Artigas, líder fundamental de la independencia rioplatense

José Gervasio de Artigas fue un líder fundamental de la Revolución de Independencia en el Río de La Plata y expresión de la línea más avanzada de esa Revolución. No casualmente su nombre fue relegado por la historia oficial, como expresó por ejemplo Bartolomé Mitre cuando se refería a los “bárbaros desorganizadores como Artigas, a quienes hemos enterrado históricamente”.

La historia de Artigas en la Independencia se inició tras la Revolución de Mayo de 1810, cuando el poder español instaló su sede en Montevideo e intentó desde allí retomar el control de los territorios dominados por la flamante Primera Junta. Artigas, militar criollo nacido en aquella ciudad, era parte del Ejército Realista y en febrero de 1811 decidió desertar para unirse a la Revolución. Desde ese momento, Artigas organizó un ejército que avanzó sobre la Banda Oriental (actual Uruguay) y llegó a sitiar Montevideo.

La revolución en el actual Uruguay enfrentó a dos potencias; ya que no sólo España sino también Portugal (desde el actual Brasil) tenía pretensiones coloniales, y aprovechando la situación invadió el territorio oriental. Buenos Aires firmó entonces un Tratado de Pacificación con los portugueses, que dejaba el territorio en manos de los españoles. Artigas fue forzado a encabezar el Éxodo Oriental, con 16.000 personas, instalando un enorme campamento en el actual Entre Ríos, desde el cual organizó un gobierno local y aumentó su influencia a todo el litoral. Tras la ruptura del armisticio con Portugal, se lanzó el segundo sitio de Montevideo. El choque de líneas con Buenos Aires se fue agudizando cada vez en la medida en que Artigas no se subordinaba a sus mandatos.

Desde el campamento de Artigas se eligieron los diputados orientales para la Asamblea del año XIII, con Instrucciones que graficaban la línea artiguista. En su primer punto las Instrucciones planteaban: “Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas Colonias”, al mismo tiempo que exigía una forma de gobierno republicana y federalista, y que el Gobierno de las Provincias Unidas residiera fuera de Buenos Aires. Los diputados directamente no fueron admitidos en la Asamblea, que dictó algunas reformas liberales, pero no declaró la independencia. Desde entonces el enfrentamiento con Buenos Aires se volvió guerra abierta y en 1815 las tropas porteñas se vieron obligadas a retirarse del territorio oriental.

Liga de los Pueblo Libres

Artigas conformó la Liga de los Pueblos Libres extendiendo su influencia a todo el litoral y convocó al Congreso de los Pueblos Libres de 1815. Con la relativa estabilidad conquistada, Artigas se dedicó a la reconstrucción, desplegando algunos de los lineamientos principales de su proyecto. El más destacado fue el Reglamento de Tierras, que expropiaba las tierras a “los malos europeos y peores americanos”, repartiéndolas dando prioridad a “los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres”. A su vez, para evitar la concentración latifundista, se fijaban límites precisos a la cantidad de tierras que cada uno podía tener y prohibía su reventa. Cabe destacar que, al mismo tiempo, el gobernador de Buenos Aires Oliden fijaba disposiciones por las cuales quien no tuviera propiedades sería “reputado de la clase de sirviente” y obligado a reconocer un patrón.

Al Congreso de los Pueblos Libres de junio de 1815, bajo el liderazgo de Artigas, enviaron sus representantes la Banda Oriental, Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Misiones. Allí se reafirmó la decisión independentista, en un momento complejo tras la restauración de Fernando VII en España. Y se establecieron criterios de organización nacional republicanos y federales, al mismo tiempo que se seguía planteando la necesidad de la unión con el resto de las provincias y Buenos Aires sobre esas bases. Artigas fue ratificado como “Protector de los Pueblos Libres”. El Congreso de Tucumán de 1816, dirigido por el gobierno porteño, se realizó en el medio de esta disputa con el proyecto artiguista, y no contó con la participación de casi la mitad de las provincias rioplatenses encabezadas por Artigas. Fue la presión de algunos referentes, particularmente de San Martín, la que llevó a la Declaración de la Independencia el 9 de Julio, para como “una nación libre e independiente del Rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” y “de toda otra dominación extranjera”.

Su exilio

En 1816 los portugueses se lanzaron a una nueva invasión sobre la Banda Oriental, y el gobierno porteño vio la posibilidad de deshacerse de una vez por todas del artiguismo. Así, mientras Artigas llamaba a unir fuerzas contra el enemigo común colonialista, el Directorio se rehusaba y procuraba dividir a los Pueblos Libres. En 1820 el gobierno de Buenos Aires convocó incluso al Ejército de los Andes de San Martín para reprimir a los federalistas, orden que San Martín desobedeció rotundamente.

Frente al avance portugués, el ejército de la Banda Oriental se fue batiendo en retirada. Con la sanción de la constitución centralista en 1819, las tropas federales de los Pueblos Libres, encabezadas por Francisco Ramírez de Entre Ríos y Estanislao López de Santa Fe, se decidieron a avanzar sobre Buenos Aires. En la batalla de Cepeda de 1820 caía el Directorio, abriéndose la posibilidad de imponer una organización nacional federal y enfrentar a los portugueses así como a los españoles.

No fue lo que sucedió. Pocos días antes, Artigas había sufrido una fuerte derrota en manos de los portugueses en Tacuarembó. Con la Banda Oriental ocupada, su peso político declinaba. De esta manera, en el Tratado del Pilar entre los líderes federales y Buenos Aires, estos no le impusieron ni la organización federal ni la declaración de guerra a Portugal, dejando a la Banda Oriental librada a su suerte y tomando distancia de Artigas. Más aún: con apoyo porteño, Ramírez marchó luego a enfrentar a lo que quedaba del ejército artiguista. Finalmente derrotado, Artigas optó por el exilio en Paraguay donde residió hasta su muerte el 23 de septiembre de 1850, hace exactamente 150 años.

Su legado

A pesar de su derrota, Artigas resulta un nombre fundamental de la independencia sudamericana y una expresión de la línea más avanzada de la Revolución. Más aún, a diferencia de otros exponentes de esa línea como Mariano Moreno, fue uno de los pocos que pudo llevar a la práctica, aún de modo precario y transitorio, algunos de los lineamientos de su proyecto transformador.