El Plan de “Paz” de Trump para Palestina fue sometido a votación y aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU. China y Rusia se abstuvieron. Estas abstenciones (en vez de voto en contra) fueron argumentada desde no poner en riesgo el alto al fuego, que casi paró los bombardeos y asesinatos israelíes en Gaza. Se le cuestiona, a la vez, cómo será su puesta en práctica. Este precario alto al fuego se alcanzó el 10 de octubre luego de más de dos años de resistencia palestina a la ofensiva criminal del Estado de Israel en la Franja de Gaza.
El plan de Trump abre varios interrogantes. Se plantea una fuerza internacional que impulse un gobierno transitorio en la Franja. El tema es cómo operaría esa fuerza internacional, dirigida por EEUU, no sólo frente a Israel sino ante Hamas, que actualmente controla la Franja y que rechazó de plano su creación. Del mismo modo, cómo prevé la instalación de un gobierno transitorio, y qué lugar tendrían los palestinos allí. Al no tratarse de una salida efectiva hacia una solución de dos estados, y en la medida en que Israel sigue con sus incursiones criminales en Gaza, la paz es frágil y habrá que seguir de cerca qué ocurre en el futuro inmediato.
Cabe señalar es que el objetivo del gobierno israelí de Netanyahu era desalojar al pueblo palestino de la Franja para ocupar efectivamente el territorio con colonias israelíes. En un momento el propio Trump había manifestado su acuerdo con este plan. En esta dirección, Israel ha bombardeado y masacrado miles de personas en Gaza. Pero no ha podido desalojar al pueblo.
Ahora Trump, sin dejar de respaldar a su criminal aliado Netanyahu, se apura a buscar una salida al conflicto –lo mismo que busca en Ucrania– como parte de su estrategia global de concentrarse en la confrontación con China, buscando cerrar los conflictos que lo distraigan de esa disputa principal. En Asia maduran varios escenarios bélicos, como una posible intervención militar de China en Taiwán, de consecuencias impredecibles.





