Escándalo y nueva ministra de Salud

Con el pedido de renuncia a Ginés González García, el presidente Alberto Fernández cortó rápido el desarrollo del escándalo por la aplicación de vacunas por fuera del protocolo preestablecido. Ya asumió Carla Vizzotti y, más allá de los interrogantes que aún quedan, el mensaje es claro: no se aceptan privilegios en la aplicación de vacunas.

La resolución rápida de esta crisis no resuelve el daño ya hecho. Por ahora, la lista de vacunados de privilegio publicada por Clarín es de diez personas entre 63 y 89 años. Ya hay una causa judicial presentada por un fiscal contra González García y Verbisky. Tendrán oportunidad de defensa legal. De todos modos, lo más grave es el daño político. A la nueva ministra Vizzotti se le suma de hecho la tarea de precisar el criterio para la vacunación de funcionarios públicos.

El balance de Ginés González García no se puede reducir a este último acto. Exiliado en la dictadura, tuvo un accionar permanente por la salud pública. Creó el Plan REMEDIAR, por el cual más de quince millones de personas pasaron a tener acceso gratuito a la medicación. Promovió la Atención Primaria de Salud. Impulsó el cuidado de la salud sexual y reproductiva, con un plan de Educación Sexual y distribución de preservativos y anticonceptivos. Contribuyó activamente al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, hasta que fue Ley. También impulsó la Ley de Genéricos, para combatir los sobreprecios en los remedios. Y por último se hizo cargo de un devaluado Ministerio de Salud denigrado a Secretaría, y debió prepararlo sin pausa frente a esta pandemia. Los reaccionarios que lo enfrentaron y denostraron ante cada una de estas batallas, llegando a denunciarlo por «envenenamiento», son los mismos que hoy festejan su renuncia.