Cambios en el gabinete, más ajuste y entrega

Sobre la salida del ministro de Hacienda, el agravamiento de la situación económica y social, y la campaña represiva.

Chau Prat Gay

Prat Gay marcó una primera etapa de gobierno basado en el acuerdo con los fondos buitre, el endeudamiento y el blanqueo de capitales. Pero no pudo controlar la inflación ni el déficit fiscal, que fue cubierto por mayor endeudamiento para gastos corrientes llevándolo a más de 55 mil millones de dólares en solo un año. La inflación golpeó los bolsillos de los trabajadores comiéndose los aumentos en paritarias, concluyendo el año con un 15% por debajo de la inflación. Junto con esto, la ola de despidos ya superó los 200 mil entre privados y estatales. La lluvia de inversiones fue tan pasajera que ni paró por estas tierras.

A ojos vista, Prat Gay no fue un ministro “moderado”, como algunos medios lo quieren mostrar algunos frente a Nicolás Dujovne. El resultado del cambio en economía, en primer lugar, viene a confirmar el fracaso de la política que el macrismo y Cambiemos pusieron en práctica hace un año. En segundo lugar y frente a esa realidad, el Ejecutivo debe virar sus ejes económicos para no llevarse puesto el iceberg frente a sus narices, mientras se muestra a un Macri cual director de orquesta en la cubierta del Titanic, tocando una alegre melodía. En tercer lugar, debe dar una señal fuerte hacia los mercados internacionales de las potencias imperialistas, en particular los EEUU con su nueva administración.

Entonces el gobierno local ha convocando a personajes como Nicolás Dujovne: asesor “ñoqui” del senador radical Naidennoff y del PRO en campaña electoral, editorialista del diario oligárquico La Nación y cuñado del socio argentino de Donald Trump, Moisés Yellati. Éste estuvo en los festejos con la familia del magnate estadounidense luego de que fuera electo presidente. Tiene, junto a Felipe Yaryura, la empresa “YY Development Group”.
Pero Nicolás Dujovne es miembro de una familia muy conocida en la vida política y económica de nuestro país, donde su abuelo Israel Dujovne fue miembro de la CGE (Confederación General Económica) junto a Julio Broner y José Ber Gelbard con una conocida vinculación con el imperialismo ruso y el PC en la década de los ´60 y ´70. Esto es importante para comprender desde donde es el acercamiento con la administración Trump, de buenas relaciones con el actual premier ruso Vladimir Putin.

Por otro lado, lo ha puesto a Rogelio Frigerio como negociador con el imperialismo chino en cuanto a préstamos e inversiones, que aprovechará la nueva política más proteccionista en los EEUU para reforzar su presencia en Latinoamérica.

2017: Más ajuste

Frente al fracaso de la economía, el gobierno debe recuperar la iniciativa y enderezar el barco en un año clave en materia política donde es sabido que si la economía no camina, tampoco los resultados electorales. Y si eso ocurre, tendremos un gobierno “de salida” en el 2017 iniciándose un tobogán de cara al 2019 con final abierto e historias conocidas.
Por eso, Dujovne tendrá el desafío de administrar mayores gastos en materia social e infraestructura, pero basado en un mayor ajuste fiscal y achicamientos de gastos en materia de “recursos humanos” en el Estado, como se puede ver con los miles de despidos en el Ministerio de Educación, el INTI y otros organismos nacionales, junto con recortes de partidas que no tengan que ver con la “realidad social de coyuntura”, llámese gastos en programas de capacitación, formación en el ámbito de la cultura, derechos humanos, etc.
Por otro lado reducirá la carga tributaria a los monopolios otorgándoles más beneficios para que puedan “invertir”, llámese la segunda parte de beneficios (la primera fue la quita de retenciones). Mientras tanto, ya se anuncian nuevos aumentos al combustible que encarecerá toda la cadena de distribución y nuevos tarifazos a la energía. Manos de seda para arriba y manos de tijeras para abajo.

Estas fórmulas ajustadoras tienen una viga maestra en la flexibilización laboral: que bajen los costos laborales con más super-explotación y precarización, a la medida de los monopolios y burguesía intermediaria. Las claves para esta política son modificar la legislación laboral, los convenios colectivos, la ley de accidentes de trabajo y el sistema previsional.

En el 2017 habrá más ajuste, más endeudamiento y despidos. Será un año muy duro para la clase obrera y el pueblo, pero el gobierno intentará mostrar una “gran zanahoria” en materia social. Se pondrá a prueba la “paz social” firmada por las organizaciones sociales y la CGT.

Del susto a la iniciativa

El golpe político que significó la aprobación del proyecto de ganancias en Diputados hizo que el gobierno retrocediera y convocara a las negociaciones en acuerdo con los gobernadores más cercanos, principalmente Schiaretti de Córdoba y Urtubey de Salta. La actitud de la CGT, la Iglesia y el massismo, en cuanto a sentarse a negociar, mostró la gravedad de la situación si el gobierno era forzado a vetar la ley si se aprobaba como salió inicialmente, ya que lo dejaría sin red poniendo en riesgo la gobernabilidad ya que precipitaría una segura derrota en las elecciones nacionales.

Quedó demostrado que el gobierno usó para negociar el tiempo que necesita el peronismo para reconstituirse. Quizás por eso se mostrara el ex gobernador Duhalde –principal tejedor del “nuevo peronismo” de cara al 2019– junto a la gobernadora Vidal en un acto en el conurbano bonaerense, dando un mensaje de “no precipitar” ninguna situación.

El gobierno aprovechó el preciado tiempo para tratar de retomar la iniciativa y hacer cambios en el gabinete mientras amarra acuerdos con gobernadores y sectores del peronismo. Esto es clave para el año electoral donde la principal batalla será en la provincia de Buenos Aires, donde la gobernadora Vidal cuenta con una muy buena imagen pero donde la ex presidenta CFK mantiene un núcleo duro de un tercio del electorado. A esta altura es un problema tanto para el oficialismo como para el propio Massa, porque de salir electa CFK sería un golpe político después de la gran campaña en su contra. Quizás por eso es la desenfrenada carrera “contra-reloj” para meterla presa, y tienen razones de sobra por la corrupción que envuelve al kirchnerismo, pero no siempre los juzgados se adecuan a los tiempo de la política.

El camino popular

Frente al ajuste del gobierno, el camino lo marcan las y los trabajadores del CONICET, que con paros, cortes y ocupaciones, lograron la reincorporación de los 500 despidos anunciados.
Ese camino deberán transitar los estatales precarizados del Ministerio de Educación si quieren seguir trabajando. Se pone a prueba la dirección kirchnerista de ATE que conduce el conflicto. La solidaridad es clave para que ganen; y si ganan se traba una pulseada hacia delante en la lucha contra el ajuste.

La misma lucha que recorren los municipales de Chascomús por el bono de fin de año frente a la administración massista de esa ciudad. Los trabajadores llevan varios días de paro, piquetes y concentraciones.

Los sectores populares también tendrán que hacer frente a la profundización de la represión, como a los trabajadores de ATE en Plottier, Neuquén, que fueron a escrachar a Macri; así como a las persecuciones judiciales con condenas y exoneraciones a los docentes fueguinos; o la condena a la figura del escrache y acampe que recibió Milagro Sala dado por parte de la Justicia, esta misma que absolvió al genocida Blaquier, una clara señal a los que enfrentamos esta política en un marco nacional donde desde el presidente y los principales medios se pide terminar con los piquetes y “esas minorías violentas”.

Con esa fuerza, los sectores populares deberemos trabajar en el 2017 para empujar y ampliar las luchas que enfrenten al gobierno nacional y los gobiernos ajustadores, construyendo un amplio reagrupamiento político sobre estas bases que se proponga reagrupar a los sectores antiimperialistas y democráticos para que jueguen un papel en las próximas elecciones nacionales, con el objetivo de acumular fuerzas hacia la liberación nacional y social.