Los trabajadores de CNEA resisten los despidos y el desguace del CAREM

El gobierno despidió otros 62 trabajadores de CNEA, muchos vinculados al proyecto SMR nacional CAREM. Con la movilización se lograron 10 reincorporaciones. Rodrigo Romero, delegado general adjunto de ATE-CNEA de Buenos Aires, advierte que los despidos son parte de un proyecto de desguace del organismo que pone en riesgo capacidades científicas y tecnológicas estratégicas para el país.

Apenas se conocieron los despidos, los trabajadores de CNEA se movilizaron a la sede central.

El 30 de junio los trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comenzaron a recibir las notificaciones de que sus contratos no serían renovados. Los despidos alcanzaron a 62 trabajadores administrativos, técnicos y científicos. “En su mayoría el que se ve afectado es personal de Bariloche, en el proyecto CAREM”, señaló Rodrigo Romero, delegado en la sede Constituyentes de CNEA. Se trata de personas con conocimientos altamente especializados, formadas durante años dentro de la propia institución.

Romero destaca el caso de una trabajadora despedida en Constituyentes, técnica en microscopía electrónica de barrido. “Es una técnica con la cual se brindan servicios a empresas privadas”, explica. Pero su trabajo tiene además una dimensión científica mucho más amplia: participa en proyectos con la NASA y brinda soporte a la Universidad Nacional de San Martín, donde esos estudios son utilizados para tesis de ingeniería, maestrías y doctorados. “Es un equipo esencial, ya que uno de los inicios de la Comisión Nacional de Energía Atómica es el desarrollo de materiales para la industria nuclear”, afirma el delegado. Y sintetiza el impacto del despido: “Al despedir esta técnica es un golpe durísimo al estudio de materiales”.

Diez reincorporaciones no alcanzan

La respuesta de los trabajadores fue inmediata y hubo una movilización frente a la sede central de la CNEA, con participación de trabajadores y organizaciones de distintos organismos de ciencia y tecnología. “Con eso logramos abrir una mesa de diálogo, con la cual se lograron 10 reincorporaciones”, cuenta Romero. Pero “dentro de esas 10 reincorporaciones no hubo gente del proyecto CAREM”.

Tampoco fueron reincorporados trabajadores de áreas técnicas particularmente sensibles como la especialista en microscopía electrónica y un trabajador dedicado al desarrollo de software para la terapia BNCT, un tratamiento contra el cáncer basado en boro. “Estamos todavía mediante la vía legal luchando por más o menos los 50 compañeros que están faltando”, afirma el delegado.

El plan de una CNEA reducida a 2.000 trabajadores

Los despidos forman parte de un plan de desguace de la CNEA. Mientras que en noviembre de 2023 la CNEA empleaba a 3.941 trabajadores y profesionales, ahora ronda las 3.500 personas. “Martín Porro, el presidente de la CNEA, ha manifestado ya que para él una CNEA con 2.000 agentes puede funcionar”, afirma Romero y explica que la “CNEA es un organismo que tiene tres centros atómicos y varias regionales a lo largo de todo el país.

(…) Funcionar con 2.000 personas sería hasta casi inseguro por todo lo que implica”. Y agrega: “Somos una institución que tiene un control de riesgo radiológico”.

Según Romero, “dentro de lo que están planteando es solo dejar los sectores que dejen dinero, solo los sectores que puedan facturar”. Ese criterio transforma el sentido de una institución científica estratégica: aquello que no genera una renta inmediata queda bajo la amenaza del recorte, aunque sea indispensable para sostener capacidades científicas, tecnológicas y productivas a largo plazo. Además, Romero denuncia que trabajadores que participaban en proyectos estratégicos como el CAREM sufrieron recortes de hasta el 30%.

Desde que asumió Milei, la CNEA sufrió un recorte presupuestario del 58% en términos reales.

Mientras anuncian un SMR, liquidan el CAREM

Mientras el Gobierno de Javier Milei hace propaganda alrededor del desarrollo de un supuesto nuevo SMR (reactor pequeño modular), la Argentina abandona el CAREM: precisamente un SMR de tecnología nacional que había llegado a ocupar una posición de avanzada internacional y su ejecución está avanzada en un 70%. Romero recuerda que con el CAREM, “hasta diciembre del 2023, Argentina se encontraba compitiendo cabeza a cabeza con China en el diseño de estos SMR”.

“Luego, con la aparición del gobierno de Javier Milei, se paraliza este proyecto”, afirma Romero. “Había ingeniería argentina desarrollada, que apuntaba a un reactor con diseño único”, explica.

Romero señala que el proyecto del otro reactor –que promueve el gobierno– está siendo desarrollado por Meitner Energy, una empresa estadounidense, junto a INVAP y advierte sobre el desplazamiento de capacidades desde la CNEA hacia ese sector. “Debido a los bajos salarios que están pagando acá en CNEA, mucha gente se ha ido hacia esa empresa”, explica. Esta empresa está desarrollando el ACR-300: un proyecto que se encuentra en la fase de validación de la viabilidad conceptual del diseño. Es decir, todavía está desarrollándose en los papeles.

Defender la CNEA es defender una capacidad estratégica

El ajuste del gobierno son despidos, recorte salarial y presupuestario. Pero también es la decisión de abandonar el desarrollo nacional como el CAREM. Por eso, la pelea de los trabajadores de la CNEA no es sólo sectorial sino en defensa de una institución científica estratégica, de la investigación pública y de la capacidad del Estado argentino para desarrollar tecnología nuclear propia.