¿Vuelve a tomar vigencia la teoría de los Tres Mundos de Mao Tse-tung?

En repuesta a la agresión, Irán atacó las bases estadounidenses Medio Oriente, a Israel y bloqueó el Estrecho de Ormuz, por donde pasa un quinto del comercio mundial de petróleo.

El ataque de EEUU junto a Israel contra Irán y el inmediato cierre del Estrecho de Ormuz, mientras sigue en curso la guerra de Ucrania, evidencian que se ha abierto un nuevo período internacional cerrando el mal llamado período “de globalización”. Por este Estrecho circula un quinto del comercio mundial de petróleo y su bloqueo es ya el más largo de la historia. Este nuevo período está caracterizado por la disputa de la hegemonía mundial entre EEUU y China, y marcado por la agresividad militarista norteamericana. Tras la primer presidencia de Trump y su derrota, el gobierno de Biden y la guerra de Ucrania, y ahora nuevamente la vuelta de Trump y su ataque a Irán, EEUU ha puesto como centro de su política la lucha por la hegemonía mundial frente a China.

En 2025 Trump no obtuvo los resultados que esperaba con los aranceles y las sanciones sobre chips electrónicos, en lo que se refiere a hacer retroceder a China. Este 2026 se inició con el ataque a Venezuela, el secuestro de Maduro y el cerco energético a Cuba.

En repuesta a la agresión, misiles iraníes impactaron en las bases estadounidenses en Medio Oriente.

Ahora, EEUU y su genocida aliado Israel atacan a Irán y han asesinado al Ayatollah Alí Jameneí. Irán es una potencia regional y el principal exportador de petróleo a China. En respuesta, ha minado y bloqueado el Estrecho, generando una disparada del precio del petróleo. Mientras tanto, la guerra de Ucrania no tiene fin y así el mundo asiste al crecimiento acelerado de los factores de guerra.

China se ha erigido como potencia monopólica industrial, comercial y logística. Su monopolio automovilístico BYD –con un conglomerado de otras 40 empresas– ha pasado a dominar el mercado mundial de los automóviles híbridos y eléctricos. Europa retrocede estrepitosamente con sus dos megafusiones monopólicas automotrices Stellantis y Volkswagen.

El desfile militar de Pekín el pasado 3 de septiembre conmemorando el final de la Segunda Guerra Mundial con la capitulación de Japón es también una muestra del crecimiento de los factores de guerra. No solo por el desarrollo armamentista que China expuso, sino por la alianza y los acuerdos con Rusia y Corea del Norte, quienes encabezaron la delegación de invitados al desfile. Estuvieron presentes mandatarios de 26 países, de los cuales, cinco poseen armamento nuclear. Trump declaró no con su mejor cara: “Este desfile lo hicieron para que yo lo vea”.

La nueva doctrina de seguridad de EEUU con Trump

EEUU ha evaluado que no saldría bien parado de una confrontación bélica con China alrededor del control de Taiwán. En todas las evaluaciones sale con dos portaviones millonarios hundidos por una lluvia infernal de misiles supersónicos baratos.

Trump ha replanteado la estrategia de EEUU. Repliegue y concentración regional al continente Americano y a la región Asia-Pacifico, centro del flujo del comercio mundial, manteniendo el foco en Taiwán, pero no para precipitar un conflicto inmediato, sino aliados a Japón, Filipinas y Corea del Sur, e impedir el control pleno de China de esas aguas.

Plantea que Europa financie su defensa convencional, que venía sosteniendo EEUU con varias decenas de bases en ese continente. Y ha desatado una crisis en la OTAN (que comparte con Europa y Canadá) con su iniciativa de acuerdo con Rusia para terminar con la guerra de Ucrania y el planteo de anexión de Groenlandia.

El primer ministro de Canadá planteó en Davos que las potencias intermedias debían empezar a definir sus propias políticas. Macron desde Francia también hizo afirmaciones en ese sentido. Aquí aparece públicamente una contradicción entre los intereses hegemonistas de EEUU y los de Europa, Canadá y Japón, lo que da pie para empezar a observar si esas potencias comienzan a conformarse como Segundo Mundo.

En Medio Oriente, EEUU apuntala al genocida Israel que tiene el arma nuclear y no permite ningún control internacional sobre su actividad nuclear. Cayo el régimen de Al Asad en Siria y gobierna ahora un fundamentalista aliado a EEUU. Ahora apuntan a voltear al régimen de Irán, otro aliado de Rusia y también de China.

Trump y EEUU consideran a América Latina como su patio trasero. Pero han retrocedido en las últimas décadas principalmente ante el avance chino en la región. Ahora golpearon duro en Venezuela con el secuestro de Maduro y los condicionamientos al debilitado régimen de Delci Rodríguez. Siguen hostigando a Petro en Colombia. Habían perdido un subordinado en Chile pero lo recuperaron. Lo recuperaron también en Bolivia y han sostenido alevosamente a Milei el año pasado. Pero los gobiernos de México y Brasil no se le alinean. Bolsonaro ha sido condenado a 27 años de cárcel a pesar de la presión de Trump. Por eso se presenta tan aguda la disputa aquí.

China y Rusia han forjado una alianza estratégica.

El carácter de Rusia y China

El secuestro de Maduro, en paralelo a las negociaciones entre EEUU y Rusia sobre Ucrania, dejó abierto un interrogante sobre cómo explicar las fallas en los mandos y los sistemas de defensa venezolanos. Rusia y China son potencias que tienen como eje sus intereses imperialistas. El rol de Rusia y China como amigos de los pueblos en la lucha antimperialista terminó en 1956 y 1978 respectivamente, con la restauración del capitalismo aunque conservaran la bandera roja y se siguieran diciendo comunistas. En el caso de la Comunidad de Estados Independientes que encabeza Rusia, este rol imperialista emergió explícitamente con la disolución de la URSS en 1991.

Muchos con quienes compartimos el repudio al secuestro de Maduro, el injerencismo de EEUU y el bloqueo a Cuba –que incluso condena la ONU– están decepcionados, porque confunden el carácter de Rusia y de China. Piensan que son amigos de los pueblos y no potencias imperialistas. Y en el caso de China, más aún, una superpotencia que mide todo paso en función de su disputa global con EEUU por la hegemonía. Muchos repiten la posición de China de que “el mundo hoy es multilateral”, en vez de identificar la lucha imperialista y la forma hegemonista que ha adoptado entre EEUU y China. Eso no quiere decir que no debamos aprovechar las contradicciones interimperialistas para la lucha popular y para eso establecer un blanco y un golpe principal.

El no alineamiento contra el hegemonismo

Como venimos señalando, para avanzar en el reagrupamiento popular mayoritario que pueda derrotar a Milei es imprescindible la confrontación abierta con el plan de su gobierno y su alineamiento obsceno con el militarismo imperialista de EEUU y del genocida Israel. Y también contra su política industricida de libre importación, que ha convertido a China en el principal país de intercambio comercial, con consecuencias como el cierre de FATE y centenares de miles de otras empresas. Como señalamos en el plenario de Liberación Popular de diciembre de 2025, nuestra consigna es el “No alineamiento en la disputa hegemonista entre EEUU y China con golpe principal en Trump y EEUU”, de quien soportamos la mayor agresividad y condicionamiento. Esto hoy se ha multiplicado con los ataques a Venezuela e Irán.

Analizar y comprender los cambios en la política internacional en un momento de un alineamiento tan brutal de Argentina a EEUU a través del gobierno de Milei, nos permite definir una correcta línea política para el crecimiento de nuestras fuerzas. La crisis del peronismo está marcada por todos estos cambios y el fin de un periodo internacional de 30 años. Milei es un producto local de un nuevo periodo internacional. Sin Trump quizás no estaría en el gobierno. La lucha interna en EEUU contra el fascismo de Trump y su ICE, la inflación interna producto de los aranceles, pueden llevar a su derrota en noviembre de este año. Y esto no será indistinto para la sustentación del gobierno de Milei.

Cuando la disputa entre dos superpotencias por la hegemonía mundial ha pasado a ser uno de los factores fundamentales, determinante de la dinámica internacional, la teoría de los Tres Mundos integrada a las condiciones actuales puede ayudarnos a entender y actuar en el mundo actual. Su conocimiento pasa a ser imprescindible para motorizar el reagrupamiento y la lucha del pueblo contra la ofensiva reaccionaria y militarista imperialista de Trump y Milei, en la lucha por la liberación nacional y social.