Un #1A que profundiza «la grieta» y el ajuste

Macri, Clarín y La Nación ya cuentan con un «plafón de masas» para profundizar el ajuste. Si bien se han movilizado una importante cantidad de votantes en la Capital Federal y las principales ciudades del interior, no supera las gigantescas movilizaciones y paros del último mes. Ya contaban con el “plafón mediático” en los programas top mirados por millones y canales de TV que fueron los artífices para instalar a nivel de masas el eje “destituyente” y gorila, atacando sistemáticamente a los docentes, piqueteros, vendedor ambulante, inmigrante latino, jóvenes (fue notable la poca presencia de ellos en #1A) o sindicatos opositores profundizando las divisiones en sectores del pueblo y que dieron los argumentos para esta movilización «espontánea» buscando instalar que todo aquel que luche atenta contra el orden institucional. La movilización fue bancada por los intendentes de Cambiemos que organizaron y fletaron micros a la par de los trolles que inundaron las redes sociales.

Algunas de las consignas escuchadas en la movilizacion fueron “hay que cantar, hay que cantar, los piqueteros a laburar”, “dejate de joder, Baradel”, “los chicos a la escuela”, rematadas luego por las palabras de Macri contra los que van a las movilizaciones sindicales por el “choripan y la gaseosa”. Expresiones de desprecio hacia aquellos que son golpeados por el ajuste y están protagonizando las luchas, en particular los trabajadores organizados, estigmatizados hasta el hartazgo por estar organizados y concurrir en micros pagados por su organización sindical a los actos.

Así, el #1A muestra la «grieta» que existe donde sectores que votaron al gobierno se movilizan frente a la amenaza «destituyente», incluso aquellos que no están tan de acuerdo con el ajuste. Por eso el eje es “dejen gobernar” y no algo que tenga que ver con el contenido concreto de la política que ejecuta el gobierno. Esta movilización busca contrarrestar a la gigantesca lucha popular y es un intento de achicar el paro del 6/4 de la CGT.

El recurso de la “desestabilización” no es nuevo: ya lo usó Alfonsín con las bombas de la SIDE en las escuelas; Menem que derivó en el “Pacto de Olivos”; la propia Alianza que terminó en el Estado de sitio; y hasta CFK con las “actitudes destituyentes” –solo que ahora ellos mismos están señalados como tales–. Pero el blanco fundamental son las luchas y los trabajadores organizados.

No subestimamos el poder de movilización y convocatoria de los sectores de clases dominantes que gobierna. No subestimamos el poder para dividir al pueblo. Pero son ellos los que buscan retomar la iniciativa a como dé lugar. Y justamente, desde esta realidad compleja es que tenemos que profundizar el debate para unirnos por abajo y sostener la lucha contra el ajuste, la entrega y la represión, afirmando que estas políticas antipopulares son las que siempre han tratado de imponerse con represión, golpes o autogolpes, como bien saben los ceo’s del gobierno, Clarín o La Nación que estuvieron en cada golpe de Estado que hubo y en la dictadura donde se enriquecieron y lavaron sus deudas. Y ahora que cuentan con el gobierno, son “constitucionales” y todo aquel que reclame atentará contra ese orden.

También es de esperar que después del #1A recarguen la dosis represiva y de amedrentamiento con mas policías en las escuelas, represión a los piqueteros, causas, exoneraciones como los 17 docentes fueguinos, descuentos de días de paro, quita de personería gremial o el desalojo de la planta de AGR-Clarín, donde los trabajadores están convocando para el lunes al aguante ya que está firmada la orden del juez.

Hay que romper ese eje que nos quieren imponer de que, como ganaron la elección, “hay que dejarlos gobernar”: o sea bancarse la pobreza, los bajos salarios, la represión o la entrega del país. ¿Acaso es anticonstitucional el derecho a peticionar, el derecho de huelga, a organizarse o defender al país de la entrega y el saqueo imperialista? Qué extraña democracia que sostienen desde el gobierno donde manifestar es «destituyente».