Editorial | Tres años con Macri

Basta ver los resultados actuales para entender por qué el gobierno, apoyado por una brutal maquinaria de propaganda, busca despegar la economía de la política. Y esta última solo vinculada a la “corrupción K y el peronismo” o la “enfermedad que nació hace 70 años”.

Pero querer forzar la realidad haciéndola transitar sólo por la ruta de la política, cuando es tan contundente cómo el plan económico ha agravado las condiciones de vida del pueblo, es tan cínico como aventurero. Porque en los tres años de gobierno, la inflación llegará al 50% a fin de año (la mayoría de las medidoras y bancos internacionales consideran al país en hiper-inflación) o que se perdieron 108 mil puestos de trabajo formales en la industria (sin contar los trabajadores precarizados que suman otro tanto y que ya superan a los llamados “formales” en las fábricas y estatales en general) y 51 mil empleos privados no industriales.

Tres años donde el dólar aumentó un 291%, el gas aumentó 3000%, la luz 2136% o el agua 515% (fuente CEPA), donde los salarios privados han tenido en general una caída del 22% y el salario mínimo del 24% y las jubilaciones una caída del 19% frente a la inflación. Se perdieron 9600 PyMEs (fuente SIPA). La Deuda Pública paso de 54.402 millones de dólares a 283 mil millones de dólares según la propia Secretaría de Finanzas o sea, aumentó un 420% en los tres años y los intereses de la Deuda significan para el presupuesto de aprobado un 17,7% aumentando un 10% del presupuesto del 2015 (Mterio de Hacienda).

Junto con esto, también cae un mito de campaña de Cambiemos en cuanto al propio Estado, ya que atacaron al “estado elefante”, golpeando a los que ingresaron con el kirchnerismo, con el objetivo de cerrar programas y desguazar áreas estratégicas enteras en beneficio de los monopolios industriales y de servicio. ¿Y el número de empleados? se agrandó con respecto al 2015, ahora son 87.700 mas (fuente ANSES).

Los alimentos de la canasta básica aumentaron un promedio de entre 115% y el 440% según se elija entre harina, aceite, carne o leche, sin mencionar algunas verduras u hortalizas o los medicamentos y otros artículos cotidianos de cualquier familia.
La contra cara de esto son los índices de quienes se han beneficiado con esta política como el sector financiero vinculado a los bancos así como los exportadores cerealeras y petroleras, donde radica la matriz de esta política. Hay diferentes ramas controladas por monopolios que quedan fuera de esta fiesta y aunque atacan al “populismo” en su ideología, blasfeman por lo bajo al gobierno.

En búsqueda de la iniciativa perdida

Desde esta realidad adversa para los objetivos del gobierno, éste se aferra a levantar su imagen política y ganarse lugar entre las clases dominantes.

El efecto de “tranquilidad” que denota el dólar estable (sujeto a medidas que profundizan la especulación y paralizan la economía como las tasas de interés del 60%) le dan un respiro al gobierno, al que suma la aprobación del presupuesto 2019 mediante el acuerdo con los gobernadores y legisladores de “Argentina Federal” que conduce Pichetto, el “no paro” de la CGT a cambio del bono en cuotas que no incluye a los jubilados y da libertad a empresarios para no pagarlo, y la realización del G20 donde el gobierno en la figura de Macri-Bullrich garantizaron un evento internacional de los principales potencias imperialistas en el marco de la guerra comercial entre los EEUU y China.

El G20 le dejó al gobierno un importante acuerdo con China –muy reivindicado por el kirchnerismo como lo único lo único que valió la pena– en un marco de avance de los EEUU en la región, quienes desde el FMI le garantizaron la continuidad política a Cambiemos.
El acuerdo con China se da en el marco de un claro apoyo de Donald Trump al gobierno del flamante fascista Bolsonaro, quien no vino habiendo sido invitado por el gobierno argentino. Esto trajo más preocupación en cuanto al futuro del Mercosur. Sugestivamente, Macri no concurriría a la asunción de Bolsonaro. Una de las conclusiones que se pueden analizar es que la guerra comercial y la disputa interimperialista dominó el escenario. Trump hizo notar su peso mundial de única superpotencia y mandamás en la región: canceló su entrevista con el ruso Putin –con quien el gobierno local improvisó una fuera de agenda–, trató de depredadores a los chinos y le hizo algunos desmanes al propio Macri.
El peligroso papel lacayo de “lame botas” hacia los EEUU y China por parte de Macri, solo puede llevar a ser usados y chantajeados miserablemente por estos mafiosos que solo buscan sus beneficios a costa de la rapiña y nuestros sufrimientos.

La cumbre envalentonó al gobierno en cuanto a los avances represivos, ya que trasladan el éxito del mega operativo de seguridad, sin ninguna hipótesis de conflicto interno, a la fascistización para “repeler el delito”, dando vía libre desde el Ministerio de Seguridad a que se mate y después se pregunte (ver nota). La “bolsonarización” de la política de seguridad trajo divisiones importantes, más allá que Bullrich invocó el acuerdo de Macri con el reglamento, la propia Carrió y Vidal se opusieron evidenciando que Macri ya no es quién era.

Naviad caliente (por arriba)

El gobierno cerró un acuerdo con el Trío Cayetano (CCC, Barrios de pie y CTEP) para recibir el bono de 3.000 pesos y dar un aumento a los planes sociales, garantizándose así que las organizaciones más grandes garanticen un fin de año tranquilo sin marchas. De esta manera el gobierno busca tratar de llevar un “clima de tranquilidad” para aislar los saqueos, y buscará “cambiar el clima” del año que inicia apostando a tratar de meter una paritaria con techo del 22% o 23% y rezarle a la cosecha record, mientras gana tiempo en que la economía empiece a cambiar. Con este aire ilusionan para encarar el año electoral.

En este marco, buscarán nuevamente la polaridad con CFK (quien todavía no decidió que hará) que en otros tiempos le aportó ventaja. Pero la división del peronismo que antes no preocupaba en la Rosada, ahora empieza a molestar en cuanto a que ese peronismo de centro derecha de Massa, Urtubey o Pichetto –que suman nueve gobernadores/as– ha definido confrontar en un ballotage con el reagrupamiento que hegemoniza el kirchnerismo o con el oficialismo, por lo que va a tratar de sacarle al oficialismo una franja importante de votantes decepcionados que no van al kirchnerismo. Por eso que no es descabellado afirmar que otro de los objetivos de la “bolsonarización” de Bullrich obedece a no perder los votos que le puede robar el “bolsonaro” argentino Alfredo Olmedo en una elección donde se define por poco margen.

También no deja de ser llamativo la coincidencia del acto del peronismo de centro derecha en la misma semana que el juez Bonadío citó a declarar en el marco de los cuadernos de la corrupción K a Franco Macri, el padre del presidente, y el hermano Gianfranco Macri por pagar coimas. También citó a Eurnekian y Paolo Rocca de Techint.

Derrotarlos en las calles y en las urnas

Las dos CTA’s, Camioneros y la Corriente Federal están discutiendo la posibilidad de una jornada de lucha antes de fin de año para marcar el inicio del 2019. Si bien el tobogán de las elecciones ya empezó a inclinarse, las luchas siguen siendo el reaseguro para dar marcha atrás al ajuste y la represión. Esto muestra la gigantesca lucha de los “chalecos verdes” en Francia, que si bien hicieron retroceder al gobierno, no abandonan la calle.
En la misma dirección se están preparando “Comunas contra el Tarifazo” en la Capital Federal y desde la CTA Autónoma se impulsa la Campaña Nacional “Yo No Llego” por la Condonación de la Deuda Familiar.

El amplio reagrupamiento expresado en el frente anti macrista tiene un centro en el peronismo y el kirchnerismo en la figura de CFK. Son muy diversos reagrupamientos que confluyen con características, programas con un objetivo de impedir la continuidad del gobierno de Macri-FMI.

Sobre esta contradicción principal a resolver en el terreno de la política, es que motorizamos una herramienta de Frente Único como lo es el Movimiento Popular Liberación con un programa de 15 puntos para ir al acuerdo con otros sectores populares y democráticos con quienes buscaremos ganarnos un lugar, desde posiciones independientes, en el amplio reagrupamiento antimacrista.