En la Plaza de Mayo, al día siguiente del reconocimiento del cuerpo por parte de su familia, el Encuentro Memoria Verdad y Justicia expresó con claridad: “Todos los pasos dolorosos hacia la verdad que se dieron esta semana, fueron producto de la denuncia constante y sin pausa que este movimiento de miles y miles dio junto a la familia de Santiago Maldonado” (21/10). Es que las operaciones de encubriendo comenzaron el mismo 1º de agosto en que desapareció. ¡Y no cesan!
El primer intento del gobierno fue que el tema vaya perdiendo peso en la agenda de noticias. Por eso el presidente Macri no se pronunció por el tema hasta ¡más de un mes! después de la desaparición de Santiago, interceptado por un periodista en un ascensor. Junto con esto negaron que haya estado en el Pu Lof, hicieron correr la versión de que estaba en Entre Ríos, en Chile con la RAM o que había sido ultimado por un puestero.
Muchas veces estas groseras versiones sirven de cortina de encubrimiento mientras la causa va quedando en el olvido en algún cajón de algún juzgado. La persistente movilización lo impidió. Mientras tanto, el gobierno hizo encuestas a cada momento para ver hasta qué punto la sociedad seguía el caso. Y debió buscar nuevas explicaciones. Hasta que fue aceptada la recusación contra el juez Otranto, quien ya no tenía credibilidad y que, junto con la ministra Bullrich y su ladero Noceti, se encargaron de encubrir y destruir toda cuanta prueba pudieron.
Entonces vino el juez Lleral, con otra actitud hacia la comunidad mapuche. Ya se habían producido las declaraciones de gendarmes admitiendo haber llegado hasta el río y el gobierno puso como su vocero por el caso al ministro de Justicia Germán Garavano. Luego, el martes 17 el cuerpo “apareció”, flotando a 70 metros del puesto de donde se tiene la última foto de Santiago. Inmediatamente, la abogada de la familia, Verónica Heredia, planteó que el cuerpo había sido plantado. Afirmó que el lugar donde había sido hallado era “totalmente ilógico, absurdo y ridículo” (18/10).
El río de Walt Disney
La torpeza macabra de Carrió es un emergente de cierto desconcierto del gobierno. El propio Macri admitió en un encuentro internacional que tenían una semana “medio compleja”. Pero aun así no dudaron en desplegar con total seguridad su teoría de la conservación de cuerpos en el río Chubut, como si ya hubiera sido preparada previamente. “Es como Walt Disney”, remató Carrió con cinismo macabro ante un complaciente dúo de Leucos.
“La única pregunta” que planteó Carrió en el programa de los Leuco ese mismo martes fue por qué el cuerpo apareció río arriba. Tal vez lo esperaba río abajo, lo que permitiría tirar “dos o tres gendarmes por la ventana” y cerrar el asunto. Pero, ahora, el gobierno o compraba la teoría del río-que-todo-lo-conserva o se debía acusar a toda la Gendarmería que estuvo en la represión. Era demasiado, más aún a días de la elección.
Luego vino la autopsia (cuyo informe saldrá luego del cierre de esta edición). Y el juez Lleral dio el único “informe” oficial ante la prensa, un tanto escueto: “No hubo lesiones en el cuerpo”. Precisó que el cuerpo fue reconocido no sólo por su hermano sino también por las huellas dactilares en cinco puntos. ¡Increíble poder tomar huellas tras 78 días en el agua! Pero a Clarín este detalle no le importa y, junto a La Nación, no tardaron en terminar de darle forma a su campaña que ya había iniciado Carrió.
La falta de lesiones externas descartaría la posibilidad de una muerte producto de una golpiza en el borde del río. Pero aun si la causa fuera ahogamiento, también podría haber sido forzado por gendarmes, de diversas formas. ¿Qué indican los rasguños en el cuello del subalferez Echazú, único imputado en la causa? En verdad, las respuestas que dio el juez a la salida de la autopsia no son ni las más importantes ni las más evidentes. Informó sólo lo que hubo acuerdo entre los peritos.
Pregunta fundamental
Lo más llamativo fue lo bien conservado que estaba el cuerpo. Un experto en criminalística, el licenciado Enrique Prueger, explicó a una radio rionegrina que es imposible que haya estado ni siquiera una semana en el río (ver en nuestra página: “¿Dónde estuvo Santiago…?”). Según detalló, en un río –aún con esas bajas temperaturas– es imposible que a los 78 días siga teniendo uñas y pelos. “El pelo se desprende entre las 30 y 40 horas”, precisó. Comparó el caso con el de Delfina, una nenita ahogada días antes en Roca que fue encontrada en un canal de riego por los pelos que empezó a soltar. Pero en el caso de Santiago, estaba con pelo y con uñas. Es lo que mostraron las fotos que fueron filtradas.
Entonces opinó que lo más importante que tiene que determinar la autopsia no es la causa de la muerte, sino el tiempo que lleva descomponiéndose. También otros especialistas coinciden en que el estado del cuerpo no se corresponde con 78 días bajo el agua. Entonces, o lo tuvieron vivo o “si lo mataron ese día, y el cadáver lo llevaron, la única hipótesis es que lo freezaron”, expresó.
Esto vuelve a nuestra pregunta fundamental. Si no es posible que haya estado en el agua 78 días: ¿Dónde lo tuvieron a Santiago? ¿Quién tiene capacidad operativa de ocultarlo todo este tiempo? La respuesta sólo admite una posibilidad lógica.
Es desaparición forzada
Mientra tanto, al otro día de la elección Carrió volvió a la carga: “Construyeron un desaparecido”, expresó en el mismo sentido de la campaña del testigo E de Clarín (ver página 2). Esta campaña apuntó contra los mapuches para salvar a la Gendarmería. Pero la version fue desmentida por el propio juez Lleral días más tarde.
El intento del gobierno y sus medios es presionar para el cambio de carátula de la causa, que hoy es desaparición forzosa. Esta carátula tiene origen en un conjunto de hechos, elementos y comportamientos, ya que la desaparición se dio en el marco de una represión. Es con esta carátula que la autopsia y el peritaje se hacen con el protocolo de Minesota. Si la carátula fuera cambiada, deberían argumentar por qué se anularían los hechos que le dieron origen.
Quedan todavía muchos interrogantes. Y una certeza: que hay que seguir en la calle para develar la verdad y conquistar justicia.





