El Tribunal Superior Electoral de Bolivia proclamó presidente a Evo Morales, que así por cuarta vez ocupará la máxima representación del país hermano. La oposición de Carlos Mesa denuncia fraude e insiste con la realización de un balotaje, apoyada por la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea y los gobiernos de EEUU, Colombia, Brasil y Argentina. Evo denuncia que hay un intento de golpe en marcha y, en todo caso, propuso una auditoría mixta para revisar el escrutinio incluyendo también a la OEA, las Naciones Unidas y la Unión Europea.
El escrutinio definitivo dio como resultado un 47,1% de los votos para Evo. La oposición encabezada por Carlos Mesa obtuvo un 36,5%, quedando a una diferencia de 10,6%. Con este resultado no hay balotaje ya que Evo supera en más del 10% a la otra lista.
La denuncia de fraude intentó basarse en la suspensión que hubo el domingo por la noche de la actualización de datos de las mesas escrutadas. Antes de esta suspensión, Evo superaba a Mesa por un 7% (con el 84% de votos escrutados); en los datos publicados el lunes, Evo lograba una diferencia del 10,1% (con el 95% de votos escrutados). El gobierno afirma que la diferencia se amplió con los votos rurales que tardaron más en llegar. Luego se concretó el escrutinio definitivo que proclama oficialmente a Evo como presidente. Las denuncias cruzadas han desatado masivas movilizaciones, tanto en respaldo a Evo como también de la oposición.
En este contexto, la OEA se apresuró a reclamar balotaje aún antes de conocerse los resultados definitivos. Su intromisión, como así también la de EEUU, desprecia la soberanía boliviana. Pero además evidencia su clara parcialidad. Evo Morales desafió a la oposición a que demuestren el fraude y aseveró: “Si hay fraude, al día siguiente convocamos a segunda vuelta”.






