El Gobierno lanzó un retiro masivo para 2800 trabajadores que apunta a desmembrar el sector nuclear

Al cierre de esta edición, el Gobierno nacional lanzó un plan de retiros voluntarios para la CNEA que alcanza a 2.800 trabajadores de planta permanente, entre ingenieros, técnicos, especialistas e investigadores. De los 4.000 trabajadores que tenía la CNEA en 2023, hoy quedan 3.400. Esta nueva medida, junto con los 60 despidos de contratados concretados a fines de junio, forma parte del objetivo oficial de reducir drásticamente la capacidad técnica del organismo y llevar su dotación a unas 2.000 personas, un número similar al de los años ‘90. Por entonces, el sector nuclear contaba con dos centrales en operación; hoy son tres, con Atucha II operativa desde 2014. Además, la CNEA impulsa hoy proyectos como el reactor modular CAREM, el reactor multipropósito RA-10, desarrollos en medicina nuclear y desarrollos en el ciclo de combustible.

En línea con lo señalado por el delegado gremial Rodrigo Romero a Prensa Al Frente, la exdirectora de CNEA Adriana Serquis denunció la parálisis de proyectos estratégicos y un proceso de desmantelamiento de capacidades científicas y tecnológicas. “Están vaciando el sector nuclear”, concluyó.

Por su parte, ATE-CNEA advirtió que el régimen puede convertirse en una nueva trampa: ofrece a los menores de 60 años una gratificación equivalente al 90% de una remuneración bruta por cada año trabajado, con un tope de 24 salarios, pagada en seis cuotas y sin actualización. El gremio recuerda además la experiencia de los años ‘90, cuando muchos trabajadores aceptaron retiros y algunos terminaron regresando con el tiempo, y alerta que los puestos que queden vacantes no podrán cubrirse durante años. A esto se suma una prohibición de reingreso al Estado Nacional —incluidos organismos como INVAP, NASA y ARN— durante cinco años. Por eso, ATE-CNEA aconseja no tomar decisiones apresuradas ni firmar sin consultar a la organización gremial, y advierte: “En la CNEA no sobra nadie”.