Algunos gremios decretaron paro. Otros simplemente se movilizaron. Muchos trabajadores pudieron concurrir recién una vez terminado su horario de trabajo y siguieron sumando al acto aún luego de iniciado a las 15hs frente al Monumento al Trabajo sobre la Av. Paseo Colón de la Capital Federal. La enorme participación de trabajadores mostró una voluntad de lucha que superó ampliamente las dudas de los convocantes que evitaron definir un paro.
La movilización contribuyó a la denuncia del ajuste, los despidos y la inflación. En el acto convocado por las CGT’s y las CTA’s confluimos no sólo organizaciones sindicales sino también sociales y políticas, expresando un arco inusitadamente heterogéneo. Desde la columna de la AGD-UBA, SUTEBA’s combativos y otros gremios nos manifestamos además por la inmediata convocatoria a un paro nacional.
Hubo representaciones de todo el país. Desde Tierra del Fuego, Horacio Catena, secretario general del SUTEF y CTA Autónoma de esa provincia, se hizo presente expresando el reclamo de la Unión de Gremios y Jubilados Estatales que hace 60 días están de paro y acampando frente a la gobernación contra el paquete de ajuste.

El acto
El acto se inició entonando el himno nacional y la lectura de un documento unificado de las centrales. Desde su inicio marcó la crítica al gobierno macrista, cuya política económica “sólo representa –afirma el documento– el regreso a históricas recetas con tristes consecuencias. Es urgente adoptar medidas de naturaleza social y económica, para que las soluciones no se dejen libradas al mercado o a las promesas del derrame de la riqueza”.
Los planteos puntuales acordados en el documento fueron principalmente el reclamo de “reiterar la emergencia ocupacional” con la ley que tiene media sanción en el Senado. También se cuestionó “el incumplimiento de las promesas de campaña sobre el impuesto al trabajo” (mejor conocido como impuesto al salario), se reclamó por la universalización de las asignaciones familiares, la plena vigencia del 82% móvil, se ratificó la plena vigencia del derecho de huelga sin la limitación de ningún protocolo de seguridad y se exigió “la no intromisión de ningún órgano externo en vida institucional de los sindicatos”.
Los discursos mantuvieron en general la tónica del documento, insistiendo una y otra vez que el acto no era “en contra” de nadie sino a favor de los trabajadores. Salvo Pablo Micheli de la CTA Autónoma que cerró su breve intervención de 3 minutos arengando a parar si Macri vetaba la ley que limita los despidos, los demás utilizaron otros eufemismos tales como “profundizar la lucha”, que esta movilización sería “una miniatura” con respecto a la que sería convocada, o que “estamos preparados para pelear hasta las últimas consecuencias”. En verdad, con los despidos y la inflación galopante ya hay motivos de sobra para convocar un paro general.
En sus tres precisos minutos, Hugo Yaski intentó una tibia defensa del gobierno kirchnerista al afirmar que “no queremos volver a ver en las escuelas a los pibes pidiendo un plato de comida” y cerró denunciando el golpe en Brasil. A su turno, Antonio Caló utilizó sus 6 minutos para reiterar unas cuantas veces que la CGT se unificará a partir de junio y realizará su Congreso Nacional el 22 de agosto. También insistió con el aumento de la pobreza y, corrigiendo sus propias palabras, afirmó que “sí que tenemos para festejar” porque “están todos ustedes reclamando por los puestos de trabajo que ustedes están perdiendo” (evidentemente Caló no sufre los mismos problemas).
Cerró Hugo Moyano que, tras ser presentado como quien la “conciencia colectiva de los trabajadores” quiere que siga siendo conducción, se explayó sin apuro y puntualizó pedidos y críticas. Quizás el pedido más inesperado fue el primero: a la gobernadora de Tierra del Fuego para que “convoque a los trabajadores para salir de esa crisis que ya lleva 60 días sin clases y con un montón de situaciones que afecta a la sociedad en su conjunto”. Y agregó: “Queremos decirle a los gobierno que los problemas se resuelven con los trabajadores. No se resuelve atacando o desconociendo a la representación de los trabajadores”, en una clara referencia al intento de esa gobernadora de desconocer a los dirigentes que acampan frente a la Casa de Gobierno fueguina.

Luego se refirió también al conflicto en Santa Cruz y con inundados, reclamando al gobierno nacional que no sólo se ocupe de las empresas y productores agropecuarios sino también los trabajadores. También se solidarizó con los taxistas que enfrentan la implementación de UBER.
El dirigente Camionero se refirió particularmente a la inflación y se preguntó “cuáles son las medidas que el gobierno ha tomado para detener la inflación, que en los cuatro meses está alrededor o más del 40%”, para luego denunciar que los “aumentos que ha puesto en práctica el gobierno son desbordantes”.
Luego cuestionó al gobierno nacional porque “toma medidas para proteger a un sector de la sociedad en forma inmediata y tarda demasiado para proteger a los sectores laborales y de menores recursos”. Y aclaró que “no queremos gobernar conjuntamente con el gobierno. Pero sí creemos que debe consultar con los representantes gremiales para tomar las medidas o demorar las medidas que toma el gobierno”. Entonces expresó que “espero que [el gobierno] reflexione”.
Corolario
Tras haber apoyado al Cambiemos, con el acto Hugo Moyano reafirmó su distanciamiento del gobierno nacional. Aunque evidentemente su cautela y sus tiempos no están guiados por la realidad que sufren los trabajadores. El propio acto es consecuencia de la bronca que ya se venía sintiendo no sólo entre los estatales sino también en el ámbito privado. Desde cada provincia y en cada sector se siguen desarrollando las luchas por salario, contra los despidos y contra el ajuste del gobierno nacional y los gobiernos provinciales. Más allá de las intenciones de los oradores, esa decisión de lucha tomó fuerza.





