Ciafardini: Un análisis para entender la economía argentina

Sobre el artículo “La Argentina en el mercado mundial contemporáneo”.

Macri propone como proyecto político retomar el camino del que la Argentina se desvió –según su punto de vista– hace 70 años. “Hemos perdido setenta años”, repite una y otra vez. Se refiere, con trazo grueso, a las décadas de historia nacional transcurridas desde la irrupción del peronismo en la década del ‘40. Y propone, con esa idea, volver a la Argentina del modelo agroexportador de fines del siglo XIX y principios del siglo XX: la Argentina “granero del mundo” que, en versión PRO del siglo XXI, sería el “supermercado del mundo”. Un planteo que no es novedad en la historia de la economía argentina.

Más allá del aggiornamiento macrista, existe un choque reiterado a lo largo de nuestra historia nacional entre los diversos proyectos de país. Tal es así que el economista Horacio Ciafardini ya analizó –en un texto publicado hace más de tres décadas– la relación entre el proyecto agroexportador y sus rasgos cíclicos característicos que permite analizar las características de este ciclo macrista: caída de la actividad económica, fundamentalmente de la actividad industrial; destrucción de puestos de trabajo, caída del salario real y del consumo interno; saltos devaluatorios, inflación, altas tasas de interés, ingreso de inversiones especulativas para la bicicleta financiera, fuga de capitales, endeudamiento externo, lenta recuperación del superávit de la balanza comercial como resultado de la recesión… Se trata de “La Argentina en el mercado mundial contemporáneo”(1), artículo que se basa en dos conferencias que pronunció en setiembre de 1984 en el IRDES de Rosario.

Ciafardini, comunista revolucionario que pasó preso la última dictadura, murió en octubre de 1984 y no pudo seguir actualizando y profundizando su análisis. Aún así, llama la atención la cantidad de similitudes entre la realidad actual y el ciclo de desindustrialización analizado por el autor a partir de la historia económica argentina hasta la última dictadura. El texto citado ayuda a comprender, por ejemplo, por qué la recesión actual no es una consecuencia indeseada sino precisamente uno de los objetivos buscados desde el gobierno.

En el texto en cuestión, Ciafardini analiza las causas que hacen pendular a la economía argentina entre los sucesivos ciclos de industrialización dependiente y desindustrialización-recesión por los que repetidamente transita el país. Con un análisis histórico partiendo de la década del 1880, explica cómo tomó forma la exportación de capitales hacia la Argentina y el carácter del comercio internacional anudando al país con las cadenas de la dependencia a distintos imperialismos. Desnuda específicamente el modelo agroexportador de fines del siglo XIX y principios del siglo XX como un proyecto funcional a la oligarquía local y los distintos imperialismos, al tiempo que se desarrolla la disputa entre éstos.
Expone también los límites y la inviabilidad de este modelo agroexportador, mostrados nítidamente en los contextos de crisis mundial y de guerras. Y luego, el desarrollo de una industrialización sustitutiva de importaciones, así como el techo de esta industrialización dependiente –importadora de bienes de capital y tecnología– que deriva en crisis del sector externo, analizando las políticas de la década del 30, del peronismo y de las distintas variantes desarrollistas hasta los ´60. Pone acento en cómo la resistencia de la oligarquía impuso límites del proceso de industrialización sustitutiva hasta su desemboque en crisis de balanza de pagos y falta de divisas.

Finalmente, analiza la salida buscada a esa crisis de sector externo por la dictadura del ‘76 con su plan de desindustrialización y la pretendida vuelta al modelo agroexportador de 1880. Allí, para equilibrar las cuentas exteriores –junto con concesiones de precios a la oligarquía y sus socios extranjeros para fomentar las exportaciones– dieron paso a un ciclo recesivo, de desindustrialización y de salida de capitales que fue garantizado con un “dólar barato” bajo el argumento de combatir la inflación y facilitar las importaciones –con reducción de barreras arancelarias–, endeudamiento externo, y medidas para atraer fondos en dólares implementando la política conocida como “la tablita” –complementada luego con los seguros de cambio–, con la que garantizaban una tasa de devaluación menor a la tasa de inflación y así incrementaban la tasa de interés que obtenían quienes colocase dinero extranjero a corto plazo en el sistema bancario argentino. Con el ingreso de esos fondos para la especulación y la bicicleta financiera y con los dólares tomados por empresas del Estado como deuda externa se financiaba la salida de capitales en el proceso de desindustrialización. Y se produjo así el aumento descomunal de la deuda externa argentina, dictaminado como fraudulento por el fallo Ballesteros en el 2000.
Ciafardini plantea, entonces, que la economía argentina no tiene salida fácil mediante ajustes menores y que desemboca permanentemente en crisis. “Los sectores predominantes de la sociedad argentina vieron y ensayaron, principalmente dos caminos, por un lado, uno de profundización de la industrialización dependiente, y por el otro, la vía de la desindustrialización”. Así explica cómo el desarrollo económico recorre un movimiento pendular, una sucesión de períodos de avance industrial a los que suceden otros de estancamiento; momentos de ampliación de la producción industrial, el empleo y la urbanización, seguidos de períodos de recesión, desempleo y descenso de la actividad económica, en los que se ajustan las cuentas exteriores.

Finalmente, propone “Bases para un posible desarrollo autónomo”. Donde plantea que “la solución histórica no puede ser otra que la que transita por el camino de la industrialización, pero sobre una base nueva, es decir, una industrialización que nos permita ser, en lo fundamental, independientes”. “Un desarrollo independiente supone, por tanto, un cambio de poder que arrebate éste de manos de la alianza oligárquico-imperialista. No es posible, por consiguiente, solucionar en la Argentina ni los problemas del empleo, ni los de la alimentación, ni los de la inflación sino por un camino revolucionario que destruya el embudo oligárquico-imperialista impuesto sobre nuestra sociedad, que hace predominar el interés de esa alianza sobre el del conjunto de la Nación y de las mayorías populares”.

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(1) Tomamos el texto de: Horacio Ciafardini, Textos sobre economía política e historia (Selección de trabajos), Rosario, Editorial Amalevi, 2002, pp. 145-223, que se basa a su vez en: CIAFARDINI, Horacio. Crisis, inflación y desindustrialización en la Argentina dependiente, Agora, Buenos Aires, marzo de 1990.