“Ya veníamos denunciando el vaciamiento del INTI”

Acababa de terminar el acto por el mes de permanencia pacífica de los trabajadores en el INTI. Buscamos un lugar a la sombra, intercambiamos algunas opiniones y Julián comenzó a contarnos sobre las tareas que cumple en el INTI. Es técnico químico, hace cinco años que trabaja en el Centro de Caucho del instituto y es uno de los 258 despedidos que la viene peleando.

–¿Qué tareas se desarrollan en tu sector de trabajo?

–En el INTI hay tres líneas de trabajo. Una es control de calidad y certificación de productos. Lo que básicamente se ensaya ahí en Caucho es el testeo de preservativos. Todos los preservativos son importados y los controles de determinadas condiciones a ver si están aptos para uso se realizan ahí en Caucho. Y después se realizan una serie de controles ligado al caucho vulcanizado, como puede ser por ejemplo apoyo de puentes. También cintas transportadoras para la industria. También hay una cuestión con las partes de caucho ligados a partes de aparatos médicos.

La otra es el asesoramiento puntual a empresas, es decir el asesoramiento técnico especializado. Ahí es donde yo trabajo, en la parte de adhesivos. Cualquier problema que tenga una empresa relacionado con un tema de adhesión nos consultan a nosotros. Por ejemplo, si vos estás en una industria alimenticia y tenés un problema de adhesión en la tapa de un producto, por ejemplo un yogurt.

Y está lo que es la otra pata del INTI, que es la investigación y el desarrollo transferible directamente a la industria. Acá puede salir en forma independiente, por ejemplo, algo que se nos ocurre a nosotros y lo llevamos a cabo, y vemos de transferirlo a la industria. Y lo otro es ver a partir de problemas y necesidades objetivas, que generalmente ocurren en la etapa de asesoramiento, es realizar la  investigación en conjunto con las empresas.

–¿Es cierto que hay partidas de preservativos que no pasaron la certificación?

–Sí, hay varias que no pasaron. Sobre los preservativos se realizan una serie de ensayos que corresponden a medir el espesor de la película, el de agujeros, donde se ve si está pinchado, mediante algunos recursos electrónicos y medir la presión que es capaz de soportar. Es común que varios lotes de preservativos no pasen los ensayos. Hemos encontrado arena, bichos muertos en algunos lotes. Entonces si estos ensayos quedan en manos de empresas privadas, no sé si no van a pasar los ensayos. De hecho ha habido algunas empresas que han pretendido cambiar los resultados.

–¿Es cierto que se dejaron de hacer los ensayos sobre los preservativos?

–No, se sigue haciendo pero el tema es que habilitaron a uno de los fabricantes de preservativos a que certifique su producto en su propio laboratorio. Con una auditoría cada tanto… Pero el control lote a lote no lo hace esta empresa. Eso viene pasando desde hace unos tres años aproximadamente. Igualmente, nosotros seguimos haciendo ensayos. En realidad uno de los reclamos que tenemos como institución es que se hagan cada vez más y no menos controles, como se vienen haciendo en los últimos años. Por eso la tendencia hacia el vaciamiento del INTI, nosotros los venimos denunciando hace rato.

–O sea que el peligro es que esto que ocurre con una empresa se haga más generalizado…

–Exacto. Es algo que hace bastante tiempo vemos. Hay algunos sectores claves donde todavía no se permite para nada la tercerización, por ejemplo el control del hormigón. Si bien hay laboratorios privados que hacen las pruebas, hay certificaciones que pasan por acá y solo por acá. Lo mismo con Metrología: pero hace poco creo que por decreto se le quitó la exclusividad al INTI en el tema de metrología.

–De todas las tareas que te han tocado hacer, ¿cuál te parece particularmente importante o cual destacarías?

–Hay un adhesivo que estamos patentando. Un adhesivo para reemplazar los adhesivos de fenol-formaldehído y urea-formaldehído para la fabricación de tableros de madera de aglomerados. Se usa en forma industrial en la fabricación de tableros. El formaldehído es un agente cancerígeno. No sólo afecta al operario que lo produce, sino al carpintero que trabaja la madera como al usuario que tiene el mueble.

–¿Todo eso se pega con un pegamento que es cancerígeno?

–Sí. Declarado desde el 2004 por la OMS como cancerígeno que en Europa y algunos estados de EEUU se está limitando. Pero el tema es que no aparece un adhesivo con la misma capacidad de pegado y con un precio competitivo como para desplazarlo del mercado. Nosotros hemos desarrollado uno que en todo lo que son ensayos de laboratorio y pruebas piloto da bien. Que podría ser rentable, porque se parte de un desecho de producción que es la harina de sangre, que no tiene mucho mercado más que para fertilizante. Y el sector industrial está interesado. Por ejemplo, tengo pendiente realizar una prueba en una de las plantas industriales más grandes del país, de una jornada de producción de 8 horas. Para poder realizar no sólo los ensayos de laboratorio sino para poder probarlo en el uso concreto, en la producción. Que soporte determinadas condiciones que no lo podés ver en un laboratorio. Es decir que hay mucho interés del sector industrial. Eso por ejemplo, que está en vías de patentamiento, está parado. Y además de todo eso, se estaría fabricando un adhesivo, no cancerígeno, único a nivel mundial, con una materia prima autóctona digamos, que te daría la posibilidad de exportar tableros.

–A partir de que el gobierno levantó el asueto, ¿cómo cambió la participación de los compañeros en el conflicto?

–Le dio un aire fresco muy grande. Porque antes los compañeros venían del otro lado de la reja, no existía libre circulación dentro del instituto. Ahora tenemos al 100% de los trabajadores en las medidas de fuerza. Ya sea con mayor o menor grado de participación, el INTI está completamente parado. Las discusiones con los compañeros en los sectores son permanentes. Hay asambleas de sector prácticamente todos los días. Las asambleas generales son masivas. Las medidas de fuerza como movilizaciones internas o como el cacerolazo que hicimos adquieren un grado muy elevado de masividad. Realmente el paro es contundente y existe un grado de convencimiento muy grande y de participación muy activa. Por ejemplo las últimas propuestas que han salido, el 80% o 90% de las propuestas han sido realizadas en asambleas de sector.  Eso es lo más sano de la situación actual. Esto con los condimentos del amedrentamiento que estamos teniendo por parte de las autoridades, que va desde meter cada vez más policías adentro del instituto, adentro de los edificios, cambiar la cerradura de algunos edificios, pedirle a los directores de los centros que realicen listas con los trabajadores que están parando y los que no, amenazar con descontar los días de paro. Si nos descuentan a los que estamos parando, tienen que descontar al 95% del INTI. Estamos hablando de unos 3000 trabajadores. Realmente el grado de unidad que hay por abajo es muy elevado. Y cada vez es más creciente la decisión de reincorporar los 258, donde todos los trabajadores entendemos que la defensa de los 258 no es solamente la reincorporación de 258 personas que se quedan sin trabajo, sino que también implica la defensa del puesto de trabajo de los no despedidos. Porque si pasan éstos, se vienen más despidos. Así como también la defensa del instituto y de las líneas de trabajo que hace años estamos llevando adelante. Yo soy relativamente nuevo y te contaba de una investigación que lleva cuatro años. Hay líneas de trabajo que tiene más de 40 años. Están tirando a la basura generaciones de trabajadores.