
Tras finalizar el partido entre Argentina y Egipto apareció una bandera israelí en la tribuna, sostenida por un libertario con camiseta argentina y otra persona con camiseta de Brasil.
No fue un gesto espontáneo. Según contó luego en hebreo y a un medio israelí el propio protagonista, el influencer libertario Iosi, llevaba la bandera para provocar al técnico egipcio Hossam Hassan. Días antes, el técnico había celebrado la clasificación de su selección con una bandera de Palestina, reivindicando su derecho de autodeterminación. El libertario fue adrede a refregar la bandera del Estado ocupante y genocida, que viene de asesinar a cerca de cien mil palestinos en Gaza. [1]
La provocación tuvo además el condimento de utilizar la camiseta de nuestra Selección, pretendiendo identificar a Argentina con semejante expresión. Y no fue ni la primera ni la última vez que lo intentaron. Días después, el embajador del gobierno argentino en Israel, Shimon Axel Wahnish, se reunió con el primer ministro israelí Netanyahu para regalarle una camiseta de la Selección y dejarle hacer un gol de cabeza. Netanyahu agradeció con su apoyo de plomo en la final contra España.
Hubo otras imágenes que circularon, como Messi en el Muro de los Lamentos. La imagen es de 2013 en un tour del Barcelona. Sin embargo, se oculta que ese tour incluyó una visita a Palestina.
Aunque pretendan mostrar a la Selección argentina en apoyo a Israel, su historia reciente muestra otra tradición. Es cierto que desde 1986 la Selección iba a jugar a Israel previo a los mundiales. Una cábala iniciada con Bilardo ese año; pero que quedó cancelada con Diego Maradona como técnico previo al Mundial 2010 en Sudáfrica. Eso fue a raíz de varias cartas de la Asociación Argentina de Solidaridad con Palestina (AARSOPAL) que envió a la AFA, el Ministerio de Deporte y directamente a Maradona. Poco antes había recrudecido el conflicto en Gaza con la “Operación Plomo Fundido” de Israel.
La Selección con Messi
Más recientemente, previo al Mundial de Rusia 2018, Argentina canceló el amistoso previsto para el 9 de junio en Jerusalén. Inicialmente el encuentro iba a jugarse en Haifa, pero luego el gobierno israelí quiso trasladarlo a Jerusalén, ciudad que el gobierno israelí considera como su capital y la ONU como ocupada debido a la diversidad religiosa y cultural de sus habitantes. Un partido de Argentina allí hubiera sido equivalente a avalar la posición del ocupante israelí. Más aún al elegir la fecha en que se cumplen 70 años del Nabka: la “Catástrofe” palestina, cuando fueron desalojadas miles de familias de Jerusalén por las fuerzas armadas israelíes. Israel iba a pagar a la AFA la cifra de 2,2 millones de dólares para jugar ese partido.
El provocador traslado desató una campaña internacional y del movimiento BDS. Era ya la selección de Messi como capitán. Hubo campañas de propaganda general y acciones en los entrenamientos de la Selección en Barcelona. La cuestión terminó en una reunión del plantel, que terminó decidiendo cancelar el amistoso. Posteriormente el presidente de la AFA, Claudio Tapia, anunció la cancelación días antes. La conferencia de prensa terminó con una frase contundente: “Quiero que todos tomen esta decisión (…) como un aporte a la paz mundial”.
En definitiva, más aún con el autodefinido “presidente más sionista del mundo”, hay un persistente intento de identificar a la Argentina y su Selección con la posición del Estado de Israel para legitimar sus crímenes. Sin embargo, la Selección evitó una y otra vez prestarse para esa campaña.
[1] Más info con enlaces y fuentes en https://clubculturaarabe.com/la-seleccion-argentina-de-futbol-que-le-dijo-no-a-israel





