Chile: Jaque al gobierno de Piñera

Estalló Chile. Más de una semana de incesantes movilizaciones, lucha callejera y paros. El viernes 25/10 se produjo una de las movilizaciones más grandes de la historia de Chile, con más de un millón de personas en la calle. Entonces el gobierno tuvo que levantar el toque de queda y hacer renunciar ocho ministros. Entre ellos está Andrés Chadwick, ministro del Interior, ex presidente de la fundación de Piñera, Avanza Chile, dos veces ministro en la primera administración y fotografiado en su juventud junto al mismísimo dictador Pinochet.

Antes, el presidente Piñera había dado marcha atrás con el aumento de 30 pesos en el boleto. Pero no es suficiente y el pueblo las movilizaciones continúan. Y al cierre de esta edición, una nueva y enorme movilización volvió a estremecer el país.

“Chile despertó”, se repite en carteles y por las redes. O más bien estalló. Por décadas de desigualdad planificada. Por falta de acceso a la salud, a la educación, a salarios y jubilaciones dignos. Mientras tanto, privilegios para unos pocos, que la propia esposa de Piñera confiesa que tendrán que “disminuir”. Son los privilegios de esa oligarquía que son el 1% de la población pero que concentran el 26,5% de la riqueza del país. El 10% más rico gana 39 veces más que el 10% más pobre.

El aumento del boleto y las protestas estudiantiles fueron el detonante, que organizaron “evasiones masivas” para entrar al subte sin pagar. Encendieron la mecha que el gobierno creyó que podía apagar enfrentando a carabineros contra estudiantes. Tiró nafta al fuego. Y se sumaron los docentes, los trabajadores de la salud, los portuarios, los mineros… El pueblo, que a pesar de la represión, no dejó de salir a la calle.

Chile evidencia el repudio popular a las reaccionarias políticas liberales promovidas desde el FMI. Chile es un país que exporta fundamentalmente cobre, salmón y madera. Una economía primarizada. Sin industria. Una economía que es un gran negocio para los monopolios imperialistas, y para esa oligarquía local que les garantiza el negocio. Una estructura económica que es el ejemplo tan reivindicado por Macri y todos los reaccionarios del continente. Pero el pueblo dijo basta.

Represión y resistencia

A la represión a los estudiantes, siguió la lucha callejera contra la represión. El gobierno pretendió entonces justificar el toque de queda a partir del incendio de colectivos, estaciones de subte, locales comerciales y hasta edificios enteros. Pero los propios carabineros fueron captados en videos e imágenes prendiendo fuego, tal como se mostró en las redes sociales (ver en nuestra página). Entonces aparecieron también las dudas sobre los cuerpos que habrían aparecidos calcinados en esos incendios. Tras más de una semana desde el estallido, las macabras operaciones dejaron un saldo de 20 muertos, 3.193 detenidos, 1.092 heridos y 17 querellas por violencia sexual, según el último informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). Al cierre de esta edición, uno de los veedores de este organismo recibió siete impactos de perdigones en su pierna.

Pero el pueblo no aflojó. Durante las noches siguieron los cacerolazos y se escuchó la música temas de Víctor Jara o de Violeta Parra, que volvieron para derrotar el terror estatal. Porque el miedo fue superado por la indignación ante el sufrimiento y el recuerdo de la dictadura de Pinochet. “Va a pasar el mismo clima que pasó antes del golpe. Y no podemos permitirlo. No de nuevo. Esta revolución no puede parar, es por la dignidad humana básica”, expresó la cantautora Camila Moreno. Por eso el pueblo sigue en la calle al grito de “Piñera, escucha, ándate a la chucha”. Continúa la represión. Pero el gobierno de Piñera está en jaque.