Divisionismo a varias bandas

Afortunadamente para las fuerzas populares, la Lista Bordó, encabezada por el “Pollo” Sobrero, ganó las elecciones a cuerpo de delegados en el ferrocarril Sarmiento el pasado miércoles 7/11. Con un 80% de votantes de un padrón de 2.465, la Bordó sacó 1.074 votos (54%), la Verde de Sasia –continuador de Pedraza– 527 (26%) y la Negra (PO, MST, PTS y algunos delegados de la ex Emfer, 376 (19%). El triunfo es importante en el marco del acuerdo con del gobierno con el FMI, donde arrecian los despidos y cierres de fuentes de trabajo. Y donde el ferrocarril no es ajeno a esta política y donde es sabida la colaboración de los traidores sindicales para que pase este plan de ajuste y entrega.

A primera impresión, no debería sorprender el triunfo de la Bordó, si no fuera por las divisiones expuestas dentro del propio FIT. Sobrero integra Izquierda Socialista, parte del FIT. Pero el PO y el PTS, también parte del FIT. Al presentar la Lista Negra generaron un antecedente que solo podía aprovechar la empresa, el gobierno y los jerarcas sindicales de la Unión Ferroviaria. Por eso fue justa la consiga de la lista Bordó: “Ni entreguistas, ni divisionistas”. Todos conocemos los especiales recelos que suele tener el FIT a la hora de unirse con otras fuerzas. Lo que llama la atención es que esa misma lógica divisionista se haya expresado de tal modo dentro de su propio frente.

No es el único caso en que esta división haya quedado expuesta. También en ATEN Neuquén se produjo una división similar, que derivó en que la lista Multicolor encabezada por Angélica Lagunas (IS-FIT) perdiera la conducción de la seccional más importante, ATEN Capital y otras. En ese caso, el PTS se abrió con su lista Bermellón posibilitando el triunfo de la lista TEP-Celeste (kirchnerista) que conduce ATEN provincial. Ambos ejemplos grafican una línea poco unitaria.

Los motivos particulares en cada caso pueden ser muchos. Pero visto en general, parecería que hay una tendencia a negar la real correlación de fuerzas en un proceso particular. O a ser unitario sólo cuando se tiene la hegemonía. Y entonces la disputa por la hegemonía se transforma en divisionismo o sectarismo. Claramente no es un pecado exclusivo del trosquismo.

Sabrá el FIT cómo resolver sus internas. En lo que a nosotros nos compete, nos preocupa unir fuerzas para derrotar el pacto Macri-FMI. En este sentido es positiva, por ejemplo, la propuesta del PO en la FUBA de constituir un amplio frente estudiantil para constituir un nuevo Congreso Ordinario y desbaratar la maniobra de Franja Morada y el Rectorado. Porque la unidad no se hace en función de quién hegemoniza, sino de los objetivos que imponen las necesidades populares.