No a la deuda de Macri, el acuerdo del FMI y la inflación

Defender en la calle los intereses de los trabajadores, el pueblo y la Nación ante el ajuste y la política del FMI, los monopolios y los terratenientes, luchando para que Cambiemos y la reacción liberal-conservadora no vuelvan al gobierno.

En pocos días, Alberto Fernández y Martín Guzmán enviarán la redacción final del proyecto de ley de acuerdo con el FMI. A pesar del chantaje del Fondo y el sistema financiero de “acuerdo o corrida bancaria e hiperinflación”, la letra gruesa informada el 28 de febrero alcanzó para que una parte del pueblo rechace el acuerdo y dentro del Frente de Todos, una minoría importante de legisladores, entre ellos Máximo Kirchner que renunció como jefe del bloque, pusieran serios reparos y adelantarán una probable abstención o voto negativo. Porque ya la letra gruesa dejó claro que no es reestructuración, sino refinanciación por dos años y medio; y que previo a cada cancelación de los vencimientos firmados por Macri estará de por medio el control de metas exigidas por el Fondo en cuanto a reducción de déficit y emisión. Y que después, desde 2024 a 2034 se devolverían los 44 mil millones, con intereses del 4% en su mayoría, y se terminaría de consumar el fraude que crearon irregularmente –por monto, plazos de pago y violación de estatutos y procedimientos– el propio Fondo y el gobierno de Macri con Cambiemos.

Ahora el borrador ya circula en el Congreso y ha trascendido parte del contenido alimentando más la discusión: reforma de regímenes previsionales especiales (que el Ejecutivo interpreta de los jueces y diplomáticos), “focalización” de la ayuda social vía Banco Mundial y bancos de desarrollo, 2% del PBI como límite para infraestructura, dólar oficial e inflación juntos a la par, “flexibilizar” los límites que se le pusieron a los intereses de las tarjetas de crédito, fin a la doble indemnización para junio, ningún subsidio energético a la industria, etc. Y lo obvio: que si las metas no llegan a cumplirse se “recalibrará” con nuevas medidas. El forcejeo de Guzmán está ahora en si las cancelaciones son una a una y al límite, o el grueso entra por adelantado y forma parte de los 15.000 millones de dólares que se comprometería a acumular en el BCRA para hacerle frente los muy posibles embates cambiarios y tener siempre para pagar los vencimientos de la deuda.

Para el FMI la inflación y el enganche del dólar oficial harán el ajuste sobre los trabajadores y el pueblo

Guzmán presenta las metas fiscales como “sustentables” en base a la continuidad de un crecimiento considerable de la economía argentina. Pero el propio FMI a través de su presidenta advirtió que la inflación mundial y las discontinuidades productivas y de comercio que originó la pandemia traerán un probable descenso en el crecimiento. Puede bajar la soja y la inflación en Argentina ya apunta arriba del 50% para 2022. La meta de bajar la inflación 5% por año empezando con una de entre 38 y 48% para este año, ya arranca para no cumplirse.

El plan del FMI le asegura tasas de interés positivas a los bancos; y no apuesta como eje a frenar la inflación, sino a achicar la brecha cambiaria, como exigen los exportadores, para que entren dólares, se vayan acumulando en BCRA y en definitiva se usen para pagarles y garantizar los retiros del país de las utilidades de los monopolios. Si el crecimiento no termina siendo el que espera Guzmán, la inflación y el dólar oficial harán el ajuste. Por eso, el mecanismo de paritarias anuales ya no funciona. El propio gobierno salió con una paritaria nacional docente semestral del 45%. Una réplica para todos los estatales, municipales y para el sector privado es difícil que se alcance sin lucha.

El cuco del default

El gobierno calcula que “aprovechando” la imposición del FMI de subir las tasas, podría cubrir el 2% de déficit del Tesoro mediante letras y bonos, captando mayor parte de los encajes y depósitos de los bancos y de tenedores de pesos. En 2021 un 1,5% (del PBI) de déficit llegó a ser cubierto así. Si no llega, el Fondo va a pedir más recortes a los subsidios de tarifas y otros aspectos del gasto público.

Si el chantaje político del FMI y el sistema financiero encabezado por EEUU era “acuerdo o corrida cambiaria e hiperinflación” para imponer este acuerdo, lo cierto es que la perspectiva de aceleración inflacionaria la pone el propio plan del Fondo, dado que lo que limita únicamente es la emisión y el déficit. Pero esas ya sabemos que no son, ni las únicas, ni quizás las principales causas inflacionarias hoy. Sin contar que la posibilidad de incumplir las metas es considerable tomando como base los anteriores 23 acuerdos de facilidades extendidas donde no se cumplieron. El acuerdo no nos aleja del default ni de la hiperinflación; más bien nos llevará trimestralmente caminando al borde de esa situación. Y esto sería un factor de desgaste para el gobierno, que seguirá cargando la mochila de la impotencia contra la inflación, que hoy aparece como principal preocupación de masas.
La derrota del Frente de Todos ante Cambiemos y la capitalización de una parte del descontento por parte de personajes como Milei, son un golpe para la lucha popular que impone redoblar esfuerzos. También muestra los límites del gradualismo y el reformismo, ante una situación tan agudizada, que evidencia y exige una confrontación abierta con el poder real.

El gobierno del Frente de Todos hoy forcejea en condiciones muy desventajosas. El anuncio de una Empresa Estatal de Alimentos es muy positivo. Sirve para empezar a atacar algunas de las causas de la inflación. En lo inmediato apunta a que el Estado intervenga en el proceso de comercialización con una política antimonopólica, y también para las propias compras gubernamentales. El proyecto apunta a la producción, fraccionamiento, industrialización y comercialización de alimentos.

Defender los intereses de los trabajadores y el pueblo con la lucha

La pulseada inmediata se presentará a nivel de las grandes masas en la lucha salarial y las paritarias, en las jubilaciones y el salario mínimo vital y móvil que significa el piso para algunos gremios y el monto de los programas sociales. Difícilmente con este nivel de inflación la pobreza baje. Entonces está bien orientar el traspaso de los destinatarios de programas al trabajo registrado. Pero no que, en nombre de esto, se avance en un recorte, se anuncie que no habrá más altas, como si nadie más fuera a caer en la pobreza y la desocupación de aquí en más, o se impida a las organizaciones sociales ordenar altas por bajas. También en la lucha porque se sigan proveyendo las herramientas y materiales para las tareas comunitarias. Ante este nivel de inflación, por ejemplo ATE Neuquén está planteando para su paritaria una indexación salarial de acuerdo al IPC mensual del INDEC.

Además, desde el movimiento de la salud habrá que seguir, además de lo salarial, la evolución del presupuesto de esa área. Con la vuelta a clases, y en la universidad tras dos años de virtualidad, se reorganizará el movimiento estudiantil y también estarán bajo la lupa las partidas para educación y de las universidades. Y habrá que ver cómo se cumple la coparticipación a las provincias, que fue siempre uno de los primeros cables en recalentarse en las crisis. La cuestión del subsidio al transporte metropolitano y el precio del boleto no es una cuestión menor para millones de trabajadores.

También seguirá el movimiento contra el extractivismo minero imperialista y contaminante que, presidido por sus ganancias, ataca el medioambiente y también afecta a otras ramas productivas. Y para el 8 de marzo ya se está preparando la movilización de las mujeres y el feminismo donde será mayoría el rechazo al acuerdo y el ajuste del FMI.

El blanco principal de la lucha popular

En Cambiemos hasta hoy parece predominar la línea de “responsabilidad” con el Fondo y el sistema financiero y de llegar a las elecciones de 2023 desgastando al gobierno. Macri y Bullrich plantearon que se hiciera cargo el gobierno y lo sacara por decreto. Para Milei y sus socios, el acuerdo no asegura el recorte de gasto “necesario”, mientras perfila su candidatura presidencial.

Aunque en el acuerdo del FMI no figuren explícitamente las reformas antipopulares: previsional, laboral y del Estado, están con todas las letras en el programa de gobierno de Cambiemos y en la comparsa de Milei. La posibilidad de que vuelva Cambiemos al gobierno como ejecutor ideal de un plan de ajuste y de las reformas antipopulares, alimenta el antagonismo principal que hoy determina la política nacional a nivel de masas.

En base a esto, nuestra línea ubica hoy tácticamente como blanco principal al ajuste del FMI y a Cambiemos. Por eso seguimos dentro del Frente de Todos, atentos a la situación de masas y a los reagrupamientos en su interior. Nos venimos movilizando contra el ajuste del FMI, y rechazamos el acuerdo por el grado de condicionamiento político-económico que impone al gobierno y a la soberanía, además de apuntar a consagrar una estafa. Se prepara un foro abierto motorizado por Movemos para el 5 de marzo.

Presididos de la lucha política, partimos de las necesidades y deseos de las masas, impulsamos medidas, confluyendo con todas las fuerzas que acuerden en motorizar la lucha de las masas. Para rechazar el acuerdo junto a otras fuerzas y legisladores, y si se aprueba para seguir enfrentando el ajuste del FMI y por cada necesidad de los trabajadores y el pueblo. Hay que agotar los esfuerzos para que Cambiemos no vuelva al gobierno.
Este es el camino para que el pueblo acumule las fuerzas y forje una dirección que le permitan avanzar en el camino de la liberación nacional y social, y de las reformas estructurales que terminen con el poder político y económico de los monopolios, terratenientes y de las potencias imperialistas que se disputan el control de nuestra nación. En pocos días se cumplen 40 años de la guerra de Malvinas: seremos parte de los que no olvidaremos a los que con las armas enfrentaron y dieron su vida contra el imperialismo inglés.