¿Quiénes se oponen a los jardines maternales en los lugares de trabajo?

Según la consultora IDESA no se debe exigir a las empresas que contratan mujeres la resolución de jardines de infantes o servicios equivalentes. Su argumento, publicitado en el diario La Nación en respuesta a un fallo judicial, es que sólo el 6% de las mujeres del 30% más pobre tiene trabajo registrado. Entonces afirma que “estos datos muestran que a través de la reglamentación de la vieja Ley de Contrato de Trabajo no hay posibilidades de aportar soluciones al cuidado de la infancia”. ¡Tanto análisis para afirmar semejante burrada!

En verdad, lo que está en discusión no es si las empresas van a resolver el problema del cuidado de todos los niños, sino simplemente que se hagan cargo de la cuota que les corresponde por esta ley. Justamente, hace unas semanas la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal ordenó al gobierno que en el plazo de tres meses reglamente el artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo para que las empresas dispongan de estos jardines –que ya lleva 42 años sin reglamentarse–.

Entonces esta “consultora” con intereses bien definidos pretende sostener su razonamiento agregando que el fallo “tenderá a ser operativo en los estratos más acomodados, donde casi todas las mujeres trabajan y la mayoría lo hace en un empleo formal”. Pero la verdad es que los sectores “más acomodados” no son las mujeres con empleo formal sino ¡los empresarios! (que IDESA evidentemente expresa).

Podríamos seguir desarrollando los torpes aportes de IDESA. Pero todo se reduce a una idea central: No le interesa en lo más mínimo resolver el trabajo doméstico, sino que sus toscas vuelteretas muestran el interés de las empresas en no gastar un peso en estas tareas que en nuestra sociedad recae abrumadoramente en las mujeres. No vaya a ser cosa que tanto esfuerzo en imponer paritarias a la baja ¡termine destinándose al cuidado de los hijos de sus empleadas y empleados!

En fin, lo que evidencia IDESA –además de su propia inutilidad para encontrar buenos argumentos– es que dentro del sistema capitalista no es posible resolver socialmente las tareas domésticas. Simplemente porque la burguesía siempre buscará las formas para bajar sus “costos”. Y las trabajadoras y trabajadores siempre lucharán por mejorar sus condiciones de vida, y la de sus hijos. Esta contradicción no tiene solución dentro de una sociedad dividida en clases. No queda otra que la revolución social y el socialismo.