«No tengamos miedo, salgamos porque estamos cada vez peor»

Tenía 26 años. Padre de una niña, Leandro Alcaraz era chofer de la línea 620 de Buenos Aires. Fue asesinado cobardemente por dos personas cuando trabaja por la tarde del domingo 15. Habían tenido un cruce de palabras porque pretendían viajar gratis. Leandro finalmente los había dejado pasar pero, cuando llegaron al destino, lo asesinaron a sangre fría.

La noticia despertó la bronca de sus compañeros, de sus vecinos, y despertó la solidaridad de otras líneas y trabajadores. Al día siguiente, pararon los choferes y se movilizaron en pedido de justicia. Luego el velorio y entierro, movilización a la comisaría. Entrevistamos a Roxana, integrante de la Corriente René Salamanca y una de sus vecinas que se movilizaron.

–¿Qué sintieron cuando conocieron la noticia?

–En general todos nos sorprendimos. No porque eso sea novedad acá en Virrey del Pino, eso pasa seguido. Pero el chico este era un vecino de nosotros, un chico que hacía deportes. Jugaba básquet en el mismo club que mi marido. Fue al colegio donde va mi hijo ahora. Es un chico conocido. Te digo la verdad, es impunidad, bronca. Se me mezcla todo. Más bronca que otra cosa. Ganas de gritar a todo el mundo, pasar casa por casa y pedirle a la gente que salga para la calle.

–¿Cómo fue la participación?

–Yo empecé a mandar mensajes, diciéndoles a los compañeros y la gente que salgamos porque esto es para todos. Es pedir seguridad y justicia por Leandro. Porque es injusto lo que le hicieron. Más que nada que salgan todos. Hay que hacerse escuchar. Acá en Matanza nadie nos da bolilla. Ahora hace un ratito estuvieron hablando que van a ir a cortar el [kilómetro] 29 [de la ruta 3], porque acaban  de asaltar a otro compañero más. Eso nos enteramos ahí, en el entierro de Leandro. (…) Ya estamos cansados. Los choferes se iban de acá para el 29, porque hubo un compañero de la línea 180 que también fue agredido con un culatazo en la cabeza. Y así que están cortando ahora en el kilómetro 29. (…) Yo me quedo ahora acá en lo de mi hermana porque vivo en el 38 y vine al 32. 6 kilómetros nos caminamos para venir al velorio de Leandro. No hay colectivos, no hay nada. No pasa ningún colectivo. No sé hasta cuándo va a seguir así.

–Hubo también de distintas líneas y docentes…

–Sí, sí, también. La 88 quería salir hoy a la mañana a trabajar y le rompieron los vidrios. No le dejaron salir, así que están parados todavía. No pasa ninguna línea. Ni el 620, ni el 96, ni 88, ninguna. Y ahora que están cortando el [kilómetro] 29, menos. No sé hasta cuándo pero va a seguir.

–¿Y después?

–Exactamente eso es lo que nos preguntamos nosotros, el grupo que salimos allá de mis vecinos, de mi barrio. Estábamos ahí en el velorio y nos empezamos a preguntar: cómo seguir, cómo va a quedar. Porque listo, ahora a Leandro se lo enterró. Los familiares se van a sus casas. ¿Y cómo sigue? ¿Como lo que pasa siempre, que queda todo en la nada? La gente tiene que salir a la calle. Yo les digo a todos. No tengamos miedo, salgamos porque estamos cada vez peor. Yo te digo la verdad, tengo miedo ahora de salir. Lo que yo estoy sintiendo ahora no pensé sentirlo. Tengo miedo de mi marido, que se va a las 4 de la mañana a trabajar. Yo llevo a la mañana a mis hijos al colegio y tengo miedo de salir. Tengo mi vecina que dice «quiero encerrarme con mis hijos y esperar hasta dónde llega todo». Vos mirá lo que llega a pensar también la gente, encerrarse, no mandar a los chicos al colegio. Entonces les digo a todos, de hacer correr la voz y que la gente salga a la calle porque sino no nos escucha nadie. Es juntarnos todos y salir.