El gobierno se arrodilla ante el invasor

Al momento de cumplirse un nuevo aniversario de la recuperación de nuestras Islas Malvinas –parte de nuestro territorio que continúa usurpado por los piratas ingleses– el imperialismo inglés planea destinar 180 millones de libras esterlinas durante los próximos diez años para seguir equipando su base militar en Malvinas. Ya cuentan allí con aviones de combate, helicópteros, buques de guerra y un sofisticado sistema de vigilancia cuyo costo está estimado en 3.000 millones de libras esterlinas. Sin embargo, el gobierno de Cambiemos no cuestiona en lo más mínimo que dentro de nuestro territorio se encuentre la mayor base militar imperialista en América Latina. Porque su política es de sumisión ante el imperialismo y de resignación de la soberanía argentina sobre las islas.

Es así cómo debe entenderse la repudiable actitud de gobierno ante la desaparición del ARA San Juan. La pérdida de un submarino –un arma estratégica de nuestra defensa, como fue demostrado durante la guerra de 1982– es un tremendo golpe a nuestra soberanía. Pero el presidente Macri fue actuando sólo arrastrado por su marketing político. Así lo sintieron los familiares de los 44 tripulantes, tal como expresó Silvina Krawczyk, hermana de la submarinista Eliana: “No vi al presidente con la entereza que tenía mi hermanita defendiendo a la Patria, no lo vi apoyándonos” (ver Vamos! Nº112).

El gobierno es responsable por la desaparición del submarino. No sólo porque tiene a su cargo a las Fuerzas Armadas, sino particularmente porque ha preferido realizar abultados gastos en modernización para la represión interna antes que lo necesario para la defensa de nuestra soberanía. También son hechos gravísimos los que constan en la causa del hundimiento, acerca de la detección de señales de un posible submarino nuclear inglés, o del intento de un pesquero chino de embestir al submarino argentino. La desidia en el mantenimiento del submarino no es más que otra muestra de la renuncia del gobierno a la defensa de nuestros mares. Como es propio de las clases dominantes en un país dependiente como el nuestro, el macrismo debilita la defensa de los intereses nacionales para fortalecer los aprestos represivos de las fuerzas armadas y de seguridad contra el pueblo.

Nueva Doctrina para la dependencia

En esto se inscribe la pretendida prisión domiciliaria para los genocidas de la dictadura y la denominada “nueva doctrina” publicitada por la ministra Patricia Bullrich defendiendo el gatillo fácil. Lo mismo ocurre con el proyecto presentado por el ministro de Defensa Oscar Aguad para la intervención de las Fuerzas Armadas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) en la “seguridad interior” y la creación de una fuerza de despliegue rápido bajo la excusa de “combatir el narcotráfico y el terrorismo”, que gira la principal hipótesis de conflicto hacia “enemigos internos”. “El Ejército tiene en condiciones operativas 40 mil hombres que pueden prestar una gran colaboración en materia de seguridad interna”, declaró el ministro. Con este proyecto intentan hacer pasar bajo el formato de “apoyo logístico” a otras fuerzas, la intervención de las Fuerzas Armadas en asuntos internos, que está limitada por la Ley de Seguridad Interior.

Como parte de esto, estuvo la gira que realizaron Bullrich y Aguad por EEUU, cerrando acuerdos con el FBI, la DEA y el Comando Sur del Ejército yanqui para instalar una “Task Force” en Posadas.

El gobierno de Macri profundiza la dependencia nacional y avanza en los planes represivos contra el pueblo argentino. Así entrega nuestra soberanía.