Información distribuida en los últimos días constata lo que es una regla del sistema capitalista imperialista: ocho personas, monopolistas en distintas ramas del capital imperialista, poseen una fortuna igual al total de lo que posee la mitad más pobre de la humanidad. 8 por un lado, 3.600.000.000 por el otro.
El grado de concentración del capital evidencia que la “distribución de la riqueza” va inevitablemente ligada a la estructura de la producción. O lo que es lo mismo: que lograr la igualdad a partir de la re-distribución es una utopía. Vale recordar estas líneas de Marx en “Contribución a la crítica de la Economía Política”:
“La estructura de la distribución está íntegramente determinada por la estructura de la producción. La distribución es, ella misma, un producto de la producción, no sólo en lo que concierne al objeto, el resultado de la producción, que es el único que puede ser distribuido, sino también en lo que concierne a la forma, el modo preciso de participación en la producción, que determina las formas particulares de distribución, es decir, que determina en qué forma participará el productor en la distribución.”
“En su concepción más trivial, la distribución aparece como distribución de productos, y así, como más alejada de la producción y, por así decirlo, independiente de ella. Pero antes de ser distribución de productos es: 1ro) distribución de los instrumentos de producción, y 2do), lo que es otra determinación de la misma relación, distribución de los miembros de la sociedad entre los distintos géneros de la producción. (Subordinación de los individuos a relaciones de producción determinadas.) La distribución de productos no es, manifiestamente, otra cosa que el resultado de esa distribución, que se encuentra incluida en el propio proceso de producción y determina la estructura de la producción.”






