Rivalidad China-EEUU: No tan Pacífico

Más allá de los discursos acaramelados del presidente chino Xi Jinping ante los países del G-20 reunidos en Hangzhou a principios de setiembre, China ha declarado en los hechos una nueva «guerra fría» contra la superpotencia yanqui y sus aliados en el Asia-Pacífico. El 13 de agosto, el vocero oficial chino Global Times había escrito que «el nordeste de Asia está bajo la amenaza inminente de una nueva guerra fría», donde estarían delineándose dos bloques enfrentados, con EEUU y sus aliados Japón y Surcorea de un lado, y China, Rusia y Corea del Norte del otro.

La región Asia-Pacífico, cada vez menos pacífica

La dirigencia imperialista de Pekín se prepara para resguardar su ascenso económico y sus aspiraciones estratégicas de posibles «desafíos». Y para eso va sembrando sus propias amistades y alianzas y programando su propia agenda militar. Inmediatamente después de la conferencia del G-20 y durante 8 días, bajo el pomposo nombre de «Asociación Integral de Colaboración Estratégica», Pekín y Moscú llevaron a cabo ejercicios de guerra conjuntos de una escala sin precedentes en el Mar del Sur de China, incluyendo submarinos de última generación, vehículos anfibios y simulacros de asalto a fortificaciones enemigas.

Lógicamente, los estrategas yanquis tomaron nota: en esos mismos días el Pentágono movilizó 22.000 soldados norteamericanos en los ejercicios «Escudo valiente 2016» cerca de su base de Guam, en el Pacífico occidental, programando al mismo tiempo otras maniobras conjuntas con Corea del Sur, Japón y la India.

Algunos observadores norteamericanos califican el creciente militarismo de los dirigentes chinos como «mentalidad de país sitiado». Según ellos, se debería a una serie de acontecimientos adversos a China sucedidos en los últimos tiempos:

• En julio la Corte de Arbitraje de La Haya sentenció que la mayor parte de los reclamos territoriales de Pekín en el Mar del Sur de China son ilegítimos.

• Varios países entre ellos Australia, Francia y Japón decidieron patrullar esas aguas como manifestación de su exigencia de «libre navegación» en la zona.

• Vietnam y Filipinas, que reclaman soberanía sobre diversas islas del mismo mar, se comprometieron a estrechar su cooperación militar con EEUU.

• Corea del Sur dio recientemente luz verde a la instalación en su territorio del sofisticado sistema misilístico yanqui «Terminal de Defensa Aérea de Gran Altura» (THAAD), que los militares de Pekín consideran con razón destinado a contrarrestar los misiles estratégicos chinos.

• Hacia el sudoeste de China, la India desplegó sus avanzados misiles-crucero BrahMos, próximos a la disputada frontera común.

Otra vez «guerra fría» y «contención»

Los jefes militares y políticos de Pekín denuncian la nueva política de «contención antichina» de EEUU y se muestran preocupados por el «cerco» que los capos de Washington y sus aliados van conformando paulatinamente alrededor de China. Ese cerco sería la consecuencia lógica de la nueva estrategia que el gobierno yanqui de Obama y de su anterior Secretaria de Estado Hillary Clinton, actual candidata demócrata y muy posible próxima presidenta de EEUU vienen desplegando bajo el nombre de «Giro hacia Asia», que los yanquis promueven regando abundantemente a sus aliados con inversiones, armamento y apoyo diplomático contra el «ascenso de China».

Los dirigentes de la potencia asiática baten el parche con la llamada «seguridad nacional», parte fundamental del «sueño chino» formulado por Xi Jinping. Y en función de la tal «seguridad» no le hacen ascos al armamento nuclear: desde principios de este año distintos funcionarios del gobierno chino vienen insistiendo en la necesidad de reforzar su arsenal atómico «de segundo golpe» (es decir de respuesta inmediata y superior a un ataque nuclear extranjero).

Los gobiernos aliados de Washington afirman que lo que buscan es contrarrestar la agresiva proyección del poder regional que China, a su vez, viene desplegando con sus megaproyectos de construcción de infraestructuras en el «Cinturón Económico de la Ruta de la Seda» y «Ruta Marítima de la Seda del siglo 21», y con promesas de grandes inversiones chinas para tentar a gobiernos del área como el de Filipinas. De todos modos, la jefatura de Pekín no se limita a promesas e inversiones. Más bien combina zanahoria y látigo: en clara advertencia al Japón, los chinos desplegaron aviones de combate y buques de guerra muy cerca de las disputadas islas Senkaku (que los chinos llaman Diaoyu), y encararon maniobras militares conjuntas con la armada rusa cerca del Mar del Japón.

La escalada de tensiones y conflictos en la región Asia-Pacífico demarca una segunda «área caliente» de las rivalidades imperialistas en el mundo, después de la que marca la feroz guerra civil en Siria donde Washington y Moscú (y crecientemente China) movilizan diplomacia, dinero, armas y aliados. Mientras intervienen a cuatro manos en el Medio Oriente, las grandes potencias imperialistas no sacan ojo del Oriente lejano…