Volvió el Fondo

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“No fue magia”. Fueron las necesidades financieras del gobierno y el papel de rapiña del FMI lo que logró la vuelta a monitorear las cuentas y otorgar posibles créditos si el país y el proceso “asombroso”, a decir de la titular del FMI Christine Lagarde, lo requieren.

La presencia del FMI para muchos argentinos es señal de sometimiento y que las cosas no van bien, ¡pero saben que pueden ir peor! La lluvia de elogios de este organismo internacional, “padrino” de las políticas de hambre y sometimiento de pueblos y países dependientes, muestra el rumbo definido por el gobierno nacional. Y muestra a sectores de clases dominantes con fuertes vínculos con el sector financiero, sostenido por éstos, tanto en lo local como de los organismos de préstamo internacionales.

Así, la política que anunció como lluvias de inversiones se comprueba en realidad como una tormenta de endeudamiento y bicicleta financiera para sostener el déficit que no cede… Salvo cuando se recortan gastos como los de la obra pública: 9.195 millones de pesos menos con respecto igual período del 2017; y dentro de esto, la caída en los fondos para viviendas: 5.193 millones de pesos menos. El gobierno anuncia que baja el déficit, pero oculta estos datos que golpea a los sectores populares. Junto con esto, va eliminando gradualmente los subsidios a las empresas de energía, que los transforman en brutales tarifazos como los que ya aplicaron en enero y los que se anuncian para abril.

La otra característica de esta política es la apertura de importaciones indiscriminada que aceleró el proceso de desindustrialización. Destruyó en tiempo récord miles de pymes y llevó a un conflicto, por ahora de mediana intensidad, con la propia UIA empujado por la caída de ventas frente a la ola importadora.

Por otro, lado luego de la reunión de la cúpula de la UIA con el gobierno, después que fueron tratados de “llorones”, el Ejecutivo ratificó la libre importación y se mostró en Expoagro donde anunció una nueva medida como es la eliminación del “registro fiscal de tierras rurales y de granos”, medida a la altura de la eliminación de las retenciones, solo que dejando ahora las manos libres a los monopolios y terratenientes agropecuarios el control sin ninguna injerencia del Estado. Junto con esto, el gobierno no solo favorece con la alzada del dólar a los monopolios exportadores, sino que ahora no tienen la obligación de tiempo para liquidar sus divisas, ya que el gobierno derogó todas las normativas vigentes que obligaban a liquidarlas, algunas desde hace 53 años.

Estas tres medidas de fondo muestran un acuerdo firme con los sectores terratenientes y monopolios agrarios que sostienen la otra “pata” de esta política primarizada expresada en la sojización. Así los monopolios internacionales que hegemonizan la exportación y comercialización de semillas como Cargil, Cofco, Dreyfus junto a otros locales como AGD, son los grandes beneficiados por esta política.

“A menos crecimiento, más iniciativa política”

Las metas inflacionarias de un 15% ya fracasaron y ahora ensayan un 18%. Pero lo real es que la proyección da arriba del 21%. El gobierno agita que baja, toma el parámetro del 40% de 2016, pero es su propia política la que alimenta la inflación con el no control de precios, tarifazos, libre importación y escalada del dólar. Está encerrado en su laberinto donde han ganado terreno en el gobierno quienes promueven acuerdos con los sectores financieros y especulativos con una estrella en la figura del rey de las offshore, “Toto” Caputo.

Pero “a falta de anuncios económicos, buenas son las medidas políticas”… Y allí entra en juego el papel estratégico de Durán Barba y el grupo comandado por Marcos Peña Braun. Así, el gobierno aprovechó el verano para empezar a trabajar en la recuperación de la iniciativa perdida en diciembre. Avanzó sobre los estatales golpeando centralmente al INTI, Fanzul y la mina de Río Turbio, entre otros sectores del estado que desguazó, cerró o aceleró la sangría de despidos. Está por verse el desenlace de los conflictos del INTI y Río Turbio, en muy difíciles condiciones.

Maltrató a los amigos de la UIA tratándolos de “llorones” buscando mostrar una imagen que castiga a los que más tienen y se han enriquecido en todos estos años. Y luego de la masiva movilización del 21F, apareció la figura del “feminista menos pensado” encarnado en un Macri abierto a promover el tratamiento de la ley de aborto seguro y gratuito. Aquí, mostró cintura liberal jugando a varias bandas, ya que con un tema tan delicado es sabido que divide a la oposición, golpea al Vaticano y atiende a un reclamo muy sentido de lucha de las mujeres de hace décadas.

Estas medidas, le posibilitaron al macrismo, anunciar rápidamente que trabajaran para la reelección del mismo Macri, Vidal y Larreta en Capital e irán por varias gobernaciones.

Pero nada de esto podría escalar en posiciones como lo está haciendo si no atendiera a la fractura del PJ con una parte de los gobernadores, amigos del gobierno como Urtubey y Schiaretti, que junto al senador Pichetto y Bossio lanzarán la corriente del Peronismo Federal en estos días, preparándose para que el PJ vuelva a gobernar… en el 2023, como afirmó el gobernador de Córdoba. En la otra esquina está el peronismo que se reagrupa con centro en Rodríguez Saá, el kirchnerismo, Moyano, Randazzo y sectores del Frente Renovador virtualmente desarticulado. Salvo este último, todos los demás estuvieron en el Encuentro de la Militancia en San Luis, bajo la consigna “Hay 2019”, donde se afirmó la necesidad de trabajar para derrotar la reelección de Macri y tuvo un llamamiento amplio a los comunistas, socialistas, independientes, etc. El CR estuvo con una delegación (ver página 5).

Tiempos de lucha y reagrupamiento político

El gobierno sabe que la garantía de triunfo está en lograr el 45% en primera vuelta, para evitar el ballotage. Porque de no lograrlo entrará en terreno fangoso, ya que por más que el peronismo vaya dividido en primera vuelta, en la segunda los votos se sumarán en la única opción opositora.

El gobierno aceleró los tiempos políticos y eso impone que al calor de la lucha se vaya también forjando el programa y reagrupamiento político que sea parte del torrente que trabaje para impedir que esta política de ajuste, represión y entrega tenga continuidad en el 2019.

Ésta es la disyuntiva para millones: continuidad y profundización de esta política o abrir un nuevo período donde se puedan recuperar conquistas, donde se pueda acercar los salarios a la canasta familiar, donde se derogue la reforma previsional, donde se deje de endeudar al país, donde se reactive el mercado laboral, se ponga freno a las importaciones que destruye la industria, donde haya justicia para los asesinados del gatillo fácil, donde los pueblos originarios se los deje de perseguir y tengan el derecho a su tierra…

En definitiva abrir un nuevo período donde el pueblo deberá ser protagonista y estar movilizado para garantizar las medidas y donde los sectores democráticos y antiimperialistas que trabajamos para avanzar en el camino de la liberación nacional y social podamos acompañar a la cabeza de un pueblo que no se resigna y anhela romper las cadenas de la opresión y la dependencia, recuperando en el camino grandes conquistas como la nacionalización de los ferrocarriles, la Junta Nacional de Granos y de Carnes, el IAPI y otras medidas nacionales con control popular.

Para empezar un nuevo período es necesario en este profundizar la lucha que frene el ajuste y la represión por el camino del 21F y el 8 de Marzo, para imponer un paro nacional activo. Al calor de esto, es necesaria una confluencia amplia que derrote la continuidad de esta política en el 2019. Para esa confluencia, necesitamos fortalecer un reagrupamiento popular y antiimperialista que nos brinde independencia política. Es desde esta premisa que invitamos a sumarte al Nuevo Movimiento Popular para la Liberación del que proponemos un programa para el debate democrático entre la militancia, dirigentes y organizaciones populares (ver contratapa).