Mientras crece el escándalo en el poder, avanza la lucha popular

El gobierno pretende avanzar con la reforma judicial para sus objetivos políticos y avasalla derechos históricos de los trabajadores. El pueblo con su lucha avanza, contra la persecución a dirigentes, logrando reincorporación por despidos y condenas a jerarcas como José Predraza. Contra el impuesto al salario y la precarización estaremos el 1º de mayo en las calles y el 15 con la CTA en el paro nacional.

La ofensiva del gobierno para avanzar en el control del Poder Judicial polariza la disputa dentro de las clases dominantes, mientras buscan de una u otra manera instrumentar a los sectores populares. El objetivo del kirchnerismo es a varias bandas pero principalmente, colonizar la Justicia para sus objetivos políticos. Recordemos que en Santa Cruz, con el fin de instalar la reelección indefinida del gobernador, Néstor Kirchner amplió el número de jueces en la Corte, ubicando allí al apoderado de su partido, a la esposa de un ministro y al único abogado que justificó públicamente las medidas de su gobierno. Tal modificación se vendió a los santacruceños como una “democracia más participativa”.

Son muy graves las reformas a las medidas cautelares, porque restringen derechos del pueblo y atentan contra el derecho de huelga, avasallando una conquista histórica del movimiento obrero.

Los sectores opositores encabezados por el grupo Clarín contestaron con una denuncia por corrupción y lavado de dinero vinculando a Lázaro Báez y Néstor Kirchner. Lanata denunció lavado por 55 millones de euros. Si bien al lado de los 1.200 millones de dólares de Santa Cruz que Néstor Kirchner tenía fuera del país parecen una caricatura, la denuncia golpeó al gobierno.

Los negociados con la obra pública, el petróleo y el juego en Santa Cruz tienen como principal beneficiario a Lázaro Báez y Cristóbal López. Este último extendió su poder en la mayoría de las provincias de nuestro país. Basta con ir a Santa Cruz para ver el poder del kirchnerismo y su grupo, una provincia donde se guarda prudente silencio cuando alguien pregunta por algunos de los personajes del grupo K, porque ellos están en todos los negocios en lo público y lo privado.

El juicio por Mariano Ferreyra.

Mariano Ferreyra ya es parte de los mártires de la lucha del movimiento obrero. La lucha popular logró sentar en el banquillo de los acusados a viejos jerarcas sindicales como José Pedraza actor principal en las privatizaciones menemistas, amasando fortunas con empresas armadas para explotar a miles de trabajadores tercerizados y precarizados en el ferrocarril. La precarización laboral, signo distintivo de la política kirchnerista, se cobró la vida de Mariano Ferreyra. Luego de su asesinato los trabajadores continuaron la lucha y conquistaron el pase a planta de miles de precarizados en el ferrocarril.

Esta lucha logró una condena de 15 años para Pedraza y otros acusados. Si bien se está lejos de la justicia necesaria, no es poco para los tiempos que corren, si tenemos en cuenta que se hizo con las centrales sindicales en contra o apoyando solo de palabra en algunos casos.

Por eso es necesario apelar y seguir la lucha. Porque es justo y necesario seguirla hasta que se pudra en la cárcel. Pero Aníbal Fernández -en ese momento ministro de Seguridad- y el ministro Tomada –amigo de Pedraza- entre otros, aún están impunes.

Apostar todo a la perpetua a Pedraza y otros acusados era depositar demasiada confianza en esta Justicia, subestimando el carácter oligárquico-imperialista del actual Estado y sus instituciones.

Las enseñanzas de esta lucha debe estar apuntada a romper esa “santísima trinidad” (monopolio-gobierno-sindicato). Para lograrlo es necesario avanzar en la recuperación de los Cuerpos de Delegados, Comisiones Internas y Sindicatos para el clasismo, y barrer con los jerarcas como Pedraza, Martínez y otros que dirigen el movimiento obrero argentino.
Este camino es necesario para que el movimiento obrero, con la ayuda del partido de vanguardia, dirija la lucha del pueblo para terminar con este Estado mediante la revolución de liberación nacional y social que imponga un Estado de Nueva Democracia.

Las inundaciones.

Las inundaciones aceleraron los tiempos políticos, ya que expusieron el verdadero rostro del modelo kirchnerista y de las clases dominantes. Las aguas han bajado y al espectáculo desolador, se suman la burocracia de los trámites para los subsidios, la falta de contención a las familias más humildes y el abandono.

Las movilizaciones de vecinos fueron muy importantes en la Ciudad de Buenos Aires y en La Plata, donde irrumpieron en el palacio municipal. Sigue vigente la lucha por la emergencia social ambiental y sanitaria.

Las luchas obreras y populares.

Las luchas en las paritarias tuvieron un epicentro en la provincia de Buenos Aires. Allí el gobierno de Scioli fue acorralado por una lucha muy dura que hasta el día de hoy tiene final abierto, ya que se levantaron los paros por las inundaciones. Pero esta tregua no tapa la enorme bronca de los docentes y estatales.

La lucha y los paros se extendieron a varias provincias, como Neuquén, Tierra del Fuego, Córdoba, Tucumán y Chaco, donde hubo represión y abrieron causas a docentes por cortar rutas.

Llevaron adelante jornadas de lucha con paros y movilización los gremios de ATE y estatales en varias provincias.

También se desarrollaron luchas muy importantes como las de los trabajadores del Hospital Garrahan de la CABA que suscitaron gran solidaridad y conquistaron el desprocesamiento de sus principales dirigentes de la Junta Interna.
Los trabajadores de la autopartista Lear-Pacheco enfrentaron los despidos y lograron la reincorporación.

Sigue la lucha de los trabajadores de la fábrica Felfort contra la precarización laboral.
En Chaco acampan en San Martín y se movilizan a Resistencia por la reapertura de la causa que investiga el asesinato del dirigente campesino y originario Mártires López.

Se dio un salto muy importante en la lucha por la tierra y la vivienda en Malagueño (Córdoba) donde se volvió a ocupar y se avanza en la conquista de más de 670 lotes.

Se realizó el Congreso nacional de la CTA opositora bajo la consigna “Una central de masas para la liberación”. Se llamó a un nuevo paro general con cortes de rutas para el 15 de mayo.

¡El pueblo con su lucha avanza!

Cacerolazo 18A.

Fueron miles los que se movilizaron en el último cacerolazo contra el gobierno nacional. A los reclamos contra la inflación, la “falta de libertad”, el impuesto al salario entre otros, se les sumó en las últimas semanas las reformas al Poder Judicial presentado por el gobierno nacional y las denuncias de corrupción y lavado de dinero.

Las inundaciones, el impuesto al salario y la inflación, golpean a grandes sectores populares y se registra en el último periodo un cambio en el estado de ánimo de grandes masas, un “hartazgo” con los que gobiernan y son responsables de los padecimientos populares.
Este cacerolazo, a diferencia del 8N de 2012, contó con un apoyo y una convocatoria públicos de los sectores dominantes opositores de derecha como Macri, quien llamó a concurrir masivamente, así como el radicalismo y el Peronismo Federal. También la mayoría del FAP llamó a movilizar y se mostraron juntos dirigentes como Binner (PS), Donda y Tumini (Libres del Sur), Gil Lavedra (UCR) y Prat Gay. También marcharon juntos Patricia Bullrich, Pinedo (PRO) y Amadeo (Peronismo Federal). Pino Solanas se mostró junto con Elisa Carrió. Moyano apoyó con todo y el “Momo” Venegas lo hizo con Patricia Bullrich.

Alrededor de las convocatorias se fueron mostrando los reagrupamientos y las divisiones en los frentes. Proyecto Sur venia en estado deliberativo en la medida que Pino Solanas se acercaba a Carrió, ahora quedó al borde de la fractura con el lanzamiento de la alianza con Carrió (CC), Roy Cortina (PS) y Martín Hourest (GEN). Así, se abandonan las banderas emancipadoras por las de un frente anti-K que pone por delante la “ética republicana” lejos de las urgencias populares.

Así se van operando movimientos y divisiones en los reagrupamientos que en general se van corriendo a centro derecha. El ajustado triunfo de Maduro en Venezuela y el avance de la derecha en ese país, así como en Paraguay, tonifican a esas fuerzas en el nuestro.
Mientras los sectores opositores de las clases dominantes -que trabajan para un gran frente opositor republicano anti K- presenten al gobierno nacional como una “cuasi dictadura”, dejan de lado que el 54% que sacó –por más que haya bajado- lo obtuvo en parte por los rivales que tiene el kirchnerismo en frente.

Preparar el paro nacional
Ante esta realidad es necesario ir marcando los reagrupamientos al calor de las necesidades populares y las salidas a sus padecimientos. En este escenario donde algunos abandonan banderas por ambiciones electorales -o por funcionalidad con algún sector dominante- tenemos la obligación de recogerlas y forjar la unidad de carácter popular y antiimperialista que sea protagonista en las luchas y en los escenarios electorales.

La realidad del movimiento obrero y popular exige un plan de lucha, paro nacional activo y un reagrupamiento para la lucha que no vaya al ritmo de los movimientos electorales de tal o cual sector político. El año 2012 terminó con un paro nacional el 20 de noviembre y las movilizaciones por el aniversario del Argentinazo, pero no tuvo continuidad inmediata al arranque de este año.

Las urgencias de los que pierden más de un aguinaldo por el impuesto al salario, los que se inundaron, los que enfrentan la precarización laboral y los despidos como los trabajadores de Felfort y Lear, los que luchan por alimentos porque la inflación “devora los precios”, los que buscan justicia para Mariano Ferreyra o los que son perseguidos con causas armadas como los del Garrahan, no pueden esperar los tiempos electorales.

La urgencia es hoy, por eso debemos preparar el paro, la movilización y los cortes de rutas el próximo 15 de mayo con la CTA y demás organizaciones populares.