Tras dos meses de escarches y movilizaciones populares el genocida Miguel Etchecolatz deberá volver a la cárcel. Desde el 27 de diciembre, cuando el Tribunal Oral Federal 6 envió a Etchecolatz desde su celda en la cárcel de Ezeiza a su casa en el bosque Peralta Ramos de Mar del Plata, no hubo descanso para el repudio popular al genocida.
Etchecolatz fue jefe de la Brigada de Investigaciones de la policía de la Provincia de Buenos Aires, y tiene seis condenas por delitos de lesa humanidad: privaciones de libertad, torturas, homicidios y apropiación de hijos de desaparecidos. Sin embargo, en diciembre, el TOF 6 había hecho efectiva la política que impulsa el gobierno macrista de conceder la prisión domiciliaria a los condenados por delitos de lesa humanidad y le concedió ese beneficio.
Finalmente, la lucha popular puso las cosas en su lugar y la Cámara de Casación debió anular la prisión domiciliaria: Etchecolatz deberá volver a la cárcel común para completar allí sus condenas a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.
La lista del gobierno
Éste no es un caso aislado. Recientemente, el Servicio Penitenciario Federal, que depende del Poder Ejecutivo Nacional, elaboró una lista de 96 genocidas condenados y detenidos por delitos de lesa humanidad, solicitando que se les conceda la prisión domiciliaria. Bajo el argumento de la “superpoblación carcelaria”, incluyeron dentro de un listado de 1.100 presos esta lista de genocidas que –por tener más de 70 años– pretenden mandar a sus casas. Entre ellos se encuentran: el “Tigre” Acosta, jefe del Grupo de tareas 3.3.2 de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA); los represores de la ESMA Carlos Capdevilla, Antonio Pernías y Adolfo Donda; el ex agente de inteligencia Raúl Guglielminetti; ¡Alfredo Astiz!; Julio “El Turco Julián” Simón, ex agente de la Policía Federal; y Cristian Federico Von Wernich, ex capellán de la policía de la provincia de Buenos Aires.
A 42 años del golpe de estado de 1976, seguimos exigiendo ¡cárcel común para todos los genocidas!






