Economía: 2017 recargado…

En su primer año de gobierno el macrismo no pudo controlar la inflación ni el déficit fiscal, que fue cubierto por mayor endeudamiento para gastos corrientes llevándolo a más de 55 mil millones de dólares en solo un año. La ola de despidos superó los 200 mil entre privados y estatales. El consumo y la actividad económica e industrial se fueron a pique. Macri debió terminar el año cambiando de ministro y Prat Gay se fue junto con el 2016. El comienzo de 2017 con Dujovne y Caputo al frente de los ministerios de Hacienda y Finanzas empieza con más endeudamiento, ajuste y flexibilización.

Endeudamiento

Para este año electoral, el gobierno persiste en el híper-endeudamiento que batió récords en 2016, insostenible a mediano plazo. En los pocos días que lleva el 2017 ya registra 6.000 millones de dólares de préstamo por 18 meses de los Bancos Santander, BBVA Francés, Citibank, Deutsche Bank, HSBC y el JP Morgan; y 7.000 millones de dólares colocados en bonos en el mercado bajo legislación de Nueva York, que fueron intermediados por los mismos bancos y que además embolsaron 8,4 millones de dólares por comisiones. El ministro Caputo viene de trabajar directamente para el Deutsche Bank. El gobierno buscará renovar deuda por casi 21.000 millones de dólares y tomar deuda nueva por otros 20.000 millones de dólares durante este año.

Ajuste fiscal

Junto con este endeudamiento, el gobierno intenta recortar gastos del Estado, siempre que no choque con la resistencia de los trabajadores como ocurre en CONICET y el Ministerio de Educación. Recientemente, el ministro Dujovne difundió un video en el que se propagandiza la voluntad de “dejar de gastar plata en cosas inútiles que solo beneficiaban a unos pocos”, reivindicando que en 2016 el gobierno recortó 5% el gasto en empresas estatales y que ese recorte se profundizará al 20% en 2017. Da como ejemplo áreas estratégicas para el desarrollo nacional como Aerolíneas Argentinas, Fabricaciones Militares y Yacimientos Carboníferos Río Turbio. También se conoció la subejecución de 12 mil millones de pesos en el Ministerio de Educación de la Nación, en programas como “Infraestructura y Equipamiento”, “Innovación y Desarrollo de Formación Tecnológica”, “Mejoramiento de la calidad Educativa” o “Acciones de Formación docente”. Buscarían para este año recortar 65.000 millones de pesos de gasto estatal.

El “costo laboral”

Un objetivo central que se dispone a profundizar el gobierno, bajo la bandera de favorecer las inversiones extranjeras, es la reducción del “costo laboral”. Durante el primer año de gobierno lograron reducir el salario real en pesos (medido contra la inflación) entre un 5% y un 10%, y reducirlo en dólares un 15% (medido contra una devaluación del 60%). El propio ministro de Producción, Cabrera, declaró desde el Foro de Davos que “somos más competitivos que hace dos años cuando teníamos un tipo de cambio atrasado y las DJAI (Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación)”. El ministro viajó a Davos para buscar inversiones, pero confesó que las empresas “para eso tienen que ajustar sus costos”, para lo cual el gobierno les promete garantizar “las condiciones para las inversiones”.

Resulta que la pérdida de salario real de los trabajadores aún es insuficiente para los monopolios que comparan el precio en dólares de la fuerza de trabajo argentina con otros países a la hora de definir dónde radicar sus inversiones. Según la consultora FIEL, oficiosa vocera de esos intereses, el costo de la hora de trabajo promedio en Argentina bajó de 16,37 a 15,09 dólares, y lo compara con Brasil donde se ubica en 10,56 dólares, en México 6,82 dólares y en Taiwán 7,65 dólares. Esto afectaría “la competitividad internacional de las empresas que se radiquen en el país” afrontando costos de producción más elevados para productos que tienen precios de venta más o menos unificados al tener como destino la exportación y no el mercado interno.

El convenio petrolero de Vaca Muerta y la reforma por decreto del régimen de ART son los primeros avances concretados en ese sentido, así como las tratativas iniciadas para el sector metalmecánico. Los despidos también buscan ser utilizados como disciplinador que permita hacer pasar esta flexibilización. Así sigue aumentando el número de trabajadores que son empujados a la calle: 500 despidos en Alpargatas, 380 en AGR Clarín, 243 en Banghó, 150 en Cerámica San Lorenzo, entre otros que suman a una lista que en el primer mes del año ya superaría los 1700. En cuanto a las paritarias, proyectan una inflación del 17% –que no creen seriamente ni los propios funcionarios– para intentar imponer techos a las paritarias de 18% o 20%, por debajo de la inflación que se espera realmente.

En definitiva, las “soluciones” del gobierno apuntan contra los trabajadores. No les resulta sencillo avanzar porque, si bien lograron acuerdos con sindicatos y dirigentes sociales, la clase obrera y el pueblo viene dando importantes muestras de que estamos dispuestos a hacerles frente.