Educación en pandemia

Lxs docentes y la educación en general estamos terminando un año durísimo, durante el cual volvió a evidenciarse que la desigualdad social es también educativa. En CABA, sufrimos las idas y vueltas de la ministra, que se dedicó a hacer marketing y no a resolver las necesidades de la educación. Ahora cierra el año atacando a docentes y estudiantes por pertenecer a los sectores populares y por promover el pensamiento crítico.
Desde la suspensión de la presencialidad en marzo, docentes y familias con hijxs en la escuela logramos mantener el vínculo entre la escuela y muchxs estudiantes. Estas tareas recayeron principalmente sobre las mujeres por el rol que esta sociedad les impone.
Salario

Por un lado, con el gobierno de Todxs volvió la Paritaria Nacional Docente que aportó un aumento a través del FONID. Por el otro, en medio de la pandemia, el gobierno de Rodríguez Larreta intentó pagarnos el salario en cuotas con la Ley de Emergencia Económica. Nos pagó el aguinaldo en cuotas e incumplió la paritaria firmada principio de año.

Teletrabajo docente
Con estos salarios atrasados tuvimos que trabajar muchas más horas que las que cobramos para poder llegar a todxs lxs alumnxs y a los pedidos administrativos excesivos por parte del Ministerio. El 4 de junio, una nueva Paritaria Nacional Docente por condiciones de trabajo plasmó 12 puntos que nos sirvieron para defender nuestros derechos. Sin embargo, en CABA fue muy difícil hacer uso de éstos debido a la política impuesta por Acuña.

Conectividad y
asistencia alimentaria
El GCABA no aportó computadoras ni conectividad para estudiantes ni docentes. Fuimos lxs docentes quienes entregamos cada 15 días con docentes como voluntarixs y hasta hicimos colectas de dinero para agregar “refuerzos” alimentarios a los “refrigerios” insuficientes que mandaban las empresas concesionarias. La Multisectorial por la Escuela Pública reclamó desde marzo la conectividad y dispositivos para reducir la desigualdad digital y educativa.
Larreta y Acuña, en plena pandemia, se negaron a entregar computadoras e inclumplieron fallos judiciales que exigían garantizar la conectividad a todxs. Sólo reconocieron que había más de 6000 estudiantes sin contacto con la escuela cuando empezaron a hacer su marketing de “vuelta a clases”. Hasta persiguieron a un docente que entregó tarjetas de conectividad.

De las “escuelas ciber”
a las burbujas
Inicialmente las “escuelas ciber” fueron rechazadas por la comunidad y por el ministro de Nación Trotta. Después, intentaron hacer clases en las plazas, algo que también fue rechazado. Finalmente, con la aprobación de un ”semáforo” por parte del Consejo Federal de Educación, lograron abrir escuelas a unos pocos alumnxs y muchísimas cámaras de televisión y funcionarios. Los casos positivos de Covid aparecieron a los pocos días en muchas escuelas.

Todxs vimos el enojo y el desprecio de Acuña por docentes y familias humildes que rechazamos su intento de volver anticipadamente a la presencialidad. Dijo que somos viejos, pobres, fracasados y zurdos (como dice el Banco Mundial en el libro “Profesores Excelentes”). También dijo que lxs estudiantes de origen humilde no logran progresar ni con la educación. Si cree que la educación no sirve, ¡que renuncie!
Ahora anunció, sin consultar a la comunidad, un inicio de clases en febrero. Lo más probable es que, aun con la vacuna aplicada a docentes, sea en modalidad semipresencial con la posibilidad de suspensión de presencialidad ante algún rebrote cuando empiece el frío. La educación pública sigue de pie defendiendo los derechos y la vida de nuestros estudiantes y sus familias.

Corresponsal