Otra perpetua para Astiz

Alfredo Ignacio Astiz es uno de los personajes más representativos de lo que fue la dictadura genocida. Fue miembro “destacado” del grupo de tareas GT 3.3.2, que funcionaba en la ESMA a cargo de José Eduardo “el Tigre” Acosta. Como es sabido, se infiltró en la asociación de Madres de Plaza de Mayo simulando ser familiar de un detenido-desaparecido, con el nombre falso de Gustavo Niño. Acompañaba a las Madres en las actividades que se realizaban en la Iglesia Santa Cruz, del barrio de San Cristóbal en la Capital Federal. En diciembre del ‘77 fue quién marcó con un abrazo quienes debían ser secuestrados. Así entre el 8 y 10 de diciembre el Grupo de Tareas 3.3.2 secuestró al grupo de Santa Cruz, entre las que se encontraban Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco –las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo–, las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, y los otros activistas. Se lo pasó a llamar el “Ángel de la muerte”.

En 2009 apareció una prueba documental de la infiltración de Astiz en el CAIS (Comité Argentino de Información y Solidaridad) de París. Infiltró este grupo de exiliados hasta agosto de 1978, cuando fue descubierto y huyó a Alemania.

Astiz fue sanguinario para torturar personas atadas y con los ojos vendados. Fue muy “valiente” para marcar y secuestrar a un grupo de madres que buscaban sus hijos. Sin embargo, durante la guerra de Malvinas, cuando tuvo que enfrentar al imperialismo inglés, se rindió casi sin poner resistencia. Quedó como prisionero de guerra y fue devuelto a la Argentina al finalizar la misma.

Mientras imperaba en nuestro país la impunidad de las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final, Francia lo juzgó en ausencia en 1990 condenándolo a prisión perpetua por el secuestro y el asesinato de Alice Domon y Léonie Duquet. Condena que nunca cumplió. También en 2008 fue condenado a perpetua junto con otros 4 represores en Italia, por la desaparición de tres inmigrantes calabreses.

Con la reapertura de los juicios de lesa humanidad, Astiz fue condenado a perpetua en dos oportunidades: en el primer juicio de la ESMA en 2011 –pena confirmada en 2014– y ahora en el juicio ESMA III.