«Hay que volver a la época en la que dar la voz de alto significaba que había que entregarse», dijo el presidente Macri según publicó ayer Clarín. Es el «cambio cultural» que busca el gobierno, para cubrir los asesinatos de las fuerzas de seguridad. Reproducimos la opinión de María del Carmen Verdú, titular de CORREPI, difundida por las redes sociales.
«Es sencillamente la orden al aparato represivo estatal de aplicar la ley de fugas sin disimulo, la orden de reprimir y de fusilar sin límites», denunció. En el mismo sentido va la frase de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich quien —ante los cuestionamientos planteados sobre que la muerte de Rafael Nahuel se haya producido en un enfrentamiento— afirmó sin sonrojarse que «no necesitamos pruebas, la versión de la Prefectura es la verdad».
«Jamás se ha dicho con tanta claridad —agregó Verdú— desde la primera línea de un gobierno nacional lo que hace 30 años sostenemos: No son errores, no son abusos, no son excesos, no son fuerzas descontroladas o a las que le soltaran la mano. Es el brazo armado del Estado, dirigido hoy por el gobierno de mano de hierro de Cambiemos. Es una política de Estado que conduce el gobierno macrista. Un gobierno que para garantizar los privilegios de los suyos, como Benetton y Lewis, está dispuesto a reprimir sin límite y lo reivindica sin eufemismos y sin medias tintas.»





