El gobierno golpista brasileño de Michel Temer, mediante una iniciativa de los legisladores de su Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en la Cámara de Diputados, propuso una enmienda de la Constitución para anular las elecciones presidenciales previstas para 2018, con el argumento de realizarlas al mismo tiempo que las de gobernadores dos años después.
La “ocurrencia”, obviamente, tiene que ver con las encuestas que –pese a las denuncias que enfrenta por corrupción– dan ampliamente como ganador al expresidente Luiz Inácio “Lula” da Silva, mientras que más del 80% de la población rechaza la permanencia de Temer, quien llegó a la presidencia de Brasil hace un año a través de un golpe parlamentario contra la mandataria Dilma Rousseff.
El gobierno pretende hacer pasar la reforma trucha “sobornando” a los senadores con una extensión de su período a 10 años. Varios de los senadores –además de dirigentes del PMDB, ministros y el propio Temer– están siendo juzgados por haber recibido coimas millonarias de la constructora Odebrecht para aprobar leyes favorables a ese monopolio.
La pretendida democracia parlamentaria brasileña se hunde más y más en un escenario de podredumbre. Desvergonzadamente, el mismo gobierno que le exige a Venezuela convocar ya mismo a elecciones “libres y democráticas” pretende, usando el Congreso, anular las elecciones presidenciales de 2018…





