Luego de una discusión paritaria que se extendió casi un cuatrimestre del ciclo lectivo, los docentes de la provincia de Buenos Aires cerramos nuestra paritaria. Con un porcentaje de 21,5% a ajustarse con una cláusula gatillo (en caso de que la inflación supere ese porcentaje) y una compensación del 2,5% correspondiente a 2016, más un bono de 1.600 pesos por cada cargo, en 2017. Con todas estas sumas se llegaría a un 24% de salario consolidado sin descontar la suma que dieron a cuenta de futuros aumentos.
El acuerdo constituye una conquista política en primer lugar porque se le pudo abrir la mano al gobierno que pretendía llevar a la docencia al mismo acuerdo de UPCN con un 18% con cláusulas de flexibilidad, en este caso expresado en modificar el presentismo y tratar de imponer acuerdos paritarios “trianuales”.
Fue un golpe para el gobierno porque puso todo el empeño y centró su eje político en amedrentar a los docentes y buscó deliberadamente la confrontación con claro rédito político electoral. La muestra más cabal de ello es la propia candidatura del ministro Esteban Bullrich como primer candidato a senador nacional por la provincia.
Una dura lucha
El gobierno de Vidal en una primera etapa pensó que había quebrado la lucha luego de que los paros y masivas movilizaciones terminaron en la vuelta a las aulas. Tras esa etapa aprovechó para acrecentar la ofensiva contra la desgastada y cuestionada dirigencia del Frente Gremial Docente bonaerense, en particular a la conducción kirchnerista de Suteba, ligándola directamente al balance y la derrota electoral del kirchnerismo en el 2015. Las palabras de la gobernadora Vidal “que diga que es kirchnerista” dirigidas a Baradel sintetiza el eje de que son “los que perdieron y quieren desestabilizar”. Desde aquí buscaron dividir el frente gremial.
El oficialismo se mostró ganador tras la vuelta a clase. Casi lo tradujo como un “fracaso de la lucha” y esa “fortaleza” sorprendió a la dirigencia de SUTEBA que apostaba a una lucha corta, donde el gobierno no iría a aguantar un paro masivo y movilizaciones, sumado al fallo de un juez para que reabra la paritaria nacional docente. Y se equivocaron porque el gobierno también cabalgó sobre el balance inmediato contando a su favor que una gran cantidad de docentes votaron a Cambiemos en la provincia. Pero al no llegarse a un acuerdo, la paritaria seguía abierta y el frente de gremios seguía unido.
El paro no podía sostenerse por los descuentos, la presión de los padres y los propios docentes que veían como se usaba a los pibes en las campañas masivas desde los medios de comunicación que blindan al gobierno. Estos factores hicieron que los docentes volvieran a las aulas. Pero lejos estaba de cerrase el conflicto, sino que se había cerrado una etapa y lo que estaba a la orden del día era discutir por abajo, democráticamente, cómo seguir la lucha con otras formas y condiciones.
La dirección de SUTEBA arrancó con la instalación de la “Carpa itinerante” en Congreso, que fue duramente reprimida, mostrando también en este hecho, que el gobierno consideraba quebrado el conflicto y podía hacer lo que quisiera. Se equivocaron porque fueron muy grandes el paro en repudio y la movilización acompañada por todas las corrientes que anidan en los gremios en conflicto.
Pero el frente gremial y SUTEBA en particular no estuvieron a la altura graficada en ninguna acción que vaya más allá de carteles y fotos de docentes en las escuelas exigiendo el aumento y la paritaria nacional docente. Esto llevó confusión y desánimo en las escuelas y tenía más olor a tregua que a etapas de la lucha. Pero de todos modos el conflicto se mantenía latente en las nuevas reuniones paritarias, donde el gobierno iba a provocar con las propuestas que eran rechazadas por los gremios. Pero al no encaminarse en serio un plan de lucha, el gobierno no aflojaba. Tal es así que se animó a tratar de imponer que los docentes tendrán que devolver en el receso invernal los días de clase perdido, generando mucha bronca en los maestros. Hasta el día de hoy siguen insistiendo.
Algunos sectores de la Multicolor aprovecharon el “aire” que se le daba al gobierno y la falta de iniciativa de lucha para dar por cerrado el conflicto y tildar de traidores a la dirección de SUTEBA, metiendo este eje en la campaña electoral del gremio. Grueso error porque el análisis no obedeció a la realidad y le daba de hecho mas fortaleza al gobierno porque ubicaba el blanco en la dirigencia sindical kirchnerista.
El gobierno con Clarín también se metieron de lleno en las lecciones de SUTEBA, donde apostó fuerte a la derrota de Baradel y la lista Celeste frente a la lista combativa Multicolor. Pero el resultado no le salió como esperaba, ya que la campaña de las listas fue de oposición al gobierno, más allá de la puja interna entre ellas, que dio como ganadora a la Celeste (no sabemos por cuanto aún ya que no se publican los resultados y con denuncia de fraude en La Plata), y con una buena elección de la lista Multicolor dando como resultado global un fuerte rechazo a la política del Ejecutivo.
La subestimación a los docentes
Luego de las elecciones de SUTEBA se entró en una nueva etapa, donde la propia gobernadora reconoce el resultado. La dirección del gremio exigió la misma noche de la elección que se sienten a negociar y resolver el conflicto. Pero a poco andar y viendo que el gobierno no convoca, no lanzó el paro y movilización para acorralarlo permitiéndole reacomodarse y ganar tiempo al gobierno. Eso se tradujo en el nuevo ofrecimiento que llevaron a la mesa paritaria, que detonó el último paro que a pesar de los despiadados descuentos fue contundente.
El grado de subestimación lo pagó muy caro el gobierno ya que fue un golpe muy duro y muy encima de las elecciones, dejándolo sin margen para nuevas negociaciones obligando a ofrecer un aumento que rompió el techo previsto por ellos. El golpe también lo capitalizó la oposición, en particular el kirchnerismo. El gobierno no puede evitar que esto afecte a la campaña electoral, ya que la provincia representa el 45% del padrón nacional y muchos docentes abandonan al gobierno luego de esta lucha. Cambiemos tuvo que hacer un “retiro espiritual” para ajustar los ejes de campaña, ya que éstos eran la confrontación con los docentes con un Esteban Bullrich que venía a “facturar”… recalculando.
Este golpe al gobierno tiene que tener continuidad en un contundente castigo en las elecciones, votando las variantes populares que potencien la lucha para derrotar el ajuste luego de octubre (ver declaración).
Con más fuerza para continuar la lucha
Esta realidad muestra que la lucha es el camino para arrancar conquistas. Muestra que la unidad en la acción es un factor determinante frente a enemigos más poderosos, incluso con sectores cuestionados de la dirigencia sindical. Muestra la necesidad de fortalecer y hacer funcionar los Cuerpos de Delegados como factor fundamental para ganar en masividad en los conflictos.
Es muy importante pasar en limpio el balance de esta lucha, ya que este no es un triunfo rotundo como lo puede mostrar la conducción Celeste, ni tampoco es un fracaso. Esta conquista “contagió” otras paritarias como la docente en capital que realizó un paro y gremios como docentes universitarios y otros privados que piden la misma recomposición salarial.
Queda a las claras que se rompió el tope salarial. Pero esto no es sinónimo que alcanza lo acordado. El aumento es insuficiente porque si bien tienen que poner cláusulas gatillo por la inflación, es cierto que hace un año el litro de leche estaba a $10 y hoy supera los $20, mostrando que los salarios corren muy por detrás de esta realidad. Por otro lado, desde hace más de diez años que el salario docente bonaerense tiene un importante porcentaje en negro, con muy pocas sumas que van al básico. Esto repercute en los jubilados y achata la escala por antigüedad.
Ahora, luego de cerrar la paritaria Vidal arremetió amenazando “los días de paro se van a recuperar”. Este parece ser el próximo objetivo del gobierno: presionar a los directivos para que se lleve adelante una medida que es completamente ilegal para recuperar días perdidos que ya fueron descontados.
La docencia bonaerense está alerta y rechaza esta ofensiva. Como así también el Plan Maestro y los proyectos de reforma de la escuela secundaria y estatuto docente que busca precarizar a los trabajadores de la educación para brindar contenido precarizado para preparar a los estudiantes con trabajos precarizados.
Ahora con más fuerza que nunca, decimos que no van a destruir la educación pública, ¡porque la escuela es del pueblo!





