”, que no prosperó porque el juego de Macri seguía siendo como siempre: la polarización antiperonista, antisindical, antipiquetera y anti “negro”.
En el medio iban transitando las elecciones provinciales a gobernador, donde Cambiemos por lo general salía tercero, pero de todos modos esos resultados puestos en el plano nacional seguían siendo ambiguos.
El frente y la madrugada
Ya se había empezado a armar el frente, que por ese entonces se llamaba “Patriótico”. Hasta que un día, ya cerca de las PASO, Cristina “la electora” madrugó un sábado. Y madrugó a todos con la designación del “operador” Alberto Fernández como candidato a presidente. De ahí en más ya todos nos acordamos, porque ese día sentimos que era realmente posible derrotar a Macri!
Pichetto se sacó la careta y terminó de vice de la fórmula de Cambiemos, para proclamar a todos los vientos que el proyecto para la Argentina era la primarización: soja, Vaca Muerta y litio! Y después, ¡que había que dinamitar las villas!
Schiaretti quedó neutralizado. Y a Urtubey se lo llevó Lavagna, y con eso moriría Alternativa Federal. Pero faltaba para ganarle a Vidal. Y al final vino Massa y también se terminaron alineando los gobernadores más reacios.
El líder de la reacción
Las PASO, con 18 puntos de ventaja para Todos, dejaron virtualmente electos Alberto Fernández como presidente y a Kicillof como gobernador. Cuando el lunes Macri salió a polarizar todavía como candidato a presidente, mientras el dólar pasaba la barrera de los $55 y el pan se iba a $80, no le fue bien.
Pero luego, asumida la derrota irreparable para su reelección, Macri comenzó otra carrera electoral: la de líder de la reacción! Y ya claros todos, con el mapa azul, de que Alberto iba a ser presidente y Cristina vice, se lanzó a las plazas y los actos en su campaña para líder de la oposición reaccionaria. Y ganó con un 40%, porque en realidad era el único candidato para ese cargo. El que ganó realmente con amplitud su reelección fue Larreta, en lo que sigue siendo lamentablemente el bastión del PRO.
No fue fácil derrotar a Macri con el 48%, porque atrás tiene un proyecto que es altamente beneficioso para un núcleo de monopolios y terratenientes de la energía, de la soja, la agro-industria, de los fondos de inversión especulativos, de los bancos, de las comunicaciones y los medios. Por la misma razón, altamente destructivo para otros más allá del pueblo trabajador, no solo pymes, sino también sectores de la Unión Industrial y de las economías regionales. El proyecto de Macri y Pichetto recibió un golpe el domingo 27, pero no está derrotado. ¡Esa es la batalla que viene ahora!
De acá al 10 de diciembre e inmediatamente después
Primero habrá que ver cómo transcurre este mes. El peligro hiperinflacionario asoma a la vuelta de la esquina y el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones ya ha sido licuado. Como muestra Chile y Ecuador, los pueblos tienen un límite. Por lo pronto, la CGT de diálogo con Alberto Fernández ha salido a plantear un pacto social con mejora en los ingresos de los trabajadores y una rebaja a la tasa de rentabilidad para los sectores empresarios más concentrados.
Aun devolviendo capacidad de consumo a los trabajadores, controlar los precios, la inflación y bajar las tasas de interés son cuestiones imprescindibles para reactivar la industria y el comercio.
Por eso, asociado al tema de los ingresos de los trabajadores, particularmente de los estatales, los jubilados, pensionados, de la AUH, el sistema de salud pública y de educación, van a estar las definiciones en cuanto a la recaudación de retenciones diferenciales al agro negocio y demás mecanismos de recaudación sobre los grupos beneficiados por la política macrista, además de impuestos que afecten a los bienes personales de los sectores más altos.
El gran tema será el default de los bonos “reperfilados” y la definición sobre el FMI, su plan y la catarata de vencimientos que se avecinan. Entre “cumplir con los compromisos” y “no pagar con más sufrimiento para el pueblo” hay una inmensa distancia en la que seguramente se librará la pelea.
El otro tema decisivo para los trabajadores, la industria y el comercio será el cuadro tarifario de los servicios públicos. Y asociado a esto, cómo se regirá el precio que se pagará a las energéticas por la producción y la distribución.
A grandes rasgos acá comienza la pelea. El programa escrito de Todos en general encara bien bajo las condiciones concretas que fue elaborado y los grupos que se enfrentan. Pero no fue fácil ganarle a Macri con el 48%, y el frente necesario para lograrlo es heterogéneo y lo que tenemos enfrente poderoso. Como siempre, será la correlación de fuerzas y en eso el desarrollo de lucha popular, lo que determinará el curso de la batalla.






