Sin cheque en blanco: ¡Sigamos luchando!

Con el triunfo de Cambiemos se produce un cambio muy importante en la situación política. El oficialismo se impuso en 13 de 23 provincias sacando alrededor del 40% de los votos. Ganó en las provincia sde Buenos Aires y Santa Fe, donde se había impuesto Unidad Ciudadana en las PASO. Dio la sorpresa ganando en Salta. En Córdoba sacó una diferencia del 18% al oficialismo de Unión x Córdoba de Schiaretti. En Entre Ríos derrotó al peronismo gobernante y en Chaco perdió el PJ gobernado por Peppo, quien se venía acercando al Ejecutivo nacional. Los gobernadores que oficiaron de “chupamedias” y en toda la primera etapa trabajaron para dar gobernabilidad fueron derrotados. Sumando el resultado de Randazzo con 5% y Massa con 11%, se muestra la debacle histórica del peronismo en el orden nacional.

Este resultado da al Ejecutivo y sus aliados en lo inmediato más fuerza para profundizar el ajuste en marcha, que incluye tarifazos en la energía, combustibles y proyectos claves como la flexibilización laboral y la reforma del sistema previsional con centro en el aumento de la edad jubilatoria. Se vienen tiempos muy duros para el pueblo.

El gobierno gana la batalla política con el llamado voto contra “el oscuro pasado de corrupción y narcotráfico”, expresado en el peronismo que gobierna provincias desde hace más de dos décadas y el kirchnerismo recorriendo los tribunales como De Vido, Boudou o CFK.

Triunfo político logrado con un papel estratégico de los medios de comunicación masiva como nunca se vio desde la dictadura, donde se blindó al Ejecutivo y figuras como la gobernadora Vidal en la provincia de Buenos Aires.

Pero también Cambiemos logró mostrarse como una coalición de centro-derecha republicana que alberga desarrollistas, “industrialistas” (ceo’s de monopolios), radicales (que le dan un perfil “democrático”), peronistas, sectores del catolicismo, tanto reaccionario como liberales, de la colectividad judía, entre otros sectores que llegaron, con una nueva generación, para iniciar una nueva etapa en la historia política argentina donde desaparecería el monopolio del PJ como “partido de Estado”.

La división del peronismo y el papel del kirchnerismo

La división del peronismo es histórica y es una de las patas fundamentales del triunfo del oficialismo. Pero la crisis del peronismo, que tuvo un punto de inflexión durante el menemismo, se fue profundizando sin un liderazgo unificador. El kirchnerismo –que llegó al gobierno producto de esa división– rompió con el duhaldismo y viró al frente transversal expresado en el acuerdo con Julio Cobos como vicepresidente. El PJ hegemonizado por sectores de burguesía intermediaria fue atravesado por la disputa de las clases dominantes.

Esa división en el terreno político se expresa en la CGT, donde los jerarcas se mueven al compás de la hegemonía de quien detenta el gobierno pero con la libertad ahora de tomar acuerdos por su cuenta sobre la base de acordar con el “cambio de época” que impone el gobierno de Cambiemos. Para algunos de ellos también hay lugar, como lo expresó el fallecido Momo Venegas o ahora Gerardo Martínez de la UOCRA. La reforma laboral no tiene discusión, todos acuerdan con la baja del costo laboral siempre y cuando “no sea a la brasilera” y se haga “gradual y por etapas”.

El Coloquio de IDEA expresó ese cambio de fondo que se trata de imponer, donde nos tratan de explicar, los dueños de los principales monopolios y los sindicalistas de primera línea de la CGT, los supuestos beneficios de que el depredador se coma a su víctima.

El reagrupamiento para la lucha

Frente a la durísima realidad para el movimiento obrero, no hay en la actualidad un programa que pueda unificar al movimiento obrero a diferencia de otros momentos de la historia. Hoy no hay un programa que pueda vertebrar la resistencia organizada. No nos es ajena la construcción de dicho programa. El proceso de discusión en cada lugar de trabajo, en cada cuerpo de delegados, comisión interna y en el proceso de unificación de las CTA’s es fundamental en el proceso de lucha y construcción de la unidad antimacrista.

El kirchnerismo expresado en Unidad Ciudadana perdió en las elecciones de la provincia de Buenos Aires pero se ubicó con sus aliados como la corriente opositora más votada con alrededor de 5.400.000 votos en el orden nacional. “Aquí no se acaba nada, aquí empieza todo”, dijo CFK en el búnker de Unidad Ciudadana lanzando la corriente de “oposición firme” que, al perder dirigentes como Urtubey en Salta o la paliza a Schiareti y De la Sota en Córdoba o Randazzo y Massa en Buenos Aires, se ubica como la única de oposición nacional al macrismo.

Ya están hablando de trabajar la unidad con otros sectores frente al macrismo. Pero la dirección de esta corriente heterogénea con sectores populares en su base y direcciones intermedias gobernó el país durante los últimos doce años, por lo que esa necesaria y amplia unidad antimacrista no puede ser en un estado de amnesia con respecto a los años en que gobernaron y debería ir acompañada con las autocriticas necesarias, como las que expresaron los organismos de DDHH el último 24 de Marzo con respecto al genocida Milani.

La flexibilidad laboral es la madre de las batallas que se desató tras las elecciones. El gobierno ya convocó a los empresarios y sindicatos para ir sector por sector. Dividirá aguas en la política argentina y por la magnitud del acuerdo, sumado a la reforma del sistema previsional con la suba de la edad jubilatoria y la destrucción de las cajas provinciales. O los proyectos como el “Plan Maestro” y otros como en la CABA, que pretenden amoldar a los pibes secundarios como mano de obra barata para los monopolios. La reforma impositiva es otro ítem clave que el Ejecutivo ya está trabajando, donde las provincias endeudadas en su gran mayoría negociarán en total desventaja las partidas a cambio de mayores cargas impositivas y ajuste, agudizándose una de las contradicciones de fondo en nuestro país.

Mauricio Macri va con todo a profundizar el endeudamiento para controlar el déficit fiscal. Eso significa aumentar la recaudación castigando a las provincias y achicando las partidas, recursos y personal del Estado.

Frente a esta realidad y en cuanto a la unidad para la lucha, no alcanzan y en definitiva dividen los planteos “principistas” y sectarios. Hace falta forjar acuerdos amplios con todos los sectores que decidan enfrentar esta política de ajuste, entrega y represión. Acuerdos programáticos que partan de las necesidades más urgentes de los trabajadores y el pueblo en sintonía con los objetivos emancipadores por los que luchamos. Esto es muy importante, ya que trabaremos acuerdos y golpearemos juntos en algunos casos con sectores enfrentados al macrismo pero que no expresan los intereses populares.

En este escenario de profunda crisis del peronismo, el clasismo antiimperialista debe ir al encuentro, sin sectarismos, de miles de obreros y asalariados que van quedando a merced de los depredadores producto de la destrucción de los espacios de contención en lo político y la traición de los dirigentes sindicales.

Al calor de impulsar la unidad para la lucha, es muy importante desarrollar los instrumentos políticos, sindicales, estudiantiles, territoriales y culturales de frente único que nos permitan ganar independencia y hacer crecer a estas instancias clasistas antiimperialistas y al Comunismo Revolucionario.

No hay cheque en blanco

Los votos que recibió Cambiemos le otorga un gran poder político. Pero parte de esos votos son en castigo a gobiernos y dirigentes enquistados en el poder hace décadas y muchos atravesados por la corrupción y el ajuste. El voto en favor de la “renovación” y la transparencia lo captó el oficialismo, en un marco de ajuste, pero sin que estalle una crisis de la economía que invada el terreno político, donde destinó miles de millones de pesos a la obra pública al mejor estilo de quienes condenan. Pero eso no le da un cheque en blanco y las opciones que se presentaron contra el ajuste recogieron cerca de 7 millones de votos sumando el millón doscientos mil votos del FIT, que metió dos diputados y aumentó su crecimiento en la provincia de Buenos Aires, Jujuy, Santa Cruz y otros distritos.

En lo inmediato la primera pulseada pos electoral será el 1º de noviembre al cumplirse tres meses de la desaparición forzada de Santiago Maldonado. El gobierno junto a Clarín, ahora envalentonados, pretenden cambiar la carátula con operaciones de prensa (ver nota). Tenemos que ser cientos de miles en todas las plazas del país para que haya justicia y verdad. Junto con esto el próximo 23/11 se vence la Ley 26.160 de emergencia territorial que establece el derecho a habitar las tierras por parte de las comunidades originarias, que solo fue ratificada por cuatro años más en Senadores y resta Diputados.

Las tareas populares del momento son sin dudas la construcción de la unidad para la lucha que enfrente al macrismo y su paquete ajustador, entreguista y represivo, como lo denuncian en Uruguay frente a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) las organizaciones sindicales –como los representantes del SUTEF y CTA-A– junto a la Asociación de Abogados Laboralistas y la CTA-T, entre otras organizaciones sindicales y sociales de la Argentina y Latinoamérica.

Son tiempos muy duros para el pueblo. ¡Son tiempos de unidad y lucha popular!