Que paguen ellos

El estallido del plan económico y la devaluación se descarga brutalmente sobre los trabajadores y el pueblo expresado en los aumentos y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. Y todavía recién empieza a tallar el acuerdo ajustador entre el gobierno y el FMI. La situación se agravará cuando empiecen a aplicar el nuevo ciclo de ajuste en las provincias y el Estado, acrecentando el hambre y la recesión, inclinando la balanza a la cesación de pagos y la hiperinflación.

En muchos barrios del conurbano la gente está cocinando con leña, comen una vez al día los chicos, y los padres se la pasan a mate cocido. Se han multiplicado los comedores y los trueques ya alcanza a sectores asalariados y medios en todos los barrios. Familias enteras duermen en la calle y revuelven la basura en busca de comida. En el país el 48,1% de los niños son pobres.

Todos los días y más de una vez por día llega la noticia de nuevos despidos y cierres de fábricas o comercios. Miles de despedidos estiran el último sueldo hasta conseguir alguna changa. Otros ya pasan a engrosar la categoría de desocupado y llenan los pedidos de ayuda social. La situación es dramática: la Asociación de Industriales de la Provincia de Buenos Aires (ADIBA) destacó que en el conurbano el desempleo ascendió al 11,3%.

El aumento en las góndolas en el mes de junio fue del 13% en promedio. Pero hay productos que aumentaron dos veces en el mes, sumando hasta un 30%. Las ventas cayeron entre un 6% y 8%. En 27 ciudades de la provincia de Buenos Aires, las harinas han subido casi un 90% en lo que va del año, según un estudio de la Defensoría del Pueblo. Eso disparó a su vez que en la primera mitad del año los precios en las panaderías se incrementen un 54%. El mismo estudio arrojó que en lo que va de 2018 la canasta básica de alimentos subió un 17,4%, y que el salto registrado en junio respecto a mayo, del orden del 3,7%.

Cadenas imperialistas como Carrefour, que contó con el salvataje del gobierno y el acuerdo del sindicato, se llevó miles de millones de dólares a su casa matriz y ahora se apresta a cerrar dos sucursales más de las cinco acordadas. La cadena Cencosud (Easy-Jumbo) se apresta a pedir también un preventivo de crisis para achicar y no bajar su tasa de ganancia. Se desplomó la producción automotriz y hay temor por miles de despidos. La producción de autos en junio retrocedió 13,4% por la caída de ventas al mercado interno.

Como consecuencia de la liberación de exportaciones, la industria textil perdió 35.000 puestos de trabajo formales en los últimos dos años, sin contar los empleados en negro de los cuales no se tiene registro. Se achicó el mercado de 500.000 toneladas anuales a 400.000 en dos años al caer el poder adquisitivo. Antes los productos importados significaban un 50% del mercado y hoy es de más del 60%.

Según el INDEC, la utilización de la capacidad instalada en la industria alcanzó un 65,1% en mayo de este año, y registró una baja con respecto a abril donde estaba en 67,6%; y quedó casi al mismo nivel que en mayo de 2016, con un punto porcentual más. De acuerdo a este informe, la capacidad instalada de la industria cayó 0,7% en el mes de mayo con respecto al mismo mes del año pasado y el sector de alimentos y bebidas fue uno de los más afectados, con un retroceso de 3,5%, mostrando la caída del consumo en alimentos.

A esto hay que sumarle los despidos de centenares de pymes en estos meses y en el petróleo, textil, estatales y públicos como los 357 trabajadoras/res de Télam. En el año se perdieron casi 95.000 empleos registrados (según admite Clarín).

Acuerdo con el FMI: todavía no cierra

Corre el reloj de la economía y el ritmo lo pone el dólar que no deja de subir hiriendo como un puñal el poder adquisitivo de los salarios, elevando el precio en las góndolas y encareciendo el crédito. Así, los sectores populares también siguen el precio del dólar aunque mas no sea en cuanto a sus efectos sobre la inflación y el encarecimiento de la vida cotidiana. Y es la señal de que la fiesta es de unos pocos.

Y ahora, éstos que disfrutaron la orgía de este año y medio en el gobierno, pero que la vienen gozando hace décadas, no tienen otra innovadora idea que hacerle pagar el fin de esa fiesta al pueblo. No solo eso, sino que van a seguir tratando de ganar aún con la “fiesta en baja”.

El ajuste es eso: es causa y efecto. No podía haber otro resultado que el que estamos viviendo si no fuera por la política económica del gobierno. Esta es la causa, y el efecto es en los padecimientos del pueblo con el ajuste y en la política, no solo en la pérdida de votos, sino en las divisiones y rupturas en el oficialismo y entre los sectores dominantes del país.

Ahora ponen todo en lograr el acuerdo con el FMI; y Macri parece decidido a avanzar en esa dirección con el aval del Departamento de Estado de los EEUU, mayores accionistas en el FMI. Macri tiene amigos con espaldas anchas y parece que le alcanza para no dejarse condicionar por el sector del PJ “dialoguista” y el Frente Renovador, que otrora supo apoyarlo en medidas claves. Ahora busca un acuerdo con los gobernadores a los que puede chantajear directamente y desde allí incidir en el presupuesto del 2019 plagado de ajustes y recortes para “achicar el déficit”. Y si no seguirá el del 2018 pero con ajustes en vivo y en directo en las provincias. La pulseada ya empezó, pero nadie le garantiza el triunfo al macrismo.

La irrupción del pueblo

Se ha creado una situación donde los sectores populares deberán aprovechar, ya que se ha configurado una contradicción que podrá agudizar la crisis política. Ya que si los gobernadores/as acuerdan acoplarse al tren ajustador con el Ejecutivo nacional y el FMI para mantener los fondos y aplicar el ajuste que acuerden, serán parte del blanco popular. Pero por otro lado, también saben que si no acuerdan el ajuste les cortarán los fondos y deberán afrontar sus propios ajustes provinciales en un marco donde se cortó el crédito externo. Y muchos se miran en el espejo de la crisis de Chubut, que emitió bonos para pagar proveedores, practica el recorte salarial y despidos en el Estado padeciendo una lucha de más de 100 días.

Ninguna variante absuelve a las provincias de una mayor conflictividad social y directa repercusión en el terreno político electoral el año venidero para los gobernadores, pero con un peligro de desmadre político social dentro de este año.

Esta contradicción es la que se ha abierto y hay que agudizarla con la lucha social que profundice el camino del 14J y el paro nacional del 25 de junio. La unidad para la lucha, con instrumentos como la “Multisectorial del 21F”, que es un centro coordinador de luchas, también cuenta con un programa político y social que se va enriqueciendo en cada plenario en el interior del país, dejando en claro que también es una opción frente a una eventual crisis política o bien en el propio terreno electoral.

La situación que se va configurando atizará una contradicción central como lo es la de las provincias con la Nación, donde es muy importante desarrollar acuerdos para la lucha que enfrente el pacto de Macri con el FMI y plantee que no se ajuste de ninguna manera al pueblo y que ha llegado la hora que paguen los exportadores y agroexportadores y la mega-mineras que no se les cobran retenciones, así como la quita de subsidios a los monopolios de la energía sin aumentar las tarifas.

¡Es hora que con el pueblo en las calles como el 9 de Julio, digamos basta e impongamos que ahora se ajusten ellos!