La organización y el reclamo de los vecinos de Barrio Copello, a través de la Comisión Vecinal, logró finalmente a fines del año pasado la firma de un convenio entre Aguas Santafesinas y la Municipalidad para la provisión de agua potable al barrio. Durante dos años, la lucha se llevó adelante mediante asambleas barriales, participación en radios y programas de televisión, enviando cartas a distintas instituciones y difundiendo la problemática vía redes sociales. A su vez, se llevó la exigencia todos los martes al Consejo de la ciudad de Capitán Bermúdez, impulsada también por la Corriente Clasista René Salamanca, donde se logró que se votara una declaración de emergencia sanitaria.
Las obras ya se iniciaron y están en curso. Aunque mientras tanto, los vecinos de Barrio Copello solo tienen acceso a agua de pozo, que está “contaminada con arsénico y con muchas otras cosas más”, denunció Patricia, de la Corriente Clasista René Salamanca y miembro de la Vecinal, en diálogo con Vamos!. “Nosotros mandamos a hacer los estudios del agua”, puntualizó. “Los chicos de acá, en esta época de verano entran a la pileta, tragan un poco de agua y les agarra automáticamente infección, vómito, diarrea. Hay mucho forúnculo también. El agua tiene un montón de cosas que nosotros lo vemos reflejado en nuestra salud”, describió. Por eso, los que podían, terminaban comprando bidones de agua, haciendo un gran gasto extra ya que cuestan $80 por bidón de 20 litros. Una familia puede necesitar entre dos y cuatro bidones por semana.
El reclamo por el agua se suma a la desastrosa situación de muchas calles de tierra que están en un estado calamitoso, agravado por las propias obras. Patricia explicó: “La calle Uruguay está todo hecho pozos, en esos pozos puede caer hasta un chico, las ambulancias no pueden entrar al barrio, no pasaba el camión de basura”. La lucha va a seguir hasta que esté garantizada el agua y las condiciones de habitabilidad necesarias para todos los que viven en el barrio.






