El paro por tiempo indeterminado, con movilizaciones y ollas populares, que los choferes de colectivo de la ciudad de Córdoba mantienen hace más de una semana, enfrentando abiertamente al gobierno municipal de Ramón Mestre y el acuerdo a la baja firmado por la UTA nacional y la intervención en la provincia, es hoy por hoy la muestra del estado de ánimo que hay por abajo en el movimiento obrero que rechaza los acuerdos a la baja y flexibilizadores que se vienen imponiendo en varios gremios.
Los choferes, con total razón, sostienen que el acuerdo del 21% firmado se aplique a todo el salario bruto en forma retroactiva a enero, ya que de esa manera contemplaría la inflación y el desfasaje del año pasado, mientras el boleto de colectivo es uno de los más caros del país en $12,55. Esta lucha desenmascara y deja en el aire a los dirigentes traidores como Roberto Fernández de UTA o Andrés Rodríguez en el Estado –que pactó un aumento del 20% con productividad y presentismo–.
La lucha de los choferes en Córdoba es muy silenciada por los medios de comunicación nacionales, precisamente porque siguen abiertas negociaciones paritarias en el ámbito de gremios privados. Algunos reclaman aumentos de 30% a 35%. En particular buscan que no re-potencie el conflicto docente, principalmente en la provincia de Buenos Aires, donde al cierre de esta edición se hablaba de la convocatoria a un paro por parte del frente de gremios ante una nueva propuesta a la baja del gobierno de Vidal.
Los gremios están presionados de la bronca por abajo –como se evidenció en el Congreso extraordinario de la FEB que resolvió mandato de paro– por la tardanza de la convocatoria a un paro. Bronca que se mostró en el paro y movilización de las seccionales combativas el pasado 9 de junio.
Es que la inflación sigue golpeando los bolsillos de los sectores populares. El mes de mayo fue de 1,8% según el IPC-GCABA, con un acumulado de 11,3% en los cinco meses de 2017. Y con una variación anual que rondaría el 28%, si tenemos en cuenta que luego de las elecciones, gane o pierda el gobierno, vendrá otro tarifazo (que ya habilitó la Justicia). Esto hará subir nuevamente la inflación, con lo que dejará a los salarios a 20% o 25% por debajo si sumamos el desfasaje del 15% de la inflación del 2016 que se quedó el gobierno. El consumo volvió a caer y ya registra cifras record en la prolongación en el tiempo.
Las cuentas no le cierran al gobierno, el déficit fiscal crece a la par del crecimiento record de la deuda externa. El pedido de achicar los gastos del Estado que hizo Macri al secretario de Finanzas para después de las elecciones muestra la punta del iceberg ajustador que prepara el gobierno para iniciar su segunda etapa de gobierno. Por eso es necesario medidas de lucha como la Marcha Federal y el Paro Nacional que ponga freno al ajuste brutal del gobierno. Pero estas medidas deben ser arrancadas desde abajo, ya que no pueden estar atadas a las elecciones sino a las necesidades del pueblo.
Arrancaron las elecciones
El PJ se va reacomodando en un clima de divisiones provocada principalmente por la candidatura de CFK y su decisión por mayoría de cerrar lista de “unidad” y dejar afuera a Randazzo: candidato de Clarín y que se entrevista con Mario Quintana –vice jefe de Gabinete– todas las semanas, como es “voz populi” en la interna del PJ. La decantación de las listas en la provincia de Buenos Aires–epicentro de la derrota nacional del FpV que llevó a Aníbal “Efedrina” Fernández como candidato a gobernador–sobrevuela los techos de la mayoría de los intendentes del conurbano a la hora de cerrar acuerdos.
El gobierno de Macri se juega su futuro en estas elecciones, ya que si le va mal es un gobierno “de salida”. Y ese futuro se juega en la provincia de Buenos Aires, donde cuenta a su favor la imagen alta que todavía tiene la gobernadora María Eugenia Vidal, pero que no pudo cerrar la paritaria docente. Apostó al desgaste de la lucha docente y la división del frente docente. Pero subestimó a los maestros que son golpeados por salarios muy atrás de la inflación y la carestía; y que ahora volverán al paro y la movilización.
El Frente Renovador de Massa se lanzó y está obligado a tener protagonismo en la provincia de Buenos Aires, lo que también complica el escenario al macrismo en el distrito clave a nivel nacional donde no se avizora por ahora una polarización.
El voto popular
En lo que llevan en el gobierno, Macri y Cambiemos han demostrado ser más despidos, pérdida de salario, flexibilización, cierre de empresas y entrega de negociados a los grandes monopolios, entre ellos los de su propia familia. Pero además está metiendo al país en un nivel de endeudamiento en el que los intereses de los usureros internacionales y sus condiciones volverán a hacer estallar la economía brutalmente en contra del pueblo.
Por eso es necesario unir fuerzas para parar esta política, como lo venimos haciendo en las calles con las movilizaciones de docentes y otros gremios, los movimientos barriales, la de los estatales en Tierra del Fuego y Santa Cruz contra el ajuste, con la Marcha Federal de las CTA’s, con el masivo paro masivo del 6 de abril. También con la contundente movilización a Plaza de Mayo y en todo el país contra el 2×1 a los genocidas de la Corte que promovió el gobierno, aunque después haya tenido que esconder la mano.
Pero el triunvirato de la CGT, tras el paro no movió un dedo. Y esto el gobierno lo aprovechó para avanzar con la flexibilización y el ataque a los convenios colectivos de trabajo, ir a fondo contra los docentes e imponer su tope salarial mientras la inflación sigue avanzando contra el bolsillo de los trabajadores y la recesión baja las persianas de comercios y fábricas.
Por eso en las PASO y las elecciones de octubre es necesario castigar esta política. Desde ya el terreno electoral no es el más ventajoso para el pueblo, además de que la oposición en general tampoco va unificada bajo un programa que tome consecuentemente las necesidades populares.
Sin embargo, en algunos distritos como Tierra del Fuego se ha avanzado en constituir la lista “Iniciativa por la Unión”, motorizada por gremios que postularán sus candidatos, como necesidad de la lucha que vienen llevando adelante contra el paquete de leyes antiobrero y antipopular del gobierno de Rosana Bertone en acuerdo con el gobierno nacional.
La elección decisiva para el gobierno de Cambiemos es principalmente la de provincia de Buenos Aires. Y allí el gobierno apelará nuevamente a la polarización con CFK y a personajes como Aníbal Fernández, su último candidato en ese distrito, gracias a lo que Vidal llegó a la gobernación hace dos años. En la Ciudad de Buenos Aires, aunque es la cuna del PRO, Cambiemos y el gobierno de Larreta están fracturados y la UCR probablemente vaya por fuera. En otros distritos del interior necesita de alianzas principalmente con el radicalismo para mantenerse. Una UCR que es sacudida por las medidas del gobierno nacional y acorralada en muchos distritos por la destrucción de las economías regionales y las inundaciones.
El gobierno busca un triunfo en las elecciones para profundizar el ajuste y la represión contra los reclamos populares. En cambio, un amplio voto castigo, aunque sea desde distintas opciones como Iniciativa por la Unión en Tierra del Fuego, el FIT, IAF (MST-MAS) u otras listas locales, creará mejores condiciones para seguir luchando y fortalecer la unidad y amplitud popular para derrotar en serio esta política. Como ya aprendimos los argentinos, será posible con el pueblo en las calles. Y por ese camino podremos avanzar a la liberación nacional y social.






