Represión en la Plaza: “Un operativo mediático para correr el eje”

Entrevistamos a Juan Pablo Mourenza, periodista de los medios alternativos y uno de los 31 detenidos en la represión tras la masiva movilización por la aparición con vida de Santiago Maldonado.

Juan Pablo integra el colectivo de comunicación popular DTL!, que desde el 2008 contribuye a la creación de medios alternativos mediante talleres de formación y el aporte de conocimientos técnicos en el armado de transmisores y antenas, e integra la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA). El día de la marcha por Santiago fue como un participante más, pero además se sumó a colaborar con el canal Antena Negra TV en la cobertura de los hechos. En eso estaba cuando fue violentamente detenido junto a su compañero Ezequiel Medone.
–¿Cómo fue la situación de tu detención?
–La Red Nacional ya había hecho su cobertura de la marcha, pero como yo había llegado más tarde me quedé y vi que se empezó a armar quilombo y el despliegue policial. Entonces me encontré con un compañero y arrancamos la cobertura, transmitiendo en vivo con los celulares. En un momento aparecen unos canas en motos a contramano y nos cagan a tiros. Ahí entonces arreglamos con los compas que nos den trípode y chaleco de prensa y arrancamos de nuevo la cobertura.
Nosotros participamos de un juicio a la Policía Metropolitana por tirar con balas de plomo en el desalojo de la Sala Alberdi, lo que logramos probar con las filmaciones, por lo que en la cobertura hacemos hincapié en el accionar de la policía. Y se ve que eso caló, porque mucha de la gente que fue detenida fue porque estaba con su teléfono filmando. O sea que estar con una cámara te convierte en objetivo de detención.
El momento de nuestra detención se da porque la policía arremete contra una piba que estaba detrás de un puesto de diarios filmando. Ahí escucho a un policía que dice “agarralo a ese que está filmando” y le pegan un palazo en la rodilla a otro periodista, lo saco de la escena y ahí ya veo que lo estaban deteniendo a mi compañero, diciéndole que estuvo golpeando a los policías, una sanata. Y ahí arrancó un forcejeo que terminó con nuestra detención, y con un tipo que me tiró muchísimo gas pimienta en la cara.
–¿Cómo fue la situación a partir de la detención?
–Yo al rato que me suben al camión escucho a María del Carmen Verdú de Correpi que llega y les dice a los policías que nosotros éramos sus defendidos. Eso fue muy importante, porque hizo que a nosotros nos trataran distinto que a los que habían caído sueltos. Además, después aparece el Encuentro Memoria Verdad y Justicia en bloque a apoyar.
A los que cayeron sueltos fue terrible lo que les pasó, mensajes amedrentadores como “cálmense si no quieren ser los próximos Santiago Maldonado”, “¿se piensan que la Noche de los Lápices fue una película nada más?”, situaciones aberrantes. A las pibas las filmaron desnudas en el calabozo, oficiales masculinos, todas situaciones de abuso. Es la diferencia entre caer suelto o caer organizado.
Nos metieron en calabozos, incomunicados hasta el domingo, impidiéndonos hablar con nuestros abogados y nos acusaron de “intimidación pública y atentado y resistencia a la autoridad”. Recién el lunes a la madrugada nos dan la excarcelación, después de la instancia indagatoria y a partir de la gran presión que hubo. Eso hay que destacarlo, las 24 horas hubo gente acompañándonos, nosotros sentíamos los bombos y los cantos afuera. Además de que las detenciones estaban llenas de irregularidades y errores garrafales, mal puestos los horarios y lugares de detención, con un montón de incongruencias, sin pruebas. Ahora en diez días el juez tiene que dictar el procesamiento o el sobreseimiento.
–¿Qué balance o qué evaluación hacen ustedes de los hechos del viernes?
–Es claro que había gente recontra indignada, con la desaparición de Santiago, con un mes sin respuesta del Estado, con los medios diciendo barrabasadas. Después empezaron a aparecer un montón de fotos y cosas, como una piba que está tirando una piedra y después está con el chaleco de policía llevándose a otra. No sé si la policía armó todo, pero lo que está claro es que hay la formación de un producto comunicacional para tapar los cientos de miles de personas conmovidas y movilizadas en todo el país. Un operativo para correr el eje y no hablar de lo que hay que hablar: de que hay una persona desaparecida hace un mes y el Estado no da respuesta.
La represión no empezó con el macrismo, sabemos lo que pasó en los últimos doce años, pero ahora está mucho más abierta. Y lo que se está viendo es que, más allá de diferencias que nos distancian un montón, hay una trinchera desde la que hay que pararse, como se vio en lo del 2×1 y ahora con lo de Santiago. Además, recordemos que en la ciudad el macrismo está en el poder desde ya hace muchos años y es lo que vienen practicando, con la Metropolitana, con el Indoamericano, el Borda. Y hoy esas mismas prácticas están en aumento y recrudecidas a nivel nacional.