Fortalecer el Partido revolucionario de la clase obrera

Jorge Rocha fue fundador del PCR y secretario de Organización hasta su muerte en septiembre de 2008. Previamente había encabezó la ruptura de la Federación Juvenil Comunista en 1967 y había sido presidente de la Federación Universitaria Argentina.

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Este 2 de septiembre se cumplieron 14 años de la muerte del camarada Jorge Rocha. Jorge fue fundador del PCR, del cual fue secretario de Organización. Como homenaje publicamos un extracto de su Informe “Fortalecer al Partido Revolucionario: Problemas de Organización” de 1989, que hemos editado junto a su discurso en el acto conmemorativo a 40 años de la fundación del PCR en 2008 y publicado como libro en 2014.
Extractamos parte de los capítulos 8 y 9, donde fundamenta la necesidad del partido de la clase obrera: polémica que no pierde actualidad. Publicamos la edición completa aquí.

8. El embate revisionista contra las obras “Qué hacer” y “Un paso adelante, dos pasos atrás”, de Lenin.

Así es que durante un período, para atacar la teoría marxista-leninista del Partido, los revisionistas utilizaron a Mao para luchar contra el leninismo. Y al leninismo para luchar contra Mao. Teorización ésta que también se desarrolló durante varios años en nuestro Partido, y contra la que dimos batalla.

Lucha que tuvo mucha importancia, sobre todo en momentos en que el blanco concentrado de todo el revisionismo mundial era Mao Tse-tung. Claro que, posteriormente, los revisionistas ya no usaron esta táctica. Sino que, so pretexto de luchar contra las tendencias dogmáticas de Stalin y analizar críticamente los errores en la construcción del socialismo, embistieron abiertamente –como lo estamos viendo en los actuales momentos– contra Marx, Lenin y Mao, y contra las gigantescas transformaciones revolucionarias que realizó el proletariado dirigido por los partidos marxistas-leninistas a partir de la gloriosa Revolución de Octubre. Si para los revisionistas el marxismo es una pieza de museo, se comprende así por qué el “Qué hacer” y “Un paso adelante, dos pasos atrás”, de Lenin, han pasado a ocupar en él un lugar de privilegio. Mientras siguen siendo para los verdaderos comunistas obras fundamentales para el pensamiento y la acción revolucionarios.

Fue en esas obras donde Lenin desentrañó que luchar solamente por mejorar las condiciones de venta de la fuerza de trabajo de los obreros, y no luchar contra el sistema capitalista que los condena a la necesidad de vender a los capitalistas su fuerza de trabajo y de someterse a la explotación, era profesar el oportunismo y el reformismo social y condenaba a los obreros a la eterna esclavitud asalariada. Donde señaló que embellecer el proceso espontáneo del movimiento obrero y negar el papel dirigente del Partido, significaba ir a remolque de los acontecimientos y practicar el seguidismo. Es decir, desarmar a la clase obrera, fortalecer la política y la ideología burguesa y dejar a la clase obrera sin partido.

En estas obras Lenin demostró por qué sin teoría revolucionaría no puede haber tampoco movimiento revolucionario. Y por qué sólo un Partido dirigido por una teoría de vanguardia puede cumplir su misión de combatiente de vanguardia. Y señaló igualmente que era un engaño oportunista afirmar que el movimiento espontáneo del proletariado, que es la forma embrionaria de lo conciente, podía engendrar una ideología comunista; pues ésta no surgió históricamente del movimiento espontáneo del proletariado, ni la clase obrera espontáneamente puede adquirir conciencia comunista.

Es conocido que, históricamente, con el surgimiento de las relaciones capitalistas de producción surgió la clase obrera. Y con el surgimiento de la clase obrera se crearon las condiciones históricas para el surgimiento del marxismo y de su Partido, como instrumento de la clase en la lucha política revolucionaria por el poder y por su autoliberación. Pero el marxismo no surgió del movimiento espontáneo del proletariado, sino que fue fruto de una elaboración científica, basada en las teorías filosóficas, económicas e históricas más avanzadas de la humanidad. Elaboración realizada por representantes de la intelectualidad revolucionaria, que por su posición social provenían de sectores instruidos de las clases dominantes. Marx y Engels encarnaron esa necesidad y posibilidad históricas. Por lo que la lucha espontánea de la clase obrera y el socialismo científico tuvieron sus raíces en las relaciones capitalistas de producción, pero nacieron en forma relativamente independiente una de la otra.

Lenin desentrañó así que los obreros no pueden adquirir espontáneamente conciencia comunista, que a través de sus luchas de resistencia solamente están en condiciones de elaborar una concepción tradeunionista (de meras reformas sociales), y de construir organizaciones sólo para ellas. Esto es así por la influencia de la ideología dominante, que es la ideología de las clases dominantes. Es así por la acción ideológica y coercitiva del Estado de las clases dominantes. “Por la sencilla razón de que la ideología burguesa es mucho más antigua por su origen que la ideología socialista, porque su elaboración es más completa, porque posee medios de difusión incomparablemente más poderosos (…) la clase obrera va de modo espontáneo al socialismo, pero la ideología burguesa, la más difundida (y constantemente resucitada en las formas más diversas), se impone, no obstante, espontáneamente más que nada al obrero”.

Por ello es que la conciencia comunista –señaló Lenin– debe ser “introducida desde fuera” de la lucha de clases espontánea y fusionarse con el movimiento obrero hasta que éste la haga suya. Verdad ésta que, desde 1902 hasta el presente, ha concitado el odio y el más encarnizado combate de los revisionistas. Y sencilla verdad ésta ante la cual han vacilado los oportunistas de hoy y de siempre. Pues dudaban, para alegría de la burguesía, sobre si detrás de esas dos palabras, “desde fuera”, no estaba el origen del stalinismo y la burocratización de los PC y el socialismo. Claro es que el “desde fuera” del que habló Lenin no es una revelación dogmática, ni una verdad eterna y ahistórica disociada de la relación permanente de la teoría con la práctica y de la relación del Partido con las masas obreras y populares.

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La gran responsabilidad del Partido marxista, como señaló Lenin, es la fusión del movimiento obrero con el socialismo. Claro es que este proceso lo realizan las masas a través de su práctica social en un largo y complejo camino. Porque así como en el plano de la naturaleza se requiere de un paciente trabajo científico para ir del fenómeno a la esencia, para ir descubriendo las leyes que rigen su movimiento y poder utilizarlas a favor del desarrollo social, en el terreno social se requiere, también, de un largo y complejo proceso de luchas políticas e ideológicas para ir del fenómeno a la esencia e ir descubriendo las leyes que rigen su desarrollo. Ese proceso se realiza en lucha contra una minoría, que a través de múltiples medios confunde, obstruye y reprime a sangre y fuego, para que la mayoría oprimida y explotada no tome conciencia de esa realidad. Porque las leyes del desarrollo social operan a través de la acción de los hombres, de la acción revolucionaria de las clases sociales, y es conocido que la teoría se convierte en fuerza material tan pronto prende en las grandes masas. Es el Partido así, en el terreno social, el elemento conciente para que la clase obrera y el pueblo avancen a impulso de sus necesidades, a través de su práctica social, en el conocimiento de la realidad y luchen por transformarla revolucionariamente.

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Lenin entendía que uno de los rasgos más típicos del oportunismo era menospreciar la importancia de la organización del proletariado y del Partido como arma del proletariado en la lucha por su emancipación. Entendía que la unión ideológica del proletariado por sí sola no bastaba para vencer, sino que para esto era necesario afianzar la unidad ideológica con la unidad material de la organización del proletariado. Por cuanto el proletariado “no dispone de más arma, en su lucha por el poder, que la organización. Dividido bajo el imperio de la anárquica concurrencia en el mundo burgués, aplastado por el trabajo coactivo al servicio del capital, empujado constantemente ‘al abismo’ de la miseria más completa, del embrutecimiento y la degeneración, el proletariado sólo puede llegar a ser y será inevitablemente una fuerza invencible si, unido ideológicamente por los principios del marxismo, esta unidad se ve fortalecida por la unidad material de la organización, que funda a los millones de trabajadores en el ejército de la clase obrera”.

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9. El desarrollo maoísta de la teoría leninista de Partido

Pero si estas tesis leninistas fueron confirmadas en la historia con los triunfos de la Revolución Rusa de 1917, de la Revolución China de 1949 y demás procesos liberadores operados desde entonces, fueron confirmadas, igualmente, como una condición esencial de triunfo en la lucha por la construcción de la sociedad socialista.

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Las tesis leninistas sobre el Partido son válidas en la sociedad socialista por cuanto la sociedad socialista, como señaló Mao Tse-tung, abarca una etapa histórica bastante prolongada. Y a todo lo largo de esa etapa siguen existiendo clases sociales, contradicciones y lucha de clases en las condiciones particulares del socialismo. Existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista, existe el peligro de restauración del capitalismo y existe la amenaza de subversión y agresión por parte de los imperialismos.

Proceso que no es lineal y que requiere de grandes luchas de masas del proletariado y el pueblo, de revoluciones en las condiciones de dictadura del proletariado.

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Aportes desarrollados sobre la base de la gigantesca práctica revolucionaria desarrollada por el proletariado luego de la Revolución de Octubre. Y particularmente durante los años en los que se desarrolló la Revolución Cultural Proletaria en China. Aportes en relación al enfoque de los diferentes tipos de contradicciones en la sociedad socialista, con el enemigo y en el seno del pueblo; en relación al reflejo de las contradicciones y la lucha de clases bajo las condiciones de la dictadura del proletariado en el seno del Partido, y en torno a las relaciones de éste con las diversas organizaciones de la clase obrera y el pueblo, en la lucha por llevar adelante la revolución y la construcción socialista. Y, sobre todo, aportes en relación a la teoría y práctica de la continuación de la revolución bajo las condiciones del socialismo y al papel del Partido en ella. Teoría ésta que constituye el aporte más significativo de Mao Tse-tung al desarrollo de la teoría marxista-leninista.