“No vi al presidente con la entereza que tenía mi hermanita defendiendo a la Patria, no lo vi apoyándonos.”
Silvina Krawczyk, hermana de la tripulante Eliana Krawczyk, en el tenso encuentro con el ministro Aguad del 1º de febrero.
Al cierre de esta edición, el presidente Macri recibiría a los familiares de los 44 tripulantes del ARA San Juan. La reunión no fue por iniciativa del gobierno sino que fue arrancada por los familiares que continuaron movilizándose. El presidente, que no sabemos a quién intentará culpar esta vez, ha venido escondiéndose de los familiares durante estos meses. Tal es así que, con total justeza, la hermana de la única tripulante mujer cuestionó duramente la actitud del presidente en la reunión que los familiares mantuvieron recientemente con el ministro Aguad. “Cuando [Macri] vino acá, vino vestido de fútbol porque había ido a jugar golf”, concluyó sobre la única reunión que mantuvieron con Macri.
Este último encuentro con el ministro de Defensa se produjo días después de que se confirmaran públicamente las graves falencias que acarreaba el submarino, en el marco de la investigación judicial en curso por la desaparición de la embarcación (Infobae, 30/1). La aceleración del juicio es un resultado de la lucha de los familiares. Entre los numerosos problemas se destaca el hecho que el submarino no había tenido su inspección en seco, una revisión que debe hacerse cada 18 meses sacando al submarino del agua. Por este motivo, el ARA San Juan estaba restringido a navegar por encima de los 100 metros de profundidad.
El gobierno es responsable directo por la falta de mantenimiento del navío. No sólo porque tiene a su cargo a las Fuerzas Armadas, sino particularmente porque ha preferido realizar abultados gastos en modernización para la represión interna antes que lo necesario para la defensa de nuestra soberanía. No hay explicación que pueda deslindar esta responsabilidad.
Sin embargo, más grave aún es el ocultamiento deliberado de una serie de sucesos previos a la desaparición del submarino. Según consta en la causa, el 9/7 del año pasado el ARA San Juan “detectó por audio el rumor sonar de un posible submarino nuclear”, presumiblemente británico. Otro suceso ocultado, también documentado, ha sido dos días antes el intento del pesquero chino Lu Rong Yuan Yu 883 de embestir al submarino. Es de suponer que ni los pesqueros chinos robando nuestros recursos naturales ni la presencia de submarinos extranjeros violando nuestra soberanía fueron situaciones aisladas. En el juicio van apareciendo también ordenes desclasificadas entre las que aparece una orden para controlar a embarcaciones y aviones ingleses.
Sin embargo, el gobierno ha preferido ocultar deliberadamente estos hechos antes que encarar el conflicto diplomático que implica la defensa de nuestros mares. También en esto se comprueba que la lógica del gobierno no es defender los intereses nacionales. Porque, según el gobierno, las expectativas de nuestro progreso económico como país debieran estar en mendigar “inversiones extranjeras”. Es una política que beneficia a los monopolios y terratenientes, que se asocian con estos “inversores” del primer mundo, pero que nos sumerge en la dependencia.
Aún no sabemos a qué se debió el hundimiento del ARA San Juan. Pero, en cualquier caso, el gobierno no está interesado en que sepamos la verdad.






