Tarifas de servicios, transportes, combustibles, alimentos, cigarrillos. Los precios suben. El consumo cae y siguen los despidos. La política de Macri golpea a los trabajadores y el pueblo, pero pide paciencia prometiendo “felicidad” para más adelante.
Inflación
La inflación mensual en abril supera el 7%. Es la más alta desde junio de 2002. En la Ciudad de Buenos Aires, según publicó Estadísticas y Censos de la CABA, la Canasta Básica Total –que marca el límite de pobreza– habían ascendido en marzo a $17.531: una aumento de 36,22% anual. Y la Canasta Alimentaria –límite de indigencia– ya se ubicaba en $6.256 (35,29% de aumento anual). Para ATE-Indec, el salario mínimo a niveles de marzo debería ser de $17.492 para un hogar constituido por una pareja con dos hijos menores. Esto muestra particularmente el golpe inflacionario sobre los trabajadores y el pueblo. Sobre estos niveles vinieron luego el tarifazo y los aumentos de abril.
Consumo
El ministro de Energía Aranguren –ex Ceo del monopolio Shell– justificó el aumento de los combustibles de un 10% y sentenció: “Si el consumidor considera que este nivel de precios es alto en comparación a otros gastos de su economía, dejará de consumir”. Efectivamente, la venta de combustibles mostró una caída de 28% promedio en todo el país, entre el 1° y el 5 de mayo, luego del aumento (según Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos, CECHA).
No sólo eso. Las ventas minoristas en su conjunto cayeron 6,6% en abril, comparado con abril de 2015. Todos los rubros sufrieron bajas. Las más notorias fueron en: Electrodomésticos y artículos Electrónicos (-12,3%); Ferreterías (-9,4%); y Materiales para la construcción (-8,7%).
Producción industrial
La producción de las PyMES Industriales también cae: 3,1% en marzo frente a igual mes del año pasado. Los sectores más afectados fueron: Material de Transporte (-7,1%); Productos de metal, maquinaria y equipo (-5,9%); Productos electro-mecánicos e informática (-6,0%); Textiles (-4,7%); y Productos de Caucho y Plástico (-4,2%). El único rubro en alza fue Alimentos y Bebidas con un aumento anual de 2,7%, que percibió mayor movimiento en la demanda externa, lo que permitió compensar la caída local.
Importaciones
Paralelamente aumentan las importaciones. En el primer trimestre, en la importación de vehículos hubo un salto del 44% con respecto a igual lapso de 2015. En bienes de consumo se acumula un alza del 6% en el primer trimestre, con un pico de 11% en marzo. La importación de alimentos elaborados aumentó casi 30% en marzo y 20% en el primer trimestre. La de bienes de consumo durables creció 21% en marzo y la de semidurables 18%. Por el contrario, la importación de bienes de capital e insumos para la industria acumula caídas de hasta el 12%, relacionado con el bajo nivel de actividad y de inversiones (ver iprofesional.com).
Enfriar
Los números de la economía de Macri muestran un cóctel frío de inflación, pérdida del poder adquisitivo de los asalariados, ola de 130.000 despidos, caída del consumo y la producción, aumento de importaciones. La calificadora estadounidense Moody´s pronostica que el país verá caer su PBI un 1,5 % este año, con reducción de puestos de trabajo. Eso sí, en febrero de este año los bancos privados registraron una ganancia de $12.251 millones de pesos: un 62% más que en 2015.
El gobierno pide “un esfuercito más”. Nada nuevo: hace más de 50 años Álvaro Alsogaray, al asumir como ministro de Hacienda de Frondizi en 1959, hizo famosa la frase “hay que pasar el invierno” mientras propugnaba aumento de tarifas, baja de salarios y reducción de empleos para bajar la inflación y sanear las cuentas públicas.
El macrismo trata de enfriar el humor social que se recalienta prometiendo que la segunda mitad del año “será mejor”. Pero sus recetas para bajar la inflación son reducir el consumo, limitar la emisión monetaria con ajuste fiscal y endeudamiento y meter presión abriendo la importación de bienes de consumo. Nada bueno se puede esperar de estas políticas para la clase obrera y el pueblo, ni para un desarrollo industrial independiente. Por las dudas, Aranguren ya avisó que, si en lo que queda del año hay más devaluación, habrá nuevos aumentos de precios.





