Los docentes bonaerenses podemos ganar

Los paros y las enormes movilizaciones docentes –en particular la del 6 de marzo en Capital y el 16 en La Plata– evidenciaron el fracaso de las maniobras del gobierno macrista ante el lanzamiento de las medidas de lucha. Es cierto que se sigue sin convocatoria a paritaria nacional. Pero la provocativa iniciativa de los “voluntarios” para las escuelas ha quedado tan en ridículo que hasta la gobernadora Vidal ha terminado reconociendo –después de su fracaso– que no se puede reemplazar a los docentes. Mientras tanto, sigue un embrollo judicial en el cual el gobierno bonaerense pretende hacer valer una conciliación obligatoria provincial para medidas de alcance nacional.

Luego de este paso en falso inicial del gobierno, Vidal en su conferencia del 15 redobló la apuesta y, tras afirmar que hay dirigentes “con vocación de conflicto”, no tuvo mejor idea que dar un “premio” de 1.000 pesos por única vez a los docentes que no hayan hecho paro. Otra provocación y extorsión. También decretó un adelanto a cuenta de paritarias de entre 1.500 y 3.750 pesos (según categoría). La respuesta docente del 16 de marzo fue contundente, no sólo por su masividad sino también porque se mantuvo la unidad del Frente Gremial Docente bonaerense.

Para justificar su techo paritario, la gobernadora insistió con que la provincia ¡está “fundida”! Si Buenos Aires está fundida, ¡¿qué les espera a las demás provincias?! Sea como sea, que el gobierno nacional entonces destine partidas para garantizar docentes “bien remunerados” –como había prometido Cambiemos en su campaña electoral–. Éstas son las prioridades del pueblo, y no quitarles impuestos a las mineras y a los terratenientes.

En su afán de dividir, la gobernadora también increpó particularmente a la conducción de SUTEBA: “Es hora que los dirigentes sindicales se sinceren y que digan si son kirchneristas”. Ciertamente Vidal sabe cómo los docentes castigaron al kirchnerismo en las elecciones presidenciales. Pero, más allá de la estrategia electoral kirchnerista, la enorme mayoría de los docentes han salido a la lucha porque el bolsillo aprieta. Hay entonces una unidad táctica de diversas corrientes políticas alrededor de ganar esta batalla paritaria concreta.

Con todo, el conflicto no parece tener solución en el corto plazo. El gobierno se mantiene firme por un lado. Los docentes no aflojan por el otro. La preocupación ahora se va centrando en cómo sostener el conflicto. Entonces se torna cada vez más necesario garantizar las asambleas por escuela, promoviendo el debate e iniciativas entre los docentes y también con la comunidad. Esta cuestión claramente no es garantiza la conducción de SUTEBA. El plan de lucha va perdiendo fuerza si es armado de arriba hacia abajo. Es ésta entonces una tarea fundamental desde los sectores docentes combativos.