El líder wichi Agustín Santillán sigue preso

Ya hace más de cuatro meses que Agustín Santillán, líder wichi de Formosa, se encuentra preso. En el feudo provincial del gobernador Gildo Insfrán, Santillán es un activo organizador de las comunidades indígenas y de la lucha por el cumplimiento de sus derechos. En el 2013 encabezó una histórica marcha de 1.000 indígenas de la Casa de Gobierno de la provincia.

A fines de marzo de este año, ante las inundaciones en Formosa, se produjeron saqueos, algunos protagonizados por jóvenes wichi. Aunque Santillán no estuvo en ninguno de los hechos, el gobierno provincial decidió detenerlo el 14 de abril. Su esposa, Gabriela Torres, denunció que hace tiempo que lo vienen persiguiendo y que corre riesgo su vida. Además, ella misma viene sufriendo una fuerte persecución: “Salgo a buscar alimento y me siguen los de inteligencia. Entro a un kiosco o un almacén y entran también para ver qué compro. Voy a la terminal y me sigue una moto. Llego a la terminal y me sacan fotos, sin disimular. Subo al colectivo y me sacan fotos”.

El 4 de agosto, referentes del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia que visitaron a Santillán en la cárcel, denunciaron las terribles condiciones en que lo tienen: en celdas de aislamiento de un metro por dos, atado y vendado, y constantemente golpeado.

La Cámara de Apelaciones decretó la nulidad del procesamiento, pero aun así el juez López Picabea denegó su excarcelación. En esas condiciones, Santillán inició una huelga de hambre de más de 24 días. En una carta escrita desde el penal, denunció: “Me meten preso por reclamar. Me meten preso porque quieren ocultar la pobreza” y exigió que se lo traslade a Las Lomitas, lo que se consiguió hace unos días. La carta finaliza: “Yo sé que todos tenemos derechos, siento un dolor por ser un ‘indio’ me discriminan, al juez no le importa mi condición económica. Seguiré con mi huelga hasta donde de mi cuerpo, si debo morir moriré luchando por mi derecho”.