En los tres años y medio del gobierno de Macri-Cambiemos y el FMI, la situación del pueblo y del país se han agravado con el brutal ajuste y entrega, la inflación sin pausa y la escalada del dólar que repercute en toda la economía. El fracaso del plan económico derivó en el acuerdo del gobierno con el FMI y en un nuevo salto en la deuda externa –a esta altura impagable y que nos endeuda por generaciones–. Este pacto significa además el control de la economía por este organismo buitre y una pérdida de soberanía nacional. Las tasas de interés por las nubes les garantizan a los bancos fabulosas ganancias que junto con los tarifazos en los servicios son la expresión de una descomunal transferencia de miles de millones de dólares que se van del país. El gobierno ha reforzado la estructura económica basada en la producción primaria, en beneficio de los terratenientes y los monopolios, principalmente los exportadores.
La pobreza y el hambre han dado un salto, volviendo a los valores del 2001. Los comedores y merenderos se vuelven a multiplicar en las villas y asentamientos. Los salarios están un 20% por detrás de la inflación, con una ola de despidos que no para. Se cierran cincuenta y cinco pymes por día y la capacidad ociosa supera en promedio el 50% en la industria. Frente al lógico aumento de la conflictividad social, el gobierno de Cambiemos profundiza la represión, como vimos en el verdurazo en Constitución; junto con esto, avanza en la xenofobia y en la baja de la edad de imputabilidad.
No subestimamos las maniobras del gobierno con que ha logrado mantener la división en el pueblo, a través de grandes operaciones con eje en la corrupción vinculada particularmente al kirchnerismo, en alianza con un sector de la Justicia y los principales medios de comunicación. Desde esta posición buscan aparecer como los garantes de la transparencia mientras ocultan los negocios, el lavado de dinero y la corrupción de la mayoría de los funcionarios, familiares y amigos. A la vez que pretenden tapar la situación desesperante de amplios sectores populares, incluso el empobrecimiento de sectores asalariados y profesionales que los habían votado.
Esta realidad ha abierto una disyuntiva de hierro: o continua y se profundiza esta política o se impide su continuidad. El pueblo necesita ponerle fin a este calvario y tiene un camino: el de enfrentar al gobierno de Macri y Cambiemos con unidad en las calles y las urnas. Por eso somos parte de los que vienen enfrentando el ajuste, confluyendo con las organizaciones sindicales, corrientes políticas y sociales que protagonizaron el 21F, la unidad en la acción desde la CTA-A, las Marchas Federales, las multitudinarias movilizaciones La Patria está en Peligro y que arrancaron el paro nacional de la CGT. Y hemos sido parte también de la histórica marea verde. Esta confluencia contribuye al armado de un amplio reagrupamiento político que tenga como objetivo derrotar a este gobierno en el 2019 y abrir un nuevo período.
Para derrotar a Macri-Cambiemos se necesita un amplio frente de unidad. Y sumar todas las fuerzas que sea posible en este objetivo. Si bien el kirchnerismo aparece como la fuerza que más nuclea, incluso la posible candidatura de CFK no garantiza el triunfo ya que una franja del pueblo aún no la votaría. Por eso, aún con las diferencias que tenemos, quienes nunca abandonamos las calles tenemos la responsabilidad de confluir en este frente como también lo vienen haciendo otras corrientes, para derrotar a Macri-Cambiemos y avanzar con el pueblo en las calles en romper con el FMI. Condición imprescindible para avanzar en resolver cada una de las necesidades populares, como señala nuestro programa de 15 puntos.
Por eso hoy el papel de “Alternativa Federal” –de Pichetto, Massa y Urtubey– contribuye a la división que necesita Cambiemos. Tampoco sirve el planteo del FIT que pone el centro en las diferencias y no en lo principal para el pueblo, que es derrotar a Macri-Cambiemos.
Desde el Comunismo Revolucionario, junto con compañeros y compañeras de la Corriente Clasista René Salamanca, Estudiantes x la Liberación, Mujeres por la Liberación y otros frentes y agrupaciones con quienes venimos compartiendo la lucha, promovemos la constitución del Movimiento Popular Liberación. Para sumar fuerzas en derrotar esta política, siendo parte de acuerdos más amplios, manteniendo nuestra independencia e impulsando un programa popular, democrático y antiimperialista que abone el camino a la liberación nacional y social. SUMATE!






