Contundente repudio popular al atentado contra la vicepresidenta

Liberación Popular y el CR presentes en la Plaza de Mayo.

Una marea popular se movilizó el viernes 2 para manifestarse contra el intento fallido de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y en defensa de la democracia. Desde la mañana, organizaciones políticas, sindicales, sociales y de derechos humanos, junto a una enorme cantidad de familias, fueron colmando la 9 de Julio y las avenidas que desembocan a Plaza de Mayo. La magnitud de la movilización ha sido comparable con las jornadas de cada 24 de marzo, y también del rechazo al 2×1 a genocidas que se intentó implementar durante el gobierno macrista. La jornada cerró con la lectura de un documento desde un escenario en la Plaza con ministros, gobernadores, referentes sociales, sindicales y de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, entre otros organismos.

El feriado dispuesto por el presidente Alberto Fernández contribuyó a la participación en las movilizaciones que se dieron en todo el país. Los gobierno de Mendoza y Jujuy no adhirieron al feriado e instaron a «trabajar con normalidad». Sin embargo, ante la movilización, el gobernador mendocino debió aceptar que el DNU estaba vigente y que no se sancionaría a ningún docente que no haya concurrido a clases.


Discurso en Plaza de Mayo, 2/9.

El atacante, Fernando Sabag Montiel de 35 años, tiene tatuajes neonazis y sostiene un discurso de desprecio hacia quienes reciben asistencia social del Estado (tal como lo había manifestado en una entrevista en Crónica TV que ahora se hizo conocida). Luego del atentado, un “amigo” de Sabag Montiel confesó en Telefé que lamentó que la bala no haya salido, pretendiendo justificarse en que así habría “menos impuestos”. Es un grupo facista que se nutre de los argumentos de JxC y Milei. Independientemente del desarrollo de la investigación sobre cómo y con quiénes preparó el atentado, su acción no fue un hecho aislado. Fue un escalón más en la abrumadora campaña de odio y desprecio de lo popular que eclosionó desde el anterior gobierno macrista y resuena en los medios reaccionarios. Recordemos las expresiones con bolsas mortuorias, ahorcados y gillotina en Plaza de Mayo que han tenido tan buena prensa como nulo repudio por parte de la oposición. Y el pedido de pena de muerte para CFK twiteado por el diputado del PRO Francisco Sánchez.

Al día siguiente de la movilización, en Diputados se aprobó un repudio al atentado. El PRO se sentó recién cuando estuvo garantizado el quórum, exigió que no se incluya alusiones a los “discursos de odio” y se retiró apenas votada la declaración. Previamente, Macri había twiteado su “absoluto repudio” al atentado, pero –antes y después de la sesión– persistieron los intentos de relativizar la gravedad del hecho. Para Patricia Bullrrich se trata de un mero “acto de violencia individual”. La más grotesca es la diputada provincial santafesina Amalia Granata que, para sostener su afirmación de “pantomima” armada para victimizar a CFK, salió a amenazar con publicar las amantes de los legisladores que quieren sancionarla. El problema de la oposición es que pretende continuar con su discurso de desprecio al pueblo y ataque al Frente de Todxs para justificar un brutal ajuste.

Los ataques a CFK son también contra las políticas de consumo popular, AUH, estatización de las AFJP y jubilación de 4 millones de trabajadoras. La pistola gatillada desató esta fortísima expresión de defensa democrática, que muestra un pueblo que no quiere retroceder a un período donde caían asesinados dirigentes políticos todos los días y que no se resigna.