Con inflación, tarifazos y despidos. El pueblo responde masivamente con movilizaciones y cacerolazos. Por reapertura de paritarias.
El presidente Macri, tras invitar a su “querido” rey, centró el discurso del Bicentenario en tratar de convencer al pueblo de pagar el tarifazo. Despreciable homenaje a nuestra revolución de independencia. Pero sus mensajes chocaron con la decisión popular de no resignarse.
Los tarifazos
La movilización en todo el país contra el tarifazo golpeó el punto central de la política de Cambiemos: ajuste, inflación y más endeudamiento. La forma que adopta la resistencia a esta política se expresó en el cacerolazo vivido en los barrios de las principales ciudades del país.
El tarifazo es brutal: golpea no solo a los que nada tienen y vastos sectores de asalariados, sino también a sectores de la pequeña y mediana empresa y el agro. El gobierno retrocedió, frenado por la lucha popular, con los aumentos de más de 1500%, pero el tope de 400% o 500% sigue siendo brutal. El verso de “las tarifas estaban muy atrasadas” o el interior vs el área metropolitana quedó enterrado en los miles de amparos presentados en los juzgados en todo el país, siendo un instrumento “legal” para canalizar la bronca.
En muchas provincias esa bronca fue acompañada con organización y lucha de vecinos que encontraron en los centros vecinales un lugar para asesorarse, vincularse y coordinar las acciones. La lucha en Córdoba tuvo como eje la coordinación de centros vecinales y organizaciones sociales que, empujando los amparos y la movilización popular, logró frenar el tarifazo y luego se desparramó en todo el país. En Tierra del Fuego y otras provincias del sur del país ya habían realizado verdaderas puebladas, donde también participaron los gremios en lucha y de la energía.
El gobierno acusó recibo con su silencio y los medios de comunicación no pudieron ocultar el cacerolazo inclusive diciendo que “hubo militantes”, como dijo Clarín. Ahora un tribunal de La Plata también impidió el tarifazo en el agua. La pulseada la viene ganado el pueblo parcialmente en el terreno jurídico (ya que los amparos no impedirían hasta ahora que se ajusten las tarifas al 400% o 500%) y de manera contundente en el terreno político al gobierno y los sectores dominantes que expresa.
La actitud de muchos jueces denota también diferencias entre esos sectores dominantes, llevando a un conflicto de poderes entre el Ejecutivo y el Judicial. En el Senado de la Nación, los bloques opositores se pronunciaron en conjunto contra los tarifazos.
Pero las movilizaciones también tienen el contenido del rechazo en general a la política de ajuste, que se traslada a los precios de la canasta básica y los medicamentos. La desazón de miles de trabajadores frente a esta dura realidad –por la ofensiva del gobierno y las patronales, y la traición de los jerarcas que van al ritmo de las cajas y sus jefes– hace que se acepten las suspensiones al 70% o 50% del salario en la industria. En este sector la precarización aumentó principalmente en las pymes. El empleo en negro aumentó más de 40% en el primer semestre. La precarización es un método que esas patronales les proponen a sus trabajadores para no pagar impuestos y cargas sociales, mostrando que el hilo siempre se corta por lo más delgado.
Inflación y paritarias
Pero el golpe también viene en los salarios atrasados, ya que el año terminará según el gobierno en un 42% de inflación y según otros economistas tocará el 50%, llevando a un desfasaje de los salarios pactados para el año en paritarias de entre un 15% y 20% por debajo de la inflación.
Las CGT’s, mientras discuten su unificación, ensayan amenazas de lucha previendo que el segundo semestre traerá, aun sin ellos, tormentas de luchas en varias ramas de la producción. Se adelantan para poder “capear” el temporal y en ese contexto también dirimir sus disputas muy alejadas de los sufrimientos de los trabajadores (como la de Moyano y la AFA con el gobierno, por ejemplo).
Pero lo cierto es que las tormentas de bronca no cesan con la anunciada “baja de la inflación”, que ya empezó según el gobierno, porque es sabido que esta baja es por la falta de consumo y la recesión. Y el segundo semestre desemboca en fin de año: infierno tan temido por el gobierno y los que buscan garantizar la gobernabilidad en la oposición.
Por estas razones también han trabado desde Desarrollo Social de la Nación una suerte de acuerdo para trabajar en la política de “pobreza cero” con fuerzas sociales, como el Movimiento Evita (eyectado del FpV), Barrios de Pie y la CCC, recorriendo el conurbano bonaerense y viendo “caso por caso y revelar el porcentaje de indigencia ‘real’; tratar las adicciones y mejorar la situación en fábricas recuperadas”, como se dijo en el encuentro entre Carolina Stanley y Emilio Pérsico (Clarín, 17/7/16).
Garantías para la explotación y la entrega
La clave para el gobierno, mientras avanza en un camino de cornisa, es dar señales claras y “hacer todo lo necesario” para que vengan las benditas inversiones, y poder achicar gastos del Estado. Hasta ahora nada de eso ha ocurrido y se está echando mano a la caja para pagar deuda e incentivar la obra pública.
Dentro de las medidas “salvadoras” está la nueva ley de blanqueo de capitales, hecha a la medida de un “paraíso fiscal” (parece que saben mucho), donde se lavan los dólares sin preguntar de dónde vienen. Donde, por ejemplo, hoy los actuales monopolios de la energía que se llevaron miles de millones de dólares con el kirchnerismo, que siguen subsidiados por más del 70% con el macrismo sin ser auditados, hoy podrían traerlos y “blanquearlos” en nuestro país. Así piensan “atraer” divisas para pagarles a los jubilados.
También el gobierno para dar más señales de “confianza” y “garantías” a los monopolios y estados imperialistas pretende avanzar bajar los costos laborales, unos de los más caros comparados con la mayoría de los socios del Mercosur y de la Alianza el Pacífico. Están preparado proyectos en este sentido, pero para eso deben avanzar en el 2017 y cambiar la composición en el Congreso. Esta encrucijada deberá enfrentar el movimiento obrero en el período que vendrá.
Por último, la otra garantía es avanzar en la política represiva de varias maneras, como tratar de aplicar modificaciones a la Ley Antiterrorista, ese engendro reaccionario que empujó el kirchnerismo y fue votado por los bloques de los partidos de la oposición, entre ellos el PRO. Modificaciones que irían más a fondo en la política represiva.
La brutal represión a los obreros azucareros de Ledesma en uno de los campos de Blaquier muestra el entrelazamiento del estado y la Justicia con los monopolios opresores, donde reina la impunidad. Ya lo habíamos vivido en la histórica lucha de los estatales fueguinos con allanamientos a la madrugada y detenidos. A la par de esto, se avanza contra los dirigentes populares, inventándoles causas para luego tratar de juntárselas para que vayan presos.
A la medida de esta política y premisas entreguistas, nos mostramos el 9 de Julio. La invitación al “querido” rey de España humilló a nuestro país, pero es precisamente esa premeditada invitación la muestra de hasta donde es capaz de llegar este gobierno para lograr sus objetivos de inversiones. Antes había acordado con los buitres e invitado a Barack Obama el 24 de Marzo; y días antes de la fecha patria modificó por decreto la Ley de Tierras para hacer más “flexible” la expoliación de nuestro suelo. La “diversidad” que hablan y “las relaciones adultas” son a la medida de los intereses de los monopolios imperialistas y terratenientes, como algunos que acudieron rápidamente a los festejos junto a los sectores fascistas que se mostraron en los desfiles convocados por la línea de “reconciliación” que empuja el gobierno.
Para estas premisas, el gobierno tiene que desnaturalizar el 9 de Julio, con lo que abre grandes debates y desafíos, en un contexto regional donde las experiencias llamadas neo-desarrollistas fueron derrotadas abriendo paso a las políticas abiertamente ajustadoras y entreguistas en un formato ortodoxo. Experiencias como el kirchnerismo en nuestro país nos hablaron de la segunda independencia, pero nos ataron al carro de la nueva dependencia hegemonizada por el imperialismo chino.
Hay un gran camino para llenar, donde los antiimperialistas deberemos trabajar para un gran reagrupamiento que prepare la contraofensiva obrera y popular contra el ajuste, y profundice el camino de la liberación nacional y social conducido por los trabajadores junto al pueblo.





