Se puede ganar

Las luchas en AGR-Clarín, Banghó, CONICET, Educación y El Bolsón muestran que si se enfrenta es posible torcerle el brazo a la política de ajuste, despidos y entrega del gobierno. Por el paro nacional.

El gobierno, acosado por una economía que no repunta, se dispuso a iniciar un camino más duro que en el que venía con más endeudamiento, techo salarial, mayores despidos y achicamiento de los gastos del Estado por más del 20% –según el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne–. El endeudamiento será el sostén de la economía. La baja de los “costos laborales” es uno de sus objetivos centrales, tal como piden los monopolios para la mayor productividad y el posible desembarco de inversiones.

El verano arrancó luego que las organizaciones sociales de la triada eclesiástica le garantizaran una Navidad en paz con firma de “paz social” y todo. La CGT, por su parte, también selló la tranquilidad para el Ejecutivo garantizando la tregua y la firma del acuerdo para no despedir en el mes de noviembre. Acuerdo al que el gobierno y los empresarios no respetaron.

En plena vacaciones, el gobierno nacional abrió la temporada de flexibilización laboral con el acuerdo con los monopolios petroleros en el yacimiento de Vaca Muerta en Neuquén y el sindicato de Petroleros Privados para modificar el Convenio Colectivo de Trabajo introduciendo ítems donde se flexibiliza la actividad.

Pero el gobierno va por mas, apostando a una política que ya la conocemos del gobierno menemista de pasantías para desocupados en empresas. Políticas que fueron el sostén fundamental para la precarización, los salarios a la baja y los despidos en el movimiento obrero. Esta propuesta la definió el secretario de Empleo, Miguel Ángel Ponte (Techint): “La posibilidad de entrada y salida del mundo laboral es una esencia de ese mundo. Como en el organismo lo es comer y descomer”, comparó. Sella así la precariedad laboral como elemento constante.

La propuesta consistiría en mayores beneficios para las empresas en cargas impositivas y otros gravámenes a cambio de tomar mano de obra de las organizaciones sociales que se presten y abriendo registros de pasantes, donde el gobierno pondría los 4000$ que viene pagando en los planes sociales y las empresas la otra parte para completar un salario mínimo que hoy es de 8040$. Estos puestos de trabajo serían pasantías, sin ninguna estabilidad laboral, como trabajadores de segunda usados para el chantaje de las empresas.

Junto con esto Macri modificó por decreto la Ley de ART, del cual ya hay un proyecto acordado incluso con el oficialismo con media sanción en el Senado.

Mano dura y xenofobia

Junto con este plan, y para no desentonar con la nueva administración en EEUU y el avance de los sectores fascistas en Europa, Macri y Cambiemos acompañan el ajuste con una ofensiva represiva, reforzando las fuerzas el papel de la Gendarmería y programas en el Ministerio de Seguridad, que apuntan a golpear la pobreza. La baja de la edad de imputabilidad lejos está de una política que busca la prevención en cuanto a que los niños cada vez más niños roben o asesinen. Para eso debería haber un proyecto que combata verdaderamente la pobreza en las familias más vulnerables, generando empleo y mejorando las condiciones de vida donde esos niños crecen, en primer lugar.

La política del gobierno genera más pobreza y criminaliza la juventud. Junto con esto, avanza en la estigmatización de los ciudadanos de países limítrofes, instalando desde los medios masivos como Clarín o La Nación que boliviano, paraguayo o peruano son delincuentes. El gobierno se aprovecha de una política laxa en cuanto a controles migratorios para desplegar una política xenófoba y “anti-pobre” con redadas como la que acaba de suceder en la terminal de micros de Liniers contra la comunidad boliviana, con infantería, perros y destrozo de equipaje, metiendo un clima de temor a los que llegan a nuestro país. El gobierno boliviano llamó de inmediato al embajador argentino en ese país para que dé explicaciones.

Las políticas migratorias son necesarias, así como las políticas de prevención de delitos. Pero una cosa es no justificar un asesinato en manos de un menor, o un delito o violación si le toca a un extranjero pugnando para que el pueblo a través de sus organizaciones aborde y resuelva estos casos, y otra muy distinta es el objetivo y el uso que le da el gobierno.

La represión a la comunidad mapuche que había recuperado sus tierras ocupadas por Luciano Benettonmuestra la ferocidad con que gobernadores como Das Neves y el gobierno nacional reprime, persigue y encarcela a sus dirigentes acusándolos de terroristas.

La complicidad responsable

Dijimos desde un principio que este gobierno reúne lo más granado de las clases dominantes que controlan el Estado nacional, pero que es débil en su sostén desde el punto de vista popular y de su estructura nacional. También dijimos sobre esta realidad que, si se le da tiempo y espacio, el gobierno va avanzar con su política antipopular. Y esa ha sido la resultante en este año de gobierno, donde lo dejaron avanzar como lo hizo y cuando se pudo también se lo frenó, como la ahora marcha atrás de los decretos que modificaban los feriados del 24 de Marzo, 2 de Abril y 20 de Junio. Si se enfrenta al gobierno, se lo puede frenar.

Pero para algunos sectores no oficialistas de las clases dominantes, el problema principal no está en el gobierno nacional, sino en el grado de rebeldía de los sectores populares. El dirigente del peronismo Eduardo Duhalde consideró que es necesario trabajar y ayudar para evitar un nuevo “que se vayan todos”. Que “no hay una alternativa posible a este gobierno, ni siquiera el peronismo”; y agregó que “si la gente no quiere a los que se fueron, hay un 70% que no los quiere, y tampoco quiere a éstos, porque no funcionan”. “Estamos nuevamente en el ‘que se vayan todos’ y eso no lo podemos permitir”. Así se explica la tregua de la CGT, la “paz social” de las organizaciones sociales y los acuerdos en el Congreso.

Mientras tanto en la provincia de Buenos Aires, la madre de las batallas, el gobierno encabeza las encuestas con alta imagen de Vidal, la dupla CFK-Scioli retienen un tercio de los votos y Massa no repunta.

La respuesta popular

La lucha de los trabajadores de AGR-Clarín, con ocupación de la planta frente al lockout patronal y los despidos, recogió una amplia solidaridad que logró sumar a la Federación Grafica Bonaerense con un paro de 24hs y aportes al fondo de huelga (ver nota). Esta lucha se puede ganar y será un caso testigo frente a la flexibilidad laboral.

Esta lucha contagió y estimuló la de los metalúrgicos de la fábrica de computadoras Banghó contra los despidos, donde también ocuparon y obligaron a la conciliación obligatoriadando un final abierto al conflicto. De la misma manera que lo hicieron los investigadores del CONICET. Esa lucha también contagió la de los trabajadores del Ministerio de Educación, logrando un triunfo parcial.

Estas luchas muestran que la situación vivida en el primer año de gobierno empieza a cambiar en el movimiento obrero, donde se va recomponiendo, pasando a posiciones de lucha y llevando mayores divisiones en la CGT y los gremios que vienen dando la tregua al gobierno.

Son tiempos, donde es necesario la más amplia unidad frente al gobierno nacional y los gobiernos ajustadores. Allí está el blanco de la lucha popular, y todo lo que no contribuya a esa oposición fortalece al gobierno y los sectores que lo apoyan. El camino es el de la unidad en la acción, como se expresó en la Marcha Federal, el acto de la CGT del 1° de Mayo, la lucha de los estatales y metalúrgicos fueguinos y en el triunfo de la pueblada en El Bolsón contra el emprendimiento del magnate terrateniente amigo de Macri, Joe Lewis. Todas estas luchas obreras y populares marcan el camino y pueden imponer el paro nacional que le tuerza el brazo al gobierno.