La delegación de funcionarios de Cambiemos que visitó Wall Street hace pocos días comprobó la desconfianza que existe acerca de que el gobierno pueda cumplir con el pago de intereses y capital de la deuda hasta fin de su mandato en 2019. El dólar sigue subiendo, llegando a su máximo histórico de 31 pesos. Crecen las ventas de los títulos de deuda argentinos, que generaron un desplome de sus precios. El “riesgo país” casi se duplicó desde comienzo de año. Se vuelve a hablar de “default”. Y medios como La Nación se preguntan: “¿Puede el Gobierno cumplir con sus obligaciones de corto plazo y llegar a fines de 2019 sin necesidad de recurrir al mercado externo?”
El problema es que ahora los dólares no alcanzan. No hay suficientes para cubrir los compromisos de deuda ni el déficit comercial y de cuenta corriente hasta fin del 2019. Pero ¿dónde están los miles de millones de dólares que contrajo el gobierno desde diciembre de 2015, batiendo récords de endeudamiento externo? No están. Se fueron en el pago de capital e intereses de propia deuda externa, en la remisión de utilidades de los monopolios imperialistas, en el déficit comercial producto de la apertura indiscriminada de las importaciones, en la “fuga de capitales” o “formación de activos externos” o “dolarización de carteras y ahorros”, y en el financiamiento del turismo al exterior.
Desde que estalló la crisis de las Lebac’s disparándose el dólar, la situación económica está cada día peor. La fuga de dólares superó los 20.000 millones de dólares en los primeros siete meses del año: el doble que en 2017 (Página/12, 23/8) y mucho más que cualquiera de los últimos quince años. La actividad económica de junio se desplomó 6,7% en relación al mismo mes del año anterior. No había una caída tan pronunciada desde junio de 2009 (Clarín, 23/8).
¿Le alcanzará al gobierno con la plata del FMI?
Con la economía macrista en crisis y el plan agotado, el gobierno no consigue financiamiento en el mercado internacional. Y tiene todavía una larga lista de vencimientos que pagar hasta fin de año.
Los vencimientos de Letes en dólares más algunos bonos en pesos equivalen a 10.000 millones de dólares: aproximadamente unos 2.000 millones de dólares por mes durante este 2018. ¿Cuánto podrá renovar de esta deuda? No lo saben. Es poco probable una renovación del 100%, considerando la perspectiva de profundización de la crisis en la economía local y un contexto mundial donde los capitales tienden a irse a Estados Unidos. Más aún cuando se espera también que la Reserva Federal yanqui aumente nuevamente su tasa de política monetaria, que provocaría una nueva salida de capitales de mercados llamados “emergentes”.
Los funcionarios del gobierno tratan de calmar las expectativas argumentando que las necesidades de financiamiento en dólares –aún si no logran renovar ninguna Letes– estarían entre los 7.000 y 10.000 millones de dólares. Pero los pronósticos de estos funcionarios no calman a nadie. Con un tipo de cambio que sigue subiendo descontrolado resulta difícil hasta calcular a cuántos millones de pesos equivaldría el déficit fiscal. Y lo que no calcula el gobierno en su cuenta son los millones de dólares que se siguen fugando, ya sea como atesoramiento, déficit comercial o remisión de utilidades. Según distintas consultoras financieras, el gobierno necesitaría entre 25.000 y 60.000 millones de dólares de financiamiento para el año que viene, para lo cual no serían suficientes ni siquiera los 12.000 millones de dólares que desembolsaría el FMI (La Nación, 26/8).
Buscan, entonces pedir adelantos de los desembolsos del FMI o incluso un salvavidas de la propia Reserva Federal de los EEUU. La política macrista sigue hundiendo la economía argentina en una crisis explosiva, que no es producto de una tormenta internacional sino de haber hiper-endeudado al país, de liberar totalmente el mercado cambiario y la entrada y salida de capitales especulativos, y de abrir indiscriminadamente las importaciones.






