El ajuste inflacionario en los salarios

“La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema.”
“Eliminar la inflación será la cosa más simple que tenga que hacer si soy Presidente.”

Mauricio Macri durante campaña presidencial en 2015.

Con tres años de mandato cumplidos, y entrando a su último año, los números son contundentes. La inflación acumulada en tres años es de 160%. Esto significa que lo que costaba $100 cuando asumió Macri, cuesta ahora $260. Y el salario promedio –en el mismo período– aumentó 114%. Es decir, por cada $100 que cobraba un trabajador, ahora cobra $214. Esto representa un recorte salarial, en los tres primeros años de Cambiemos, de 18%. Recorte que resulta mucho mayor si se miden los salarios en dólares.

El macrismo buscó, empecinadamente, combatir la inflación reduciendo los salarios para reducir la demanda. Al mismo tiempo impuso una apertura indiscriminada de importaciones y recreó una fabulosa bicicleta financiera con altas tasas de interés y liberalización de entrada y salida de capitales especulativos para contener en distintos momentos el tipo de cambio.

Pero la inflación trepó fuerte con el primer salto devaluatorio que provocaron en los primeros meses de su gobierno, y más aún con las corridas y devaluaciones del 2018. Luego, la caída del consumo por la pérdida de poder adquisitivo y el ingreso de bienes importados, sumado a la falta de crédito por las tasas de interés elevadas puso en crisis a la actividad industrial en el país provocando una de las peores recesiones llegando al cierre de 25 pymes y 80 comercios por día en el comienzo de este año, miles de despidos y llevando a que de la capacidad instalada en la industria se utilice tan solo en un poco más del 50%.

El pretendido “enfriamiento” de la demanda –que fue en realidad la destrucción del mercado interno– y la apertura importadora provocaron la caída de la actividad industrial y, lógicamente, de la producción y oferta de bienes. Con lo cual la supuesta receta antiinflacionaria no sólo no logró bajar la inflación, sino que provocó una profunda crisis económica y social, con caída del PBI y aumento de la desocupación, la pobreza y la indigencia.

Para este 2019, el gobierno pretende aumentos salariales de 23% –de acuerdo con su mentiroso pronóstico de inflación–. Pero las propias expectativas inflacionarias publicadas por el BCRA ya se acercan a un 30% anual. Y esta estimación fue aún antes de conocerse el dato de enero 2019, que fue de 2,9%. Con lo cual se impondría un nuevo recorte salarial, acumulando en cuatro años un 21%.