La economía, en un año con Macri

Endeudamiento, devaluación, ajuste, recorte de salarios, tarifazos. Brindar confiabilidad a los usureros imperialistas, garantizar rentabilidad a los monopolios¬ para “recuperar el crédito internacional y las inversiones externas” y darle mayor margen de ganancia a los agroexportadores, fueron las prioridades con las que el gobierno de Cambiemos encaró la política económica en sus primeros doce meses. Aumentó la pobreza y la desocupación y se profundizó la recesión.

Devaluación, inflación, rebaja salarial y recesión.

Con una devaluación del 40% al asumir, abrieron la puerta para una escalada inflacionaria que no pudieron frenar en todo el año: en Noviembre vuelve a marcar un 2% y supera el 40% anual. Paralelamente impulsaron paritarias a la baja que perdieron la carrera contra los precios, reduciendo el salario real de obreros y asalariados ofrendando a las “inversiones externas” una reducción del “costo laboral argentino”: los salarios sufrieron un recorte real de entre 4 y 10% en estos doce meses.

De esta manera, como receta contra la inflación apelaron a bajar el poder adquisitivo de las grandes masas asalariadas para enfriar la demanda, recortar el gasto público para reducir el déficit fiscal, abrir la importación de bienes de consumo y simultáneamente retirar pesos de la circulación aumentando las tasas de interés del BCRA con la oferta de Lebacs. Así provocaron una caída del consumo masivo (en un año las ventas en los comercios minoristas cayeron 8,5% y los volúmenes vendidos por los supermercados y almacenes 4,5%), una nueva avalancha de productos importados (entre noviembre de 2015 y octubre de 2016 aumentaron 7,8% las importaciones de bienes de consumo según el INDEC) y un encarecimiento del crédito para la producción, hundiendo la economía aún más en una recesión en la que además se combina una caída en el consumo y el PBI con un aumento de las importaciones: la venta de insumos para la construcción cayó 20,2 % en los últimos doce meses, en octubre la industria cayó 8% anual. En lo que va del 2016 se registraron 232.000 despidos: 162.000 en el sector privado y 70.000 en el sector público (según el Centro Economía Política Argentina).

La inflación, al mismo tiempo golpeó aún más a los asalariados de menores ingresos y a los desocupados. Según Fiel, aumento un 45,8% la canasta de pobreza y 41,6% la canasta de indigencia, con lo que en el mes de Julio ya se registraban 2.157.531 nuevos pobres y 670.594 nuevos indigentes (Centro Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz).

El comercio exterior

Los numeros oficiales del comercio exterior, por su parte, muestran también la profundización de un rumbo de desindustrialización y dependencia. En un año, las exportaciones de productos primarios crecieron 12,6%, y cayeron las de Manufacturas de Origen Industrial (-9,5%) y de Origen Agropecuario (-3,8%).

Mientras se redujeron las importaciones de Bienes de Capital (-0,2%), de Bienes Intermedios (-14%), de Combustibles y lubricantes (-29%) y de piezas y accesorios para bienes de capital (-11%) –todo ligado a la actividad industrial-, pero crecieron 8,9% las importaciones de bienes de consumo.

Déficit y endeudamiento

En estos doce meses realizaron un importante recorte del gasto público por inflación –partiendo de los 70.000 despidos estatales y la eliminación de subsidios acompañada de tarifazos-. Hasta el mes de octubre se gastaron $1.521.000 millones, un 32,2% más que en 2015, lo que en el marco de una inflación de más de 40% implica una caída real de 5,5%.

Pero eso no logró reducir el déficit fiscal. La recesión llevó también a una caída en la recaudación: los ingresos primarios (impuestos, aportes y contribuciones, etc.) de enero a octubre fueron de $1.235.000 millones, sólo un 25,9% más que en 2015, es decir, una caída real cercana al 10%. A esto hay que sumar la eliminación de retenciones monopolios agroexportadoras y mineros (la eliminación de las retenciones a la minería implica dejar de recaudar anualmente unos $ 3.400 millones). La política de Cambiemos recortó el gasto fiscal, pero recortó aun más la recaudación.

En términos acumulados, el déficit primario sin rentas financieras entre enero-octubre ascendió a -$286.023 millones, lo que representa un 20% más en términos reales que en el mismo período de 2015.

La contratara del déficit fue el hiper-endeudamiento, con el que intentaron tapar los agujeros provocados por la recesión, los beneficios a los agroexportadoras y el pago de intereses de Bonos y Lebac. Para congraciarse con los “mercados financieros” comenzaron por arrodillarse ante el Juez Griessa y pagar dólar sobre dólar el total de la sentencia a favor de los fondos buitres, así se fueron de un plumazo 9.500 millones de dólares. Ya se superó los 40.000 milloners de dólares de nueva deuda emitida desde el Ministerio de Hacienda y los 24.000 millones emitidos desde el Banco Central. Es un rumbo que se proponen profundizar en 2017: según el presupuesto nacional para 2017 se prevé tomar nueva deuda por alrededor de 40.000 millones de dólares e incluso ante el triunfo de Trump y un posible encarecimiento del crédito internacional podrían acudir a un préstamos directo del FMI por 25.000 millones de dólares. Un círculo de dependencia y ajuste que se consume porciones crecientes de los fondos del Estado: un 10% del presupuesto 2017.